El reto ‘olímpico’ de Japón con su lento esquema de vacunación contra el Covid-19
Los Juegos Olímpicos de Tokio serán sin público de otros países Fotografía: Charly Triballeau/AFP/Getty Images

Japón fue uno de los primeros países en reportar casos de Covid-19 cuando el virus alteró el mundo en diciembre de 2019. Pero apenas un año después, es la última de las economías más importantes en desplegar la vacunación, medida ampliamente reconocida como la mayor esperanza para volver a algo similar a la vida normal.

Se espera que las primeras dosis comiencen a administrarse en Japón a finales de febrero, meses después que en Estados Unidos y el Reino Unido (quienes tienen tasas de muertes y contagios mucho mayores).

Al explicar la aparente falta de urgencia, las autoridades señalaron el éxito relativo de Japón para evitar los contagios catastróficos, con 373,000 casos y 5,300 muertes registradas hasta ahora.

Pero la obtención de las vacunas también se retrasó por las pruebas clínicas en ciudadanos japoneses que tienen que completarse antes de que se apruebe, y un historial de dudas ante la vacuna entre grandes partes del público.

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De acuerdo con el ministerio de salubridad, alrededor de 20,000 trabajadores de la salud de primera línea serán los primeros en vacunarse a finales del próximo mes, seguidos por otros tipos de personal médico y 36 millones de personas mayores de 65 años cerca de abril.

Las personas con condiciones preexistentes, el personal de los asilos y las personas entre 60 y 64 serán inmunizadas a partir de junio, según el ministerio, pero no dieron detalles para las personas entre 16 y 60 años de edad.

“No creo que el programa de vacunación sea demasiado lento”, dijo Masayuki Miyasaka, un profesor emérito de inmunología en la Universidad de Osaka. “Nos da suficiente tiempo para observar la frecuencia y naturaleza de las reacciones adversas a la vacuna en el extranjero. Ya que las vacunas de mRNA (como las desarrolladas por Pfizer y Moderna) son nuevas para nosotros, debemos prestar atención a los posibles peligros de salud ocasionados por la vacuna”.

La insistencia de Japón en prepararse para albergar con seguridad los Juegos Olímpicos de Japón incrementó la especulación de que serían uno de los primeros países en proteger a su población antes de la esperada llegada de decenas de miles de atletas y oficiales para este verano.

El primer ministro, Yoshihide Suga, describió a las vacunas como un cambio radical al juego en la lucha global contra la pandemia pero dijo que no será un requerimiento para albergar las Olimpiadas.

“Nos prepararemos para unas Olimpiadas seguras sin convertir a las vacunas en un prerrequisito“, dijo Suga la semana pasada, mientras crecía la especulación de la cancelación de los Juegos.

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La incertidumbre crece sobre si Japón logrará desplegar su programa de inmunización de 14,000 millones de dólares (el más grande de la historia) a tiempo para las competencias, a pesar de haber ordenado 310 millones de dosis de Pfizer, AstraZeneca y Moderna, suficiente para que todas las personas del país reciban dos vacunas.

Los expertos aseguran que el gobierno no tiene otra opción más que respaldar un cauteloso plan debido a los altos niveles de escepticismo sobre la vacuna que pueden rastrearse hasta otros programas masivos de inmunización.

El gobierno se enfrentó a demandas después de que una gran cantidad de niños que recibieron la vacuna combinada contra el sarampión, paperas y rubéola (MMR) experimentaron reacciones adversas a finales de la década de los 80.

Japón dejó de administrar la vacuna MMR en 1993, y se convirtieron en una de pocas naciones que rechazaron el medicamento. Una inmunización combinada contra el sarampión y la rubéola es parte del programa nacional de inmunización, pero los padres deben pagar para que sus niños sean protegidos de las paperas.

Después de que algunos recipientes de la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV) reportaron efectos secundarios severos, el gobierno dejó de recomendar activamente las dosis en 2013.

Esa decisión, que según los estudios puede ocasionar miles de muertes prevenibles por cáncer cervical, disminuyó las tasas de vacunación desde el 70% hasta el 1%.

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Las controversias mediáticas sobre las dosis de MMR y HPV, ambas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, hacen que algunos japoneses duden de la seguridad de las vacunas contra el Covid-19.

La mitad de los participantes en una encuesta reciente de la difusora pública NHK dijeron que querían ser inmunizados contra el Covid-19, pero el 38% dijo no tener intenciones de recibir la vacuna.

En un estudio de Lancet sobre 149 países publicado en septiembre, Japón apareció clasificado entre las naciones con menor confianza sobre la vacuna, con menos del 25% de las personas de acuerdo con la seguridad, importancia y efectividad del medicamento.

Vacunar a un número significativo de personas para el comienzo de las Olimpiadas el 23 de julio requerirá de un esfuerzo sin precedentes de un sistema de salubridad con poco personal que ya tiene problemas para lidiar con el reciente flujo de pacientes con Covid-19.

Koichi Nakano, un profesor de ciencias políticas en la Sophia University de Tokio, dijo que el lento despliegue de las vacunas es “desconcertante” porque los Juegos Olímpicos sucederán en menos de 200 días.

“Como el anfitrión de las Olimpiadas que tiene un interés por convertirse en un país libre de Covid-19 más rápido que otros, no se me ocurre otra explicación además de incompetencia por parte de la administración de Suga”, dijo.

Si las primeras dosis se administran a finales de febrero, Japón tendrá menos de 150 días para vacunar a la mitad de sus 126 millones de habitantes. Para lograrlo necesitarán 870,000 vacunas diarias, y cada persona necesita dos inyecciones.

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Miyasaka, quien reconoció que el gobierno adoptó un enfoque “extremadamente cauteloso” debido a las controversias de las MMR y VPH, dijo que las guerras territoriales burocráticas tienen parte de la culpa por el retraso.

“Nuestro gobierno no está adecuadamente organizado”, dijo, y añadió que podrían tardar al menos otros seis meses para cubrir a una gran proporción de la población japonesa. “Un número de ministerios están involucrados en las vacunaciones, y ellos tienden a operar independientemente de los otros”.

También hay preocupaciones sobre una posible escasez de contenedores especializados para transportar la vacuna de Pfizer, que debe almacenarse a -75ºC.

“Los planes del gobierno le ponen mucho peso a los municipios individuales para distribuir las vacunas”, dijo Koji Wada, un consejero del gobierno para su respuesta contra el Covid-19. “Las grandes áreas metropolitanas como Tokio pueden tener la infraestructura para distribuir las vacunas sin problemas, pero las áreas rurales pueden tener mayores complicaciones“.

Información adicional de Reuters.