La depresión posparto es aterradora, pero buscar apoyo ayuda a toda la familia
'La depresión engaña a tu mente para que sientas como si fueras un fracaso. Ella llega a comprender que el cuidado de su propia salud mental beneficia a su bebé'. Foto: Ponomariova_Maria/Getty Images/iStockphoto

Quiero ser una buena madre, pero tengo miedo. No tuve una buena infancia“.

La enfermera contuvo sus lágrimas mientras me contaba lo que la paciente le dijo. Involuntariamente, sentí la punzada de las lágrimas también, ante su horror y el de la paciente, transmitido a través del recuerdo. La cuestión no era que el abuso fue violento o a una edad muy temprana. Es difícil escuchar sobre la traición hacia a un niño. La madre de la paciente, quien también sufrió descuidos y vulnerabilidad en su infancia, gran parte del tiempo se comportó indisponible, en ocasiones aterradora e inmersa en sus propias adicciones; su padrastro, el padre más gentil, consumía sustancias y abusó de ella, incluso cuando ella intentaba apoyarlo, para que él pudiera cuidarla.

Como profesionales de la salud mental, regularmente escuchamos diferentes versiones de esta historia. Infancias estropeadas o dominadas por las consecuencias de los padres atrapados en sus propios problemas de salud mental, emocional o físicamente ausentes, adictos, incapaces de criar. Ante la ausencia de una protección vigilante, los abusadores toman ventaja. Por supuesto, no todos los abusos ocurren en este entorno, pero la poca supervisión por parte de los padres otorga oportunidades.

A pesar de una infancia difícil, Diana* logró completar su educación, consiguió un buen trabajo y decidió, junto con su pareja amorosa y el pasado en el pasado, comenzar una familia. Entonces la depresión descendió.

La depresión posparto afecta del 15% al 20% de las mujeres y en realidad puede comenzar en cualquier momento durante el embarazo. Sin embargo, no es una enfermedad. Puede ser tan compleja y variada como la depresión que ocurre en cualquier etapa de la vida. Puede ocurrir como una recaída de una enfermedad depresiva recurrente existente o un trastorno bipolar. Algunas personas, sin embargo, solo experimentan depresión por primera vez con el embarazo. Con frecuencia nos preguntan si puede ocurrir nuevamente con embarazos posteriores: puede, pero no necesariamente, y probablemente no ocurra en todos los embarazos. Sabemos que el dolor la puede provocar, los enormes cambios de papel que conlleva la crianza de los hijos, los conflictos existentes o nuevos en la relación, los factores estresantes de las relaciones con otros familiares, las diferencias en las expectativas intergeneracionales y culturales y todos los innumerables factores que se observan en la depresión.

El período posparto es uno de los momentos más vulnerables en el que las mujeres pueden experimentar depresión. El aspecto crucial adicional es que hay un bebé en la imagen. El cerebro del infante se desarrolla rápidamente y este desarrollo está modulado por las interacciones entre los padres y cuidadores. Los bebés responden de forma diferente a los padres con depresión.

Se reconoce la importancia del “apego” en la psicología por su universalidad. En todo el mundo, los bebés muestran patrones observables de apego con un cuidador. Considerablemente, los patrones son estables durante la infancia. Además, se observa una relación entre el apego y la salud mental en el futuro. Sin embargo, aunque es una influencia significativa, no es determinante, lo que significa que, en mayor importancia, puede cambiar y mejorar junto con la salud mental y el bienestar del cuidador. Entonces, lo que se considera como conocimiento intuitivo en muchas culturas está respaldado por la ciencia: ayudar a los padres/cuidadores ayuda a la persona en la que se convertirá el bebé. Aunque se necesita más evidencia sobre qué intervenciones tienen el mayor impacto, el apego sigue siendo un argumento convincente para proporcionar servicios a los nuevos padres.

Hay muchos factores que influyen en la depresión de Diana. Una historia pasada y antecedentes familiares, tal vez factores genéticos respecto a su estado de ánimo y la adicción. Ha superado muchas situaciones para llegar aquí y esto hace que retroceder parezca más aterrador. No podía dormir, en su mente se arremolinaba el miedo. Quería una garantía absoluta para eliminar cualquier posibilidad de que su hija pudiera encontrarse en una situación insegura. Para siempre.

El tratamiento también es complejo. Su pregunta: “¿Cómo puede alguien ayudarme?” es válida. Le asustaba que la situación de su hija fuera igual a la de ella. Pero este es un lugar y un tiempo diferente. Podemos comenzar tratando los síntomas angustiosos, medidas inmediatas para mejorar su sueño, disminuir el pánico. Podemos escuchar, sin juzgar, las preguntas, las dudas, lo racional y lo desmedido, aunque ¿qué es lo desmedido cuando esto existe en tu experiencia? Resulta importante destacar que, a diferencia de su infancia, el apoyo está ahí. Nuestros equipos están especializados para tomar en cuenta todas las combinaciones de los factores contribuyentes. La depresión engaña a tu mente para que sientas como si fueras un fracaso. Diana llega a comprender que el cuidado de su propia salud mental beneficia a su bebé.

Podemos intentar con antidepresivos, muchos son seguros durante el embarazo y la lactancia. Si pueden disminuir la angustia, será más fácil luchar contra ella. Pueden permitir que se recupere la fuerza y la confianza. Pero esta decisión es completamente suya y la discutimos y le ofrecemos a ella y a su pareja la evidencia actual y los resultados a largo plazo. La medicina pueden ser una parte de la respuesta, pero no toda.

Ofrecemos servicios específicos, estaremos con ella y con su nueva familia durante todo el proceso. El objetivo es que pronto vuelva a estar bien y más preparada para el futuro.

La recompensa es que la próxima generación tendrá menos problemas que la anterior.

*El nombre ha sido cambiado.