No sé a quién se le ocurrió la idea de besarnos, pero se lo agradezco
"¿El mejor beso de mi vida? Ni siquiera quiero compartirlo ". Foto: Getty Images

¿Recuerdas el mejor beso de tu vida? Me imagino que sí. Es una pregunta evocativa, por la que cierto respetable suplemento sabatino de un periódico (The Guardian) la incluye en su sección de preguntas y respuestas.

Un cuestionamiento alternativo es: ¿Recuerdas tu primer beso? Pero no se trata de algo tan importante. Frecuentemente sucede jugueteando con algún amigo, o en una pijamada de preadolescentes, o en algún parque junto a los barandales, bajo la lluvia. Por supuesto, también suele ser mágico. Especial. Formativo. Pero para la mayoría de las personas, probablemente no es el mejor de sus vidas.

No hay muchas cosas mejores que un buen beso. Me refiero a besos románticos, a lo que le decimos (aunque me dé escalofríos) besuquearse. Qué palabra tan fea para un acto tan maravilloso. Una vez busqué la etimología, pero los resultados fueron inconclusos. Probablemente porque nadie se toma la molestia.

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No creo que haya algo más sexy que cuando conoces a alguien, y antes de besarse, sus ojos miran los labios del otro en repetidas ocasiones, con anhelo. No estoy segura de a quién se le ocurrió la idea de restregar nuestras caras, pero es buena. No podría salir con una persona que sea mala para besar. O, supongo, con mayor generosidad, que sea mala para besarme a mí. Y no entiendo a las personas que no se besan durante el sexo. Es una parte fundamental.

Pero un beso, o la expectativa de éste, es placentero con o sin sexo. Algunas personas son excelentes para besar, o son tan compatibles que el beso es genial aunque ni siquiera te quieras acostar con ella. Funciona con su propia intimidad compartida.

Los besos no son fortuitos. Siempre son específicos para la situación y la persona. Pueden ser salvajes, a toda marcha. O gentiles y lentos. En su mejor momento, besar tiene el fluir de la poesía; es la mejor forma de comunicación, un lenguaje físico.

¿El mejor beso de mi vida? Ni siquiera quiero compartirlo. Fue casi como una conversación. Y en este momento es intraducible.