Marcha a favor del INE: Ni la banda salvó a ‘Alito’
Foto: Claudio Cruz/ AFP

“¡A eeeso vine… a defender al INE!”, corean de repente en la marcha en defensa de este instituto, el cual organiza las elecciones en México y aún más que eso. Los miles de asistentes dan una vuelta al Ángel de la Independencia en la Ciudad de México y la vanguardia llega hasta donde estaba La Palma y ahora hay un Ahuehuete casi muerto, como testigo mudo.

¿De dónde vienen tantos? Unos de Coyoacán, otros de la Miguel Hidalgo, otros de Iztapalapa, incluso de la misma alcaldía Cuauhtémoc, pero también hay quienes vienen de otros estados, como el expresidente Vicente Fox, quien viajó desde Guanajuato, o Luis Donaldo Colosio Riojas, quien viene de Monterrey.

En la marcha hay ciudadanos decepcionados, no del Instituto Nacional Electoral (INE) sino del presidente Andrés Manuel López Obrador, como Enrique, quien dice que votó por el actual mandatario y se siente “traicionado”. Lo que le sorprende este día es el número de asistentes: “No pensé que estuviera tan grande (la marcha). Yo la comencé a las 11 del Ángel y ya había empezado. Yo creo que esto es algo que no se calculó que fuera a estar tan grande”.

Otros visten una playera que dice: “Soy 100% antiAMLO. Quiero conservar la democracia. ¡Soy conservador!”.

Otros vienen con música incluida. Se trata del contingente de priistas y su dirigente, Alejandro “Alito” Moreno, a quienes –no se sabe si a propósito– dejaron casi al final de la marcha y, por los gritos de la gente, parece que los quieren mandar más lejos. A “Alito” le dicen de todo: “¡vendido!, ¡traidor!, ¡te doblaron!”. Los acompañantes del priista intentan apagar los reproches con otros gritos: “¡México, México!”, “¡El INE no se toca!“.

“Hay un chingo de banda que no lo quiere (a Alito). ¿Yo qué culpa tengo?“, se dicen entre dos de los jóvenes encargados de hacerle una valla humana al político, quien avanza acompañado del coordinador de los diputados, Rubén Moreira, senadores y otros priistas.

El PRI, como el PRD, decidieron traerse una banda: en el primer caso de viento; en el segundo, una de ritmos brasileños.

Pero al dirigente del PRI ni la banda lo salvó de que le llovieran reclamos, luego de que hace unas semanas su partido aprobó junto con Morena una reforma militarista y ahora queda como la manzana de la discordia, por lo que se tendrá que definir si se une nuevamente al bloque oficial (Morena-PT-PVEM) para aprobar la reforma electoral, o regresa a los brazos de panistas y perredistas para rechazar, junto con Movimiento Ciudadano, la iniciativa presidencial que busca suprimir al INE para convertirlo en un Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), el cual tendría menos consejeros, menos tiempo en radio y televisión y más funciones.

En lo que ocurre esa definición, este domingo “Alito” carga una manta: “El INE es intocable”.

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Lejos de “Alito”, marcha también la senadora Claudia Ruiz Massieu, quien adelanta que independientemente de lo que se defina desde la dirigencia de su partido –a la que se opone abiertamente–, ella votará contra cualquier reforma electoral porque “no es momento” y “mucho menos de pasar una reforma que debilite al árbitro y concentre en el gobierno todo lo que nos tocó décadas hacer“.

En los primeros contingentes marcha Santiago Creel, presidente de la Cámara de Diputados, a quien se le pregunta si la reforma electoral está en manos del PRI: “Está en manos de quienes representamos al pueblo de México, quienes somos demócratas y quienes pensamos en un México libre, está en nuestras manos, somos los primeros en la línea de defensa y ahí vamos a estar dando la pelea. Confío en que vamos a ser más a la hora de los votos para frenar esta reforma autoritaria”.

Para el panista, el presidente tiene “miedo” a perder la presidencia en 2024 y a que “desvistamos su rostro autoritario”.

