temporada de spot
Habrá casos donde los partidos locales seguirán preguntándose qué les pasó encima en 2018, pero quizás otros habrán aprendido algo.
Desde tiempos inmemoriales, la política y el espectáculo mantienen una relación simbiótica. El poder dicta modas a través del mecenazgo y políticas públicas, pues les abona en la legitimidad y puede brindarles poder suave.
Reconocer que la oposición está para llorar, no implica darla por muerta. Además, a veces han logrado transmitir muy buenos mensajes.
Antes era la ‘chiquillería’, o partidos satélite. Ahora siguen medrando en sus acercamientos y alianzas con el partido hegemónico.
Es irrelevante si el partido en el poder realmente es o no de izquierda: basta con que un grupo significativo de votantes así lo crean, para descubrir que el problema del PRD y MC no es tener la razón, sino posicionar una alternativa convincente
Tan olvidables fueron las propuestas gracias a la forma que fueron presentadas, que el propio Ricardo Anaya las recicló para su nuevo libro.
Campaña tras campaña, los spot del PRI difunden tres mensajes principales: presumir su legado, afirmar que ellos sí saben cómo gobernar, y la exaltación patriótica. ¿Cómo han funcionado, o por qué han dejado de funcionar? ¿Son creíbles en 2021?
Inicia un espacio en el que se analizarán los mensajes con que los partidos y alianzas políticas buscarán el voto en las elecciones de 2021.