‘Sombrío panorama para el ornitorrinco’: desaparece bajo nuestras narices
Foto: Klaus en Flickr

Empieza a oscurecer junto a un arroyo y nos dan instrucciones para seguir un rastro de burbujas bajo el cual puede estar uno de los mamíferos más locos del mundo.

Cuándo estás desesperado por ver un ornitorrinco con tan poca luz, todo podría parecerlo.

Los troncos flotantes de los árboles de papel que se encuentran en las orillas, las hojas que giran mientras bailan con el viento, y una rata acuática que se mueve por las rocas, todo hace saltar los corazones.

Pero no hay rastros del monotrema venenoso, que pone huevos, tiene pico de pato y cola plana. 

No tuvimos que rastrearlo durante horas por los caminos tropicales para llegar aquí. Dimos vuelta a la izquierda en una tienda de pisos y en un pub en los suburbios del norte de Brisbane y nos estacionamos a 40 metros del arroyo de Kedron a la orilla de un camino.

Hay corredores y ciclistas por todos lados.

Como en muchas otras vías fluviales, alguna vez se vieron por aquí los ornitorrincos con bastante frecuencia, pero los estudios más recientes indican que los ornitorrincos se fueron ya muy probablemente de Kedron Brook y de cuatro otros lugares de Brisbane: el río Bremer, el arroyo Scrubby, el arroyo Slacks y el arroyo Enoggera.

La última aparición confirmada en este punto exacto fue en 2002.

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Un nuevo estudio, de la revista Australian Mammalogy, presenta más evidencias de que este mamífero está desapareciendo de Australia, en donde antes vivía y ahora se le ve menos.

“Da miedo pensar que ya hicimos desaparecer estas poblaciones bajo nuestras propias narices”, dice Tamielle Brunt, autora e investigadora de la Universidad de Queensland.

Brunt preside la red de observadores de ornitorrincos de la WIldlife Preservation Society de Queensland. En noviembre, los investigadores de la Universidad de New South Wales descubrieron que el hábitat del ornitorrinco se había reducido casi en una cuarta parte durante los últimos 30 años. Los investigadores se unieron a los conservacionistas para nominar al ornitorrinco dentro del estatus de los animales en peligro de extinción.

El declive podría darse sin que nadie se de cuenta

Los ornitorrincos son huidizos. Son nocturnos, asustadizos y no salpican el agua. Eso los vuelve difíciles de ver, pero difíciles de monitorear.

Brunt y sus colegas utilizaron una técnica nueva para monitorear ADN para revisar los 28 ríos y arroyos en busca de ornitorrincos. En 21 de las vías fluviales tenían registro de vistas de ornitorrincos entre 1990 y 2016.

Por medio de las muestras de agua para buscar el ADN de los ornitorrincos, que se encuentra en las heces y orina, los investigadores pueden decir si el animal está en el agua sin necesidad de verlo.

“Como sabemos que son huidizos los podemos perder sin saberlo porque no se monitorean con regularidad”, dice Brunt.

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La falta de este monitoreo a largo plazo puede provocar que como el desmonte y la regulación de los ríos han alterado el hábitat, puede reducirse el número de ornitorrincos sin que nadie se de cuenta.

Las ciudades de la costa de Australia han crecido muy rápido y en lugares como Brisbane, los hábitats de los ornitorrincos en las orillas de los arroyos y en las vías fluviales se encuentran ahora rodeados de suburbios.

“En los artículos de hace algún tiempo se describe a los ornitorrincos como prolíficos en algunas vías en Brisbane”, dice Brunt.

“El hecho de que en un período de entre 10 y 20 años se hayan salido de estos sistemas y de que estamos viendo que las cosas sólo empeoran a causa de la urbanización y del cambio climático sólo contribuyen a que el panorama para los ornitorrincos se vea sombrío”.

Cuando abandonan estas vías fluviales de los suburbios, dice Brunt, es poco probable que encuentren el camino de regreso.

El doctor Gilad Bino, investigador del Centro de Ciencias de Ecosistemas de la Universidad de New South Wales, ayudó a reunir estudios que se entregaron al gobierno federal australiano para pedirle que coloque al ornitorrinco en la lista de las especies vulnerables.

Dice que existen reportes históricos en los periódicos de que hubo personas que vieron “migraciones de ornitorrincos”, de un gran número al mismo tiempo.

“En estos días, apenas y podemos ver uno o dos. La mayoría de los australianos ni siquiera ha visto uno”, dice. “Eso es muy triste”.

Se sabe que el ornitorrinco habita desde el norte de Queensland hasta Tasmania, en un territorio que abarca cerca de 2,900 km, en ríos de agua dulce y en hábitats tropicales y semiáridos, templados y montañosos.

Son un monotrema, es decir, un mamífero que pone huevos. Tienen una historia de evolución que data de 120 mil años.

Los ornitorrincos necesitan bancos de río intactos

Gilad dice que las amenazas en la actualidad están combinadas. La extracción de agua de los ríos y los arroyos, la construcción de presas que crean obstáculos y la erosión de las orillas de los ríos han tenido su impacto.

Los ornitorrincos necesitan orillas intactas, explica Gilad, porque allí hacen sus madrigueras y nidos. Los ornitorrincos  no tienen bolsa, así es que la hembra rodea el huevo con su cuerpo para mantenerlo tibio.

Las sequías que empeoraron el cambio climático pueden afectar los hábitats de agua fresca y las vías fluviales se pueden secar o ver reducido su caudal.

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Hay evidencia, dice Gilad, de que los gatos ferales y los zorros que abundan en Australia pueden cazar ornitorrincos si los arroyos se secan y se tienen que desplazar en el agua para descubrir nuevos lugares.

Él considera que los humanos pueden “coexistir” con los ornitorrincos, y que todavía hay zonas alrededor de Melbourne, una ciudad con 5 millones de habitantes,  en donde todavía se encuentran.

El ornitorrinco está en la lista de animales en peligro de extinción en Australia del sur y en la lista de especies amenazadas en VIctoria, y también se encuentra nominado para la lista nacional.

GIlad espera que esos intentos para poner al ornitorrinco en las listas contribuya a un mayor esfuerzo para proteger las vías fluviales, y  también que se hagan más investigaciones y monitoreo.

Considera que la técnica de ADN que se utiliza para el estudio de Brisbane es útil para detectar ornitorrincos,  pero no puede saberse qué tan sana se encuentra la población.

El futuro es un reto, pero el juego todavía no acaba para la especie.

“No creo que el ornitorrinco se encuentre al borde de la extinción”, dice. “Pero el cambio climático y otras amenazas continúan, y es muy probable que el riesgo para la extinción local aumente.

“En algunos lugares, el ornitorrinco desaparecerá. Eso es muy desafortunado”