En el Ángel, Amado Avendaño, uno de los organizadores de la marcha, entona la canción Cielito lindo y por un momento los cientos de asistentes lo acompañan.

La vanguardia de la marcha, donde predominan las prendas rosas y blancas, llega antes del mediodía al Monumento a la Revolución y desde ahí, sin esperar a que terminen de llegar todos los demás, comienza a hablar el exconsejero del Instituto Federal Electoral (IFE), José Woldenberg.

Woldenberg advierte que, de aprobarse la reforma que quiere Morena y el presidente Andrés Manuel López Obrador, significaría un retroceso democrático para México y regresar a los tiempos en que “la autoridad electoral estaba alineada con el gobierno federal”.

“México no merece una reforma constitucional en materia electoral impulsada por una sola voluntad por más relevante que sea”, sentencia en su discurso, que muchos no oyen porque apenas van saliendo del Ángel.

“Viviríamos conflictos evitables, innecesarios, interminables y costosos, si las normas de electorales no son producto del consenso de las principales fuerzas políticas del país”, subraya.

Mientras el exconsejero presidente del IFE pronunciaba su discurso, los presentes corean: “¡no pasará, no pasará!”, lo cual se verá en unas semanas en el Congreso.

Más de una hora después de que terminó el discurso del exconsejero, hasta el Monumento llega el empresario Claudio X. González, a quien muchos señalan como artífice de la marcha de este día: “Es un mensaje muy claro: el INE no se toca, nuestra democracia se respeta, es un mensaje para todos los legisladores, López Obrador ya dijo su parte, él quiere quedarse con el INE, son los legisladores de oposición e inclusive los de Morena los que tienen que evitar que suceda eso”.

Pasando el 2024, apunta Claudio X., “todo tema electoral es perfectible” y por lo pronto no descarta más movilizaciones, luego de que la de este domingo la consideró un éxito de asistencia.

Sobre la presencia del dirigente del PRI a la marcha en defensa del INE, el empresario comenta que para él “quiere decir que se compromete con que el INE no se toca”.

Al Monumento llegan también ciudadanos como Paola y Omar, quienes salieron de Iztacalco muy temprano,”porque creemos que el INE debe mantenerse autónomo”. Vestidos con playeras que traen impreso el mensaje “#ElINENoSeToca”, advierten que esta reforma busca perpetuar a Morena en el poder.

Adriana Bernal, de la Ciudad de México, se manifiesta también y acusa al presidente López Obrador de “irrespetar la democracia y las libertades de los mexicanos”.
 
“Yo vi los tiempos de represión en donde el PRI era el que gobernaba, el PRI era el único partido y el que decía lo que se iba a hacer en este país, yo por eso estoy defendiendo mi poder ciudadano”, dijo la marchante a La-Lista.
 
Por su parte, Luz María Rodríguez, quien viene desde el Estado de México, asegura que asiste “definitivamente a defender nuestra democracia y nuestra libertad. El INE significa eso, libertad”.


 
Un hombre de la tercera edad, quien no quiso dar su nombre, considera que la reforma electoral del presidente significaría “volver a los tiempos de los fraudes electorales”. Asegura que los ciudadanos son los que tienen que defender al árbitro electoral ante los “intentos autoritarios” de destruirlo. No es el único adulto mayor presente, hay decenas, incluso quienes llevan su silla de ruedas a la mano, por si en algún momento no aguantan la caminata.

“¡Fue un éxito esto!”, suelta una mujer en la calle Ignacio Ramírez, donde los contingentes se dividen.

Al final de la manifestación, unas amigas aprovechan para pasar a comer a Vips y otras se acuartelan en un Sanborns. Otros caminan rumbo al Metro. A otros los espera un camión en las inmediaciones del Senado o en las calles aledañas al Monumento a la Revolución, en el que llegaron. A otros, los menos, los está esperando una Suburban sobre Antonio Caso.

Aunque se ven Méxicos distintos, al menos hoy se pusieron de acuerdo en qué defender y le arrebataron las calles al movimiento lopezobradorista, que nació justo ahí.