Juegos Olímpicos y vacunas: dilema ético
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Juegos Olímpicos y vacunas: dilema ético
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Los Juegos Olímpicos se enfrentan a un dilema: ¿los atletas deben ‘saltarse la fila’ para ser vacunados y que la justa veraniega se lleve a cabo o no?

Apenas el 8 de enero, Dick Pound, uno de los miembros más influyentes del Comité Olímpico Internacional, dijo que los deportistas que acudan a Tokio deben recibir la vacuna contra Covid-19 para evitar una nueva postergación de la justa. Parece que ése es el deseo de todo el COI, pese a que el organismo ha manifestado que aceptará a competidores sin la inoculación.

En México, el presidente del COM, Carlos Padilla Becerra, reveló a La-Lista que el plan es que la vacunación para la delegación tricolor se dé entre marzo y mayo, lo que implicaría que dispongan de dosis fuera de las fechas en que les corresponde por edad. Aunado a eso, no son considerados grupos de riesgo.

Es decir, el país dejaría de vacunar a adultos mayores o enfermos crónicos por darle paso a nuestros atletas. Todo un lío.

La discusión de este tema no es exclusiva de México, sino que hay debate a nivel mundial. La mejor postura al respecto viene de Julie St-Pierre, consejera de ética del Instituto de Sanidad Pública de Québec, Canadá.

“Con un acceso privilegiado a la vacuna facilitaría mucho las cosas para que se lleven a cabo los Juegos Olímpicos, pero creo que van a tener que convencer a la población mundial de que es justificable. En mi opinión, por el momento, no lo sería”, dijo a Radio Canada.

“Existe el problema de administrar la dosis a las personas que la necesitan primero. Está el precedente que se crea para quienes precisamente no pudieron beneficiarse de él. Habría muchas preguntas de: ¿Por qué ellos, en lugar de nosotros? Sabemos que hay mucho dinero involucrado, pero éticamente hablando, es difícil de justificar que se vacunen a los atletas primero.”, agregó.

Japón invirtió más de 12,000 millones de dólares en la organización del evento y hay patrocinadores que quieren ver su marca en la máxima justa deportiva de la humanidad. Pero el mundo necesita menos tragedia y más solidaridad. Ojalá el espíritu olímpico prevalezca y que ningún atleta en el planeta sea vacunado antes que una persona en situación de riesgo fatal.