Ejército
El control parlamentario no es más que una ilusión que se repiten aquellos legisladores que tratan de justificar su voto en favor de la militarización.
Los convenios de colaboración entre el Ejército y los estados muestran que la Sedena pidió millones de pesos a cambio de dar seguridad.
Vincular a los estudiantes con el crimen organizado e indemnizar a las familias fueron algunos de los planes que el Ejército consideró para cerrar el caso Ayotzinapa, según correos filtrados por el grupo de hackers Guacamaya.
En 2017, el Ejército elaboró una lista de “actores adversos” que cuestionaban al gobierno por el caso Ayotzinapa.
Heidi, de cuatro años, fue asesinada el pasado 31 de agosto en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Sus abogados acusan al Ejército de obstruir la investigación.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha quedado exhibido en un aspecto muy delicado de su operatividad.
El presidente se comprometió a que en su gobierno ni una persona sería espiada, pero el Ejército parece estar anquilosado en las mismas prácticas opacas del pasado al espiar a los movimientos que solo exigen justicia, igualdad y libertad.
En la filtración de cuatro millones de correos del Ejército hay nombres, ubicaciones y salarios de cientos de militares. Esto, coinciden especialistas, pone en riesgo a sus integrantes.
Los documentos del Ejército filtrados por un grupo de hackers revelan cómo esta institución ha espiado a varias personas y organizaciones.
El grupo extranjero autodenominado “Guacamaya” hackers sería responsable de filtraciones de correos con información confidencial de la Sedena.