Niño de ocho años se convierte en la persona más joven acusada de blasfemia en Pakistán
Personas se reúnen afuera de un templo hindú que fue incendiado por una turba el 4 de agosto de 2021. Foto: Obtenida por Reuters

Un niño hindú de ocho años está bajo custodia policial protectora en el este de Pakistán después de convertirse en la persona más joven en ser acusada de blasfemia en el país.

La familia del niño está escondida y muchos miembros de la comunidad hindú en el distrito conservador de Rahim Yar Khan, en Punjab, han huido de sus hogares después de que una multitud musulmana atacara un templo hindú tras la puesta en libertad bajo fianza del niño la semana pasada. Se desplegaron las tropas en la zona para reprimir cualquier otro disturbio.

El sábado, 20 personas fueron detenidas en relación con el ataque al templo.

El niño está acusado de orinar intencionalmente en una alfombra en la biblioteca de una madrasa, donde se guardaban libros religiosos, el mes pasado. Los cargos de blasfemia pueden derivar en la pena de muerte.

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The Guardian conoce el nombre del niño y de los miembros de la familia, pero ha decidido proteger sus identidades por su seguridad.

Hablando desde un lugar no revelado, un miembro de la familia del niño le dijo a The Guardian: “Él (el niño) ni siquiera es consciente de estas cuestiones de blasfemia y se le ha inmiscuido falsamente en estos asuntos. Todavía no entiende cuál fue su crimen y por qué lo mantuvieron en la cárcel durante una semana”.

Hemos dejado nuestras tiendas y trabajos, toda la comunidad está asustada y tememos represalias. No queremos regresar a esta área. No vemos que se tomen medidas concretas y relevantes contra los culpables o para salvaguardar a las minorías que viven aquí”.

Los cargos de blasfemia presentados contra el niño han conmocionado a los expertos legales, quienes mencionan que dicha acción no tiene precedentes. Nadie así de joven ha sido acusado de blasfemia antes en Pakistán.

Las leyes sobre la blasfemia se han usado de manera desproporcionada en el pasado contra las minorías religiosas en Pakistán. Aunque no se han llevado a cabo ejecuciones por blasfemia en el país desde que se introdujo la pena de muerte por el delito en 1986, los sospechosos a menudo son atacados y a veces asesinados por las turbas.

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Ramesh Kumar, legislador y jefe del Consejo Hindú de Pakistán, comentó: “El ataque al templo y las acusaciones de blasfemia contra el menor de ocho años realmente me han impactado. Más de un centenar de hogares de la comunidad hindú se han quedado abandonados por temor de que sean atacados”.

Kapil Dev, un activista de derechos humanos, dijo: “Exijo que se retiren inmediatamente los cargos contra el niño, y exhorto al gobierno para que proporcione seguridad a la familia y a las personas que se han visto obligadas a huir”.

Añadió: “Los ataques a los templos hindúes han aumentado en los últimos años mostrando un aumento en el nivel de extremismo y fanatismo. Los recientes ataques parecen ser una nueva ola de persecución de los hindúes“.

Las imágenes que circulan en las redes sociales parecen mostrar a una turba enojada que está atacando y vandalizando el templo con barras de hierro y palos la semana pasada.

Ahmad Nawaz, vocero de la policía del distrito de Rahim Yar Khan, comentó: “La policía está persiguiendo a los atacantes y las unidades policiales están llevando a cabo redadas para arrestar a los culpables, pero aún no se ha realizado ningún arresto“.

El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, condenó el ataque de la turba en Twitter y mencionó que le ha ordenado al jefe de la policía provincial que tome medidas contra cualquier persona involucrada, incluyendo a los policías negligentes. Prometió que el gobierno restauraría el templo.

En Nueva Delhi, el Ministerio de Asuntos Exteriores de India convocó a un diplomático paquistaní para protestar por el ataque y exigir la seguridad de las familias hindúes que viven en la parte mayormente musulmana de Pakistán.

En diciembre del año pasado, una turba de musulmanes conservadores demolió un templo hindú de 100 años en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa.

De acuerdo con un informe de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, publicado el año pasado, Pakistán reportó el mayor número de incidentes de actividad de turbas, violencia de turbas y/o amenazas de violencia colectiva como resultado de presuntos actos de blasfemia.

Cuatro países representan casi el 80% de todos los incidentes reportados de actividad de turbas, violencia de turbas y/o amenazas de violencia por parte de las turbas como resultado de presuntos actos de blasfemia en países con leyes penales contra la blasfemia entre 2014 y 2018.