Franka Potente: Cómo hicimos Corre Lola Corre
'No soy un corredor. Nunca fue. Nunca lo será '… Franka Potente en el clásico de culto de 1998. Fotografía: TCD / Prod.DB / Alamy

Franka Potente, interpretaba a Lola

Estaba en Nueva York haciendo un par de películas cuando me llegó el guión de Lola Rennt o Lola Corre. Lo leí y pensé: “Está genial, pero medio loco también”. Regresé a Berlín y me reuní con el escritor y director Tom Tykwer y me di cuenta de que la energía que sentía en la página emanaba de él.

Para la película tenía que correr a toda velocidad por Berlín con un par de Dr Martens. Tenía que llevarle 100,000 marcos alemanes a mi novio Manni en 20 minutos o lo iban a matar. Estábamos rodando en agosto y el equipo de filmación me dijo: “Cuando no se vean tus pies puedes usar tenis”. Pero la pisada sonaba diferente, así es que corrí con botas todo el tiempo. No entrené y por ese entonces fumaba como dos cajetillas diarias, pero era joven. Y queríamos que Lola se viera como una persona de verdad, no como una atleta. No soy corredora. Nunca lo fui ni lo seré.

La única parte que me preocupaba era cuando tenía que correr hacia un camión en movimiento con los ojos cerrados. Me amarraron con una cuerda, supuestamente por seguridad. Para cuando Tom y yo hicimos The Princess and the Warrior, teníamos una relación. Tal vez por eso se sentía cómodo yendo más allá, arriesgando que me atropellara un camión o que me aventara del techo.

No tenía idea de que la película se volvería de culto. Apenas me enteré que Bon Jovi hace una referencia en su video It’s My Life Sabíamos que había hecho una película genial, pero no que sería un parteaguas. No nos imaginamos que iba a tener aceptación universal.

Me ahogué en The Bourne Supremacy y me hicieron una lobotomía en American Horror Story, pero ver como me disparan en Corre Lola Corre les gana por mucho. Es uno de los gajes del oficio de actor, aunque a mi papá no le gustó la escena para nada. Hace poco me estuvieron molestando para que les mostrara la película a mis hijas de siete y nueve años. Les encantó, pero se sintieron decepcionadas porque no hubo suficiente sangre cuando se apaga el explosivo que estaba en mi pecho.

Me di cuenta que la película sería un éxito en el Munich Filmfest. La programaron como la sorpresa de medianoche. La gente estaba súper acelerada después de ver Trainspotting y cuando Lola terminó las 800 personas de la gritaron como si estuvieran en un partido de futbol. Se me erizó la piel y luego lloré. Nunca olvidaré esa sensación.

Tom dijo que una secuela sería sobre el tipo al que Manni le da la pistola al final de la película. Y yo tendría que estar en un cameo, pero sin correr. El mundo es diferente ahora. Tomaría un uber.

Moritz Bleibtreu, interpreta a Manni

Me llegó el guión cuando la industria del cine alemán quería romper con su imagen seria y neorrealista y las dos Alemanias estaban en proceso de reunificación. Tom Tykwer formaba parte del colectivo X-Filme y parecía saberlo todo sobre hacer películas. Rompió muchas barreras. Yo vengo de una larga línea familiar de actores, pero mi familia amó todas las referencias que Lola tiene de Vértigo de Hitchcock. Los espirales, las secuencias de animación, el retrato de Kim Novak en la escena del casino. De hecho, Lola marcó el comienzo de la segunda carrera de mi mamá como actriz de cine: interpreta a la mujer ciega que me presta su tarjeta telefónica.

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Tom aventó todo a la olla. Grabó en video, en blanco y negro y en animación. He visto muchas películas que hacen referencia a la nuestra. El rodaje fue genial. Tom es un gran fanático del futbol y comienza la película con una cita del coach Sepp Herberger haciendo referencia a la Copa Mundial que ganó Alemania Occidental en 1954 y además teníamos que jugar entre escenas en la calle de la escena en la que robo el supermercado. Mi personaje Manni pronto se da cuenta de que no está hecho para ser cobrador de la mafia.

Para mi, lo genial de Lola es que es una historia feminista. Las películas de acción de los 90 se tratan de un hombre con voz grave que salva a la chica. Esta es una de las primeras historias con una mujer normal, no con una amazona de 1.90 m con tríceps de diamante. Es una mujer normal que corre para salvar a su novio. ¡Y tiene el pelo rojo!