CFE
La nueva política energética parece correr en el sentido de que la CFE recupere los clientes y el negocio que perdió con la apertura del mercado a la competencia.
La 4T juega con sectores que generan inversiones y mueven miles de empleos.
La reforma a la Ley de la Industria Eléctrica enviada por el Presidente al Poder Legislativo es un retroceso en el tiempo, una propuesta con más carga ideológica anclada en el pasado que pensando en el México del futuro, en el que podríamos ser.
El mercado eléctrico que conocíamos ha llegado a su fin con la decisión y recomendaciones dadas por la Corte. El modelo que nació en muchos países en 1950 para poder tener la infraestructura necesaria en energía y que México adoptó, ha terminado.
El fallo declaró inconstitucional algunas de las principales disposiciones de la “Política de confiabilidad, seguridad, continuidad y calidad en el Sistema Eléctrico Nacional.
Es mucho lo que se podría lograr si tan solo se respetaran las reglas del juego, y es increíble no ver lo mucho que perdemos como país cuando eso no se hace.
¿Cuáles serán los logros del gobierno mexicano al imponer su Reforma Eléctrica? Decir que fortalece a CFE, aunque la haga gastar más y el aumento lo paguemos los mexicanos, sin olvidar los daños ambientales y la fuga de empresas que generará.
El Instituto cuestionó la eficiencia de las inversiones planteadas y la carencia de energías renovables; y propuso algunos puntos para mejorar dicho plan.
Una falacia es un razonamiento que pretende ser correcto por su estructura persuasiva, sin embargo, es un argumento no valido. En el sector energético abundan diferentes ejemplos que vale la pena saber reconocer para elevar el nivel del debate.
Entre 2017 y 2019, la capacidad de generar energía con viento y sol aumentó 50 y 2,200%. Es desolador constatar que, como vamos, a 2023 el crecimiento será prácticamente nulo.