No nos llamen traidores: descendientes de los aliados de Cortés defienden su papel en el derrocamiento del Imperio azteca
Celebración del aniversario de la fundación de Tenochtitlán, la capital mexica, el 26 de julio. Foto: Luis Barron/Eyepix Group/Pacific Press/REX/Shutterstock

Cuando los habitantes del estado de Tlaxcala viajan a otras partes del país, en ocasiones sus compatriotas los insultan al llamarlos traidores.

Tlaxcala es el estado más pequeño de México, pero jugó un papel muy importante en los inicios de la historia del país, sobre todo cuando los indígenas tlaxcaltecas se aliaron con la pequeña tropa de invasores de Hernán Cortés para derribar el Imperio azteca.

Ahora, cuando México conmemora el 500 aniversario de la caída de la capital azteca Tenochtitlan, se está reconsiderando el papel de los tlaxcaltecas en la conquista.

Muchos historiadores sostienen que sin la participación de los tlaxcaltecas y otros soldados indígenas, Tenochtitlan nunca habría caído en manos de los españoles.

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También revisan la acusación de traición, argumentando que los tlaxcaltecas y otras ciudades-estado estaban en realidad librando una guerra de liberación contra los opresores mexicas (como se les conocía a los aztecas).

“No fueron 600 ni 800 españoles los que conquistaron (Tenochtitlan). Fueron los miles y miles de tlaxcaltecas, huejotzingas u otros pueblos que estaban bajo el yugo mexica y que querían liberarse“, explicó a Radio Fórmula el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma.

“Cortés tenía entre 30 mil y 40 mil mesoamericanos peleando con él“, comentó Aurelio López Corral, arqueólogo de Tlaxcala. “No hubiera podido hacerlo solo”.

La conquista es un acontecimiento singular en la historia de México, considerada a la vez como un momento de trauma nacional y el acto de fundación de la nación, y continúa siendo sumamente controvertida.

Los eventos para conmemorar el aniversario han sido recibidos con un tibio entusiasmo, en un momento en que México lucha contra la pandemia del coronavirus. En la plaza central del Zócalo de la Ciudad de México se levantó una réplica del Templo Mayor, el sitio más sagrado de la civilización azteca.

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El presidente Andrés Manuel López Obrador le ha pedido a la Corona española y al Vaticano que se disculpen por el papel que desempeñaron en la “llamada Conquista”. España se negó; el Papa Francisco se disculpó durante su visita a Bolivia en 2015.

El propio Cortés sigue siendo una figura sumamente polarizante en la historia de México, un villano rapaz que también es el padre fundador de la nación: su traductora indígena conocida como La Malinche fue quien dio a luz al primer mexicano.

En Tlaxcala, sin embargo, se tiende a subestimar su papel en la caída del Imperio azteca, comentó Yassir Zárate Méndez, quien produjo un documental que cuestionó el tratamiento de la historia oficial de Tlaxcala.

No se le ve exactamente como un villano, a diferencia de otros lugares, sino como alguien que jugó un papel complicado en la historia“, señaló. “Cortés pasa algo desapercibido y se queda por debajo del nivel de las figuras locales”.

Entre ellas se encuentra Xicoténcatl el Joven, un príncipe tlaxcalteca que se opuso con vehemencia a alinearse con los españoles, y que sigue siendo recordado con cariño en el estado.

En la época de la Conquista, los tlaxcaltecas compartían la misma cosmovisión con los mexicas y hablaban el mismo idioma: el náhuátl.

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Pero, a diferencia del Imperio azteca, Tlaxcala contaba con una forma de liderazgo más colectiva, y cuando llegó Cortés, algunos de sus gobernantes vieron la oportunidad de derrocar a un antiguo enemigo, explicó Zárate.

La región le proporcionó soldados para invadir la ciudad isleña de Tenochtitlan y le permitió reagruparse después de verse obligado a huir de una contraofensiva azteca. Se cree que Cortés construyó en Tlaxcala los barcos que se utilizaron para invadir la capital azteca.

Era una cuestión de supervivencia política“, dijo Zárate. “Para salvarse, tuvieron que recurrir a los aliados que fueran necesarios”.

Después de la caída de Tenochtitlan, los tlaxcaltecas se beneficiaron enormemente de su acuerdo, y los españoles se casaron con la nobleza local. Durante el período colonial español, Tlaxcala recibió un estatus especial con forma de autogobierno. Sus residentes recibieron el derecho de asentarse en otras partes de la colonia.

Pero cuando México ganó la Independencia en la década de 1820, ese poder se perdió, la mitología nacional en evolución se centró en la caída de los mexicas, calificando a los tlaxcaltecas como traidores.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) organizó foros en Tlaxcala en 2019, 500 años después de la llegada de Cortés al estado, para estudiar el papel de la región en la Conquista. Según los organizadores, atrajo un gran interés.

Hay una espina clavada en la mentalidad de la mayoría de los tlaxcaltecas (sobre la Conquista) y un cierto enojo porque el calificativo de ‘traidor’ ha sido muy fuerte“, comentó Juan de la Rosa, delegado del INAH en Tlaxcala, en una entrevista de 2019. “Pero tienen la necesidad de contar con argumentos que expliquen por qué no son traidores.

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