Consultores de EU se alinearon para administrar el fondo propietario de la empresa israelí de software espía NSO
NSO Group ha estado en el centro de un escándalo de vigilancia masiva tras la publicación del Proyecto Pegasus. Foto: Amir Cohen/Reuters

Los inversionistas públicos de la firma de capital privado que posee una participación mayoritaria en la compañía israelí de software espía NSO Group están en conversaciones para transferir la gestión de ese fondo a Berkeley Research Group, una firma consultora estadounidense.

Una persona familiarizada con el asunto le dijo a The Guardian que las conversaciones, que se encuentran en una etapa inicial, surgieron después de una disputa interna entre los cofundadores de Novalpina Capital, cuyo fondo se hizo cargo de NSO Group en el 2019.

NSO Group ha estado en el centro de un escándalo de vigilancia masiva tras la publicación del Proyecto Pegasus, una investigación sobre NSO realizada por 17 organizaciones de comunicación. En el foco de la investigación se encontraba la filtración de decenas de miles de números telefónicos de individuos, entre ellos periodistas, activistas, abogados y jefes de Estado, quienes se creen han sido catalogados como personas de interés para una posible vigilancia por parte de los clientes gubernamentales de NSO.

La publicación de la investigación realizada por The Guardian y otras organizaciones de medios de comunicación se produjo cuando los tres cofundadores de Novalpina ya estaban involucrados en una larga disputa acerca del futuro del fondo.

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Esta semana, Sky News y el Financial Times informaron que Novalpina fue despojada del control de su propio fondo como resultado de la disputa interna, lo que condujo a que los inversionistas externos del fondo tomaran el control.

La intervención dejó en el aire la propiedad de NSO y de una empresa de Estonia de apuestas llamada Olympic Entertainment Group, así como otros activos.

El Financial Times informó que los inversionistas externos del fondo, incluyendo los fondos de pensiones públicos de Estados Unidos y Reino Unido, tenían hasta el 6 de agosto para decidir si liquidaban el fondo con una venta forzosa de activos o designaban a una tercera parte que tomara el control del mismo.

Una persona relacionada con el asunto declaró a The Guardian que el mayor inversionista del fondo, el fondo público de pensiones de Oregon, estaba liderando una iniciativa para transferir la gestión del fondo de Novalpina a la empresa BRG, ubicada en los Estados Unidos.

Novalpina se negó a comentar. NSO se negó a comentar. BRG no respondió de forma inmediata a una solicitud de comentarios.

El acuerdo aún no se ha cerrado. El gobierno israelí, que tiene una estrecha supervisión sobre NSO y la exportación de su tecnología de vigilancia, probablemente tendrá algo que comentar sobre la transferencia de la gestión del fondo que es propietario de NSO a otra empresa.

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De acuerdo con su sitio de internet, BRG es una firma de consultoría global que “ayuda a las organizaciones a progresar en tres áreas clave”: disputas e investigaciones, finanzas corporativas y mejora del rendimiento.

Si la transacción se lleva a cabo, la empresa con sede en California se haría cargo del fondo propietario de NSO en un momento difícil para la empresa israelí. El gobierno francés ha pedido una investigación sobre las acusaciones de que los clientes de NSO listaron a funcionarios clave del gobierno, incluyendo a la mayoría del gabinete del presidente Emmanuel Macron, como personas de interés. En Estados Unidos, un alto funcionario de la administración de Joe Biden involucrado en la seguridad nacional también ha expresado su preocupación por las revelaciones del proyecto Pegusus a un funcionario israelí.

El proyecto Pegasus fue organizado por Forbidden Stories, una organización de medios francesa.

El análisis forense de docenas de teléfonos realizado por el laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional, un socio técnico del Proyecto Pegasus, descubrió que muchos de los teléfonos analizados e incluidos en la lista filtrada habían sido infectados por el programa de espionaje de NSO, llamado Pegasus, o que se habían llevado a cabo intentos de infección.

Cuando el programa de espionaje Pegasus infecta un teléfono, los clientes gubernamentales que lo utilizan pueden acceder a las conversaciones telefónicas de una persona, a sus mensajes, a sus fotos y a su ubicación, así como convertir el teléfono en un dispositivo portátil de escucha al manipular su grabadora.

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La filtración contiene una lista de más de 50 mil números telefónicos que se cree que los clientes de NSO han identificado como personas de interés desde 2016.

La aparición de un número en la lista filtrada no significa que fuera objeto de un intento o de un ataque informático exitoso. NSO dijo que el presidente Macron no era un “objetivo” de ninguno de sus clientes, lo que significa que la empresa niega que hubiera existido algún intento o una infección exitosa en su teléfono por parte de Pegasus.

NSO también dijo que la información no tiene “ninguna relevancia” para la empresa, y calificó el informe del Proyecto Pegasus como “lleno de suposiciones erróneas y teorías no corroboradas”. Negó que los datos filtrados representaran aquellos blancos de vigilancia del programa Pegasus. NSO señaló que es exagerada la cifra de 50 mil y agregó que era demasiado grande para representar a los individuos que eran blancos de Pegasus.

Información adicional de Audrey Travère en Forbidden Storie.