Ver a Román caminar cerca de mi casa no me causa ningún sobresalto. Es más, me ha saludado un par de veces. Sólo pienso que, si las circunstancias de aquella noche se repitieran hoy en el país donde el número de masacres, asesinatos y desplazados “no es significativo”, sin pensarlo dos veces Román jalaría el gatillo.
Si el presidente AMLO sabe que la mayoría de las reformas no van a pasar, ¿por qué presentarlas ahora? Porque así empieza la campaña.
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¿Cambiará la sociedad de Qatar gracias a su mayor ingreso y educación, la ha cambiado el gobierno al relajar restricciones legales, la cambiará el ejemplo y la presión del mundo?
El deporte se encarga de hablar por nosotros y de nuestra realidad colectiva, para confirmar que toda sociedad tiene el gobierno y la selección de futbol que se merece.
El desabasto de medicamentos es un problema autoinflingido que ha costado y seguirá costando vidas.
Si de por sí ya sabíamos que México es un país peligroso para las mujeres, las condiciones para las mujeres migrantes son aún más.
Que si el efecto Tenoch, que si Poder Prieto, que si Obrador y su mala influencia, que si queremos expulsarlos… El miedo que nos tienen es preocupante.
No es suficiente terminar una carrera universitaria para elevar el nivel de vida, tampoco basta con incrementar el gasto en educación y preparar mejor a los egresados.
A diferencia de la sororidad más idealista, el affidamento nos invita a reconocer las semejanzas, pero también las diferencias que existen entre mujeres.
El que siete de cada 10 mujeres hayan sufrido algún tipo de violencia en su vida nos da una idea de qué tan injusto y discriminatorio es para nosotras vivir en un país así.
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En la Ciudad de México probablemente tenemos uno de los sistemas hídricos más complejos.
La gran máxima de los cómics de Marvel reza que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, algo que a las instituciones bancarias les ha faltado.
Son días de disfrutar viendo una pelota rodar y, a la par, observando cómo el mundo lucha por volver a ser lo que era.
Hay zonas en la capital en la que llevan años sin coladeras, sin rejillas, sin pozos de visita. La Jefatura de Gobierno lo sabe, pero no hace nada para reponerlas. Ha renunciado a su obligación de brindar servicios de calidad.