La falta de recursos frena proyecto de un anticonceptivo para hombres
Imagen genérica de un microscopio en una investigación. Foto: Wikimedia Commons.

El doctor Alberto Darszon junto a los doctores Arturo Hernández, Arturo Picones, Lourival Possani, Gerardo Corzo y Claudia Treviño comenzaron hace más de cinco años la búsqueda de un anticonceptivo para hombres hecho a base de toxinas extraídas de veneno de animales ponzoñosos, pero su trabajo se detuvo hace dos o tres años.

Dicha situación se debe al escaso apoyo nacional para proyectos de ciencia básica, aun cuando estos tengan un componente aplicado. Lo anterior es así incluso considerando que la industria farmacéutica se ha deslindado de este tipo de investigaciones ya que consideran que las ganancias no son lo suficientemente atractivas.

“Ahora, principalmente, la responsabilidad de evolucionar los anticonceptivos recae sobre todo en la academia y en asociaciones que tienen las universidades con ciertas partes de la industria farmacéutica”, dice el experto en entrevista para La-Lista.

La poca cantidad de anticonceptivos dirigidos a los hombres fue lo que motivó este estudio, con la idea de que el producto final fuera no hormonal y reversible.

“El problema es que las estrategias que se han usado son hormonales y se encuentran dirigidas principalmente a la mujer. La responsabilidad de la procreación debe ser compartida. Los métodos actuales a largo plazo tienen efectos secundarios en algunos casos no deseables” que solo recaen en la mujer, afirma Darszon, quien forma parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Para este trabajo los investigadores de la UNAM mencionados estudian toxinas provenientes del veneno de animales como el alacrán, las víboras y las arañas porque tienen propiedades para bloquear transportadores de iones llamados canales. Algunos de estos solo se encuentran en las membranas de los espermatozoides. Su inhibición evita la fecundación de los óvulos.

“Los venenos de los animales ponzoñosos tienen proteínas pequeñas que actúan de una manera muy específica sobre los canales iónicos que están en la membrana de la célula y son muy importantes para la transmisión nerviosa y para muchas funciones celulares”, comenta el también ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009.

Imagen genérica de un espermatozoide en movimiento. Foto: Wikimedia Commons

Estos venenos tienen una colección de moléculas muy interesantes porque son herramientas para aprender muchos aspectos de cómo funcionan los canales iónicos en las células. El espermatozoide tiene dos canales iónicos especiales que solo se expresan ahí, lo cual implica que si alguien pudiera encontrar una molécula que bloquea a uno de ellos de manera muy específica tendría un anticonceptivo”, explica.

La investigación reunió a especialistas del Consorcio de Fisiología del Espermatozoide y la Fecundación con otros grupos que trabajan en toxinas de animales ponzoñosos del Instituto de Biotecnología y al Laboratorio Nacional de Canalopatías del Instituto de Fisiología Celular, ambos de la UNAM.

Estos grupos de reconocimiento internacional son expertos en obtener los venenos y aislar fracciones de las diferentes toxinas bioquímicamente. “Han hecho muchos aportes estudiando diferentes fracciones de diferentes tipos de víboras, de alacranes, que tienen efectos específicos sobre ciertos canales iónicos y que son herramientas muy útiles”, explica.

El proyecto llegó hasta que encontraron tres fracciones del veneno de víboras que tenían potencial porque bloqueaban a uno de los canales únicos del espermatozoide. Estos hallazgos son apenas el principio de una larga investigación. “Un punto clave es que la molécula debe ser específica para ese transportador y no hacerle nada al resto de las células”, añade el especialista de la UNAM para referirse a por qué llevan mucho tiempo y esfuerzo estas exploraciones para dar con la molécula específica que inhiba el transportador de la célula.

Falta de financiamiento para anticonceptivo

Alberto Darszon, doctor en Ciencias por el departamento de Bioquímica del Cinvestav-IPN, comentó que desgraciadamente al deslindarse la industria farmacéutica de este tipo de investigaciones, es importante que el gobierno voltee a ver la investigación básica de este tipo que tiene vínculos con la sociedad.

“La fecundación es un asunto importante para la población no solo desde el punto de vista clínico, sino para la ganadería y la pesca, pero el apoyo en los últimos años disminuyó”, considera.

Al no contar con el apoyo de las farmacéuticas ni con el del gobierno, Darszon expone que estos trabajos solamente continúan cuando hay interés por parte de algún estudiante para desarrollar su proyecto de su tesis.

“Como no hay financiamiento, es la única manera de ir avanzando”, afirma el bioquímico y catedrático de la UNAM.