Camila anuncia el pudín del jubileo
El pudín elegido para el jubileo de platino fue anunciado por Camila, condesa de Cornwall. Foto: Cortesía Clarence House

Una tradición británica, el pudín suele ser el broche de oro de un gran banquete. Y el mejor en su tipo, elegido para agasajar a la reina Isabel II y sus invitados durante el jubileo de platino, fue anunciado por Camila.

Luego de una convocatoria que reunió más de 5 mil propuestas de pudín provenientes de todo el Reino Unido, los cinco finalistas fueron presentados en un programa especial de la BBC, en el que se anunció cuál era el que los jueces consideraban el mejor en su tipo.

El trifle de rollo suizo de limón y amaretto creado por Jemma Melvin, una copywriter originaria de Southport, fue el elegido para presentarse en las mesas reales y en aquellas donde se realizarán eventos en honor de la reina Isabel II.

“Fue mi compañero Sammy quien me pasó la liga para entrar al concurso, y simplemente pensé que estaría bien entrar en él, poner mi nombre en el sombrero”, señaló Melvin, de 31 años de edad.

En el Reino Unido, se considera como pudín casi cualquier postre que tiene una base de pan con frutas. Así, tanto los trifles, que son parecidos en su composición a las populares carlotas mexicanas, como los pays o los pasteles, son considerados pudines. No deben confundirse con los budines, los cuales son hechos con pan mezclado con leche y huevo y horneados nuevamente.

Elaborado con amaretto, almendras, leche, chocolate blanco y un coulis de mandarina, el trifle de Jemma Melvin está inspirado en una receta que le heredó su abuela, quien la enseñó a cocinar y a emplear el horno en dichas preparaciones.

“Mi abuela me enseñó a cocinar, me enseñó todas las técnicas, todo desde cero. La especialidad de mi mamá siempre fue un trifle, solíamos llamarla la reina de los trifles. Y la reina tuvo un pastel de limón en su boda”, explicó la cocinera.

La convocatoria, abierta a todas las personas del Reino Unido de más de 8 años de edad, tenía ciertas condiciones, como que la receta tuviera una historia memorable, que fuera saludable para que la reina la probara y que fuera accesible para que fuera replicada por los pasteleros en todo el mundo.