El futbol femenil crece, ¿las jugadoras también?

Periodista especializada en perspectiva de género, miembro de Frontline Freelance. Es titular de la Unidad de Investigaciones Especiales en Once Noticias Digital y hace consultoría en comunicación y gestión de crisis. Con ellas y por ellas.

Twitter: @anagupin

El futbol femenil crece, ¿las jugadoras también?
Con gol de Alison González, el América venció por la mínima a las Tigres en el partido de ida. Foto: Twitter / @LigaBBVAFemenil.

Ocho años han pasado desde que Enrique Bonilla, exejecutivo de la Liga Mx, anunció que en México se crearía la Liga Femenil de Futbol y siete desde que se fundó con el debut de 18 plantillas de equipos profesionales. Hoy juegan 921 jugadoras por torneo en sus dos categorías.

Pero desde que nació, la operación de la liga no ha sido sencilla, sobre todo para las jugadoras. En septiembre de 2021, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) sancionó a 17 equipos de la Liga BBVA Femenil con una multa de 177.6 millones de pesos por acordar entre ellos pagar un salario máximo para ellas, obviamente inferior al que percibían sus pares hombres en la liga de futbol masculina y eliminando las posibilidades individuales de competencia y de negociación de un mejor sueldo. 

Dos años después, Mariana Gutiérrez, directora técnica y general de la Liga MX Femenil, me dijo en entrevista para Expansión Mujeres que en mayo de 2022 hubo una asamblea en la que se habló que el futbol tuvo pérdidas millonarias (hasta 4,000 millones de pesos) debido a la pandemia. Sin embargo, todos los clubes acordaron sostener a la femenil. Y en ese mismo año, la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) estableció un pago mínimo de 8 mil pesos mensuales a partir del torneo de Apertura 2021.

¿Ese pago mínimo es justo para las jugadoras que deben tener otro trabajo para poder desempeñarse como profesionales del futbol en México? Claramente no. Menos considerando que cada vez más marcas están volteando a ver (muchas con resignación) que la liga femenil de futbol sí es rentable y lo es cada vez más. Tal es el caso de empresas trasnacionales como BBVA y Nike, esta última apenas firmó un contrato millonario por un patrocinio exclusivo de la liga.

Pero no sólo las marcas se están sumando, también los propios clubes al permitir que los equipos femeniles jueguen en los estadios oficiales y no en sedes alternas, con la contratación de jugadoras provenientes de clubes internacionales con una historia más larga de profesionalización del futbol femenil y al negociar mejores acuerdos con las televisoras para la transmisión de sus partidos. 

Por ejemplo, la liga informó en 2022 que para el último torneo de 2021 por lo menos 4.8 millones de personas vieron el torneo Apertura 2021, un aumento de 300 mil personas respecto a un semestre previo y de 800 mil al tomar en cuenta el año anterior.

El Economista que publicó en febrero pasado que 162 mil 830 personas vieron en promedio al menos un minuto de la fase regular del torneo Grita México AP21, al menos 33 mil 260 más que las que vieron el torneo previo. Y por supuesto, rompiendo récords de audiencia en Facebook Live.

Todavía no veo información sobre los aumentos de salarios a ellas, las mejores condiciones laborales particularmente para que puedan tener una carrera exponencial que crezca incluso más allá de México, los mejores contratos de patrocinios individuales y colectivos (como en la NFL). La liga femenil está haciendo más dinero, pero no está llegando a las principales protagonistas. 

Al momento en que escribo esta columna me alisto para ir ver la final entre el América y Pachuca con mucho entusiasmo, pero también con muchas ganas de que ellas, que son trabajadoras, tengan un empleo más digno y mejor remunerado.

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