El reconocimiento facial de cerdos: ¿ayuda a los granjeros chinos o sólo perjudica a los más pobres?
La porcicultura automatizada tiene el potencial para ser más segura y económica y con mayores beneficios para los cerdos. Foto: Yair Ventura Filho/Pixabay.com

Sandy Milne/The Guardian

Hocico delgado. Orejas erguidas y bien formadas. Al igual que los humanos, los cerdos tienen rostros idiosincrásicos, y los nuevos actores del mercado porcino chino se están dando cuenta, experimentando con versiones cada vez más sofisticadas de software de reconocimiento facial para cerdos.

China es el mayor exportador mundial de carne de cerdo y se espera un aumento de 9% en la producción el próximo año. A medida que las granjas porcinas de la nación crecen en escala, más granjeros recurren a sistemas de inteligencia artificial como la tecnología de reconocimiento facial (FRT, por sus siglas en inglés) para monitorear, identificar e incluso alimentar continuamente a sus piaras.

Este método de agricultura automatizada tiene el potencial de ser más seguro, más barato y, en general, más efectivo: en 2018, los criadores de cerdos en la provincia china de Guangxi que probaron FRT descubrieron que redujo sus costos, redujo el tiempo de reproducción y mejoró los resultados de bienestar de los propios cerdos.

Pero también tiene el potencial de dejar atrás a los pequeños agricultores independientes, que no pueden permitirse introducir este tipo de tecnología en sus operaciones.

Como dijo un agricultor de Guangxi a The Guardian, FRT no es una opción para muchos agricultores.

“Las granjas con menos de cien cerdos, no pueden permitirse rastrear las caras (de los cerdos)”, dice.

FRT puede diferenciar entre cerdos analizando sus hocicos, orejas y ojos. El sistema utilizado en las granjas de Guangxi rastrea constantemente el pulso y la sudoración de los cerdos; Al mismo tiempo, el software de reconocimiento de voz monitorea las tasas de tos de los animales individuales.

De esta manera, puede detectar señales de advertencia antes de que un cerdo se enferme o tenga hambre. Al ser un animal “muy expresivo”, las cámaras incluso son capaces de reconocer la angustia en los rostros de los animales. 

“Si no están contentos y no comen bien, en algunos casos se puede predecir si el cerdo está enfermo”, dijo Jackson He, director ejecutivo de Yingzi Technologies, la firma que desarrolló el software.

Yingzi es una de las pocas startups que están revolucionando la industria porcina china, valuada en 70,000 millones de dólares. Se creó después de dos años turbulentos en los que la industria porcina de China fue devastada por los brotes de la gripe porcina africana, lo que provocó la muerte del 40% de los cerdos del país.

Una industria porcina de alta tecnología, con un número menor de empresas mucho más grandes, es la clave de la respuesta estatal al desastre.

En una granja de Yingzi, las cámaras de vigilancia están conectadas a los dispensadores de alimento, lo que permite que el sistema administre planes de alimentación individualizados.

Los agricultores también reciben notificaciones personalizadas a través de una app, lo que les permite ajustar las raciones manualmente si así lo desean. Todo esto crea una relación más directa entre el agricultor y el cerdo, pero la tecnología también permite que los agricultores sean más eficientes.

Al rastrear a los cerdos desde el nacimiento hasta el sacrificio, empresas como Yingzi pueden crear una base de datos de información sobre la tasa de crecimiento de cada animal. Esto permite a los agricultores reducir el desperdicio de alimentos hasta en un 20%, con el sistema FRT, optimizando la cantidad de alimento que se sirve a cada animal.

La ganadería de precisión (PLF, por sus siglas en inglés), como se conoce a este tipo de sistema de autocalibración, está ayudando a mejorar los resultados en las granjas de todo el país, y no sólo limita el desperdicio. Con el tiempo, los datos tomados de miles de cerdos han permitido que Yingzi y sus competidores perfeccionen constantemente estos algoritmos.

El equilibrio correcto de nutrientes, en la etapa correcta del crecimiento o ciclo del celo, puede reducir el ciclo de reproducción hasta en dos semanas, según un informante de la compañía, e incluso puede mejorar la calidad y el sabor del cerdo.

En un país que alberga a más de la mitad de los cerdos del mundo, no es de extrañar que la llegada de la agricultura por TRF haya demostrado ser una importante fuente de ingresos. El año pasado, Yingzi implementó su sistema Future Pig Farm en cientos de granjas en el sureste de China, lo que permitió a los agricultores individuales reducir los costos de su cría entre un 30% y un 50%, según los agricultores que hablaron con The Guardian.

Uno de los mayores competidores de Yingzhi, JingQiShen Organic Agriculture, ha instalado su versión de FRT en más de 200 establos porcino, que en conjunto son capaces de producir 200,000 animales al año. Durante los próximos tres años, espera tener 3 millones de cerdos cubiertos por FRT, en gran parte en franjas del nevado noreste de China.

Mark Hansen, experto británico en machine learning, dice que este nuevo tipo de agricultura es “ciertamente más humano” que los métodos tradicionales. Menciona que FRT reemplaza la necesidad de etiquetar las orejas de los cerdos con clips RFID (radiofrecuencia) de hierro fundido; también marca un cambio de la atención médica reactiva a la proactiva. Hansen describe el éxito de empresas como Yingzi como un “beneficio mutuo” tanto para los cerdos como para los granjeros.

Pero es probable que los beneficios de FRT no lleguen a todos los agricultores. Chen Haokai, uno de los cofundadores de la startup de agricultura inteligente SmartAHC, estima que el costo laboral de monitorear las caras de los cerdos ronda los 7 dólares por cerdo, a diferencia del etiquetado tradicional, que según él cuesta alrededor de 0.30 por cerdo. Además, los costos de instalación fijos, como una base de datos central y una infraestructura en la nube, pueden costar cientos de miles de dólares.

Si estos desarrollos resultan ser demasiado costosos para los pequeños agricultores, esto probablemente concentrará aún más el capital agrícola en manos de unos pocos. En las décadas de los 80 y 90, alrededor del 80% de la carne de cerdo llegaba a los platos chinos desde pequeñas granjas caseras. Para 2018, ese equilibrio había cambiado y el 80% provenía de granjas con 500 o más animales.

De hecho, la tecnología FRT ha atraído el interés de algunas de las corporaciones más grandes del país. Alibaba, Tencent, JD.com y Netease han abierto subsidiarias y se han mudado al espacio agrícola por primera vez.

Las granjas a gran escala, respaldadas por fondos de inversión interesados en expandirse al sector agrícola, probablemente continuarán cosechando las recompensas de estas nuevas tecnologías, dejando a los pequeños agricultores luchando por competir.

Muchos de los mayores productores industriales de carne de cerdo registraron ganancias récord durante el brote.

Si bien puede hacer que la cría de cerdos sea más humana y más rentable, no es evidente si la cargada a este nuevo estilo de alta tecnología beneficiará a su población rural.

Durante la pandemia de Covid-19, las empresas de FRT se han centrado en mejorar su tecnología agrícola inteligente, en lugar de optar por hacerla más accesible. En mayo, Yingzi actualizó su aplicación 3D Pig Farming, una plataforma de realidad virtual de control remoto que, de acuerdo con el director ejecutivo Jackson He, hace que la gestión de las granjas de cerdos se parezca más a “jugar un juego”.

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo: