SPACE X + xAI El espacio como espacio para la inteligencia artificial

Jueves 5 de febrero de 2026

Marco Antonio Zeind Chávez
Marco Antonio Zeind Chávez

Académico de la Facultad de Derecho de la UNAM, socio de la firma Zeind & Zeind y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

X: @antoniozeind

SPACE X + xAI El espacio como espacio para la inteligencia artificial

Ambas empresas fueron creadas y dirigidas por Elon Musk.

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Esta semana fue anunciada la compra de la empresa “xAI” por parte de la empresa “SpaceX”.

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Samuel Boivin/NurPhoto via Getty Images

Esta semana fue anunciada la compra de la empresa “xAI” por parte de la empresa “SpaceX”, la primera dedicada a desarrollar Inteligencia Artificial (IA) y, la segunda, encargada de la producción de cohetes y satélites. Ambas creadas y dirigidas por Elon Musk.

Con esta decisión, no solo estamos en presencia de lo que será un gigante tecnológico de un tamaño e influencia sin precedentes, sino del establecimiento de una visión clara de lo que algunas personas esperan en el futuro a través de dos actividades que hasta hace poco podrían ir de la mano o no.

Además de ser una decisión importante para poder en un futuro capitalizar a ambas empresas si el resultado deviene en una empresa pública, el auge actual de la IA sumado a la intención manifiesta por parte de Musk de conquistar el espacio de una manera más eficiente que lo visto hasta ahora, brindará a la Humanidad las condiciones para, eventualmente, empezar a ir más allá del planeta no solo con la intención de habitar otros lugares, sino con la posibilidad real de establecer infraestructura indispensable fuera de la Tierra para alimentar industrias tan importantes como la de la tecnología.

Desde hace algún tiempo se habla de buscar construir centros de datos en el espacio, esto es, contar con la infraestructura física necesaria para procesar, almacenar y distribuir la información con que se cuente en instalaciones ubicadas fuera de nuestro planeta. Entre otras cosas, esta pretensión aportaría diversas ventajas que van desde tener como fuente para el funcionamiento de estos centros con alta demanda energética a la energía solar, contar con una refrigeración natural que mitigue la utilización de ingentes cantidades de agua para este fin, y una manera más continua y confiable.

Sin embargo, esta decisión que probablemente se convierta en una tendencia alrededor del mundo, implicará grandes retos para el planeta, para los países y para las sociedades, pues como ya es costumbre, la regulación indispensable por parte de los Estados sería de una altísima complejidad en su diseño y posible implementación, ya que esta infraestructura física estaría fuera de la jurisdicción de cualquier institución conocida hasta ahora. Asimismo, los retos que esto conllevará para el derecho son enormes, pues lograr que las normas cumplan con su cometido en un fenómeno aún más complicado de regular de los vistos hasta ahora, requerirá del esfuerzo conjunto de muchos actores que no muy a menudo se ponen de acuerdo.

Esa decisión significa el banderazo formal de salida de una nueva era para la Humanidad en el que lo “conquista del espacio” se convertirá en una prioridad y la irrupción aún más decidida de las tecnologías en la vida cotidiana será una realidad.

Así, la ciencia jurídica tendrá mucho trabajo por hacer y mucho qué decir sobre los nuevos alcances que tendrán los importantes factores reales de poder en que se han convertido las tecnológicas y la brecha no sólo digital que se puede acrecentar en el seno de las distintas sociedades del mundo.

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