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En los campos de batalla tecnológica todo está en juego.
Perú es un caso interesante que muestra cómo los intereses económicos, y particularmente energéticos, pueden llevar a una crisis institucional tan profunda, con tal de conseguir los recursos, contratos y utilidades que tengan proyectados las grandes transnacionales.
Es hora de amigarse con este poder que siempre está presente pero que tenemos que abrazar y honrar.
Un festival de periodismo en Italia me hizo pensar en Aldous Huxley y Umberto Eco y los problemas de la era de la sobreinformación y la opinión.
En aquellas decisiones verdaderamente fundamentales para los intereses del presidente, un grupo de ministros impedirá que se alcance la tan mencionada mayoría calificada.
La independencia y autonomía están en vilo rumbo a la sucesión en la que también se hacen negociaciones inconfesables que trascienden a su función jurisdiccional.
Lo importante: contar con un sistema de reguladores del sector energético a la altura de los importantes retos que este sector supone tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
¿Qué no todas nosotras estamos en contra del patriarcado? Tendríamos que unirnos para tirarle, en vez de estar clasificándonos entre nosotras para ver qué convención te defiende a ti y cuál a mi.
Coca-Cola y sus ocho embotelladores nacionales han transparentado su compromiso para el uso racional del agua en apoyo de las comunidades.
Llevamos más de medio sexenio haciendo que toda la agenda pública se trate de una persona, sus ocurrencias y sus cuitas en lugar de pensarnos como país. Así como vamos, Morena gobernará hasta 2042.
¿Vamos rumbo a la desglobalización, la globalización 4.0, la ‘slowbolization’, la ‘glocalización’, una nueva regionalización basada en áreas de influencia de grandes potencias? Apostaría a lo último.