Haití se prepara para la tormenta, mientras las autoridades temen que aumente el número de muertos por el terremoto
Un grupo de personas pasa junto a los restos de una iglesia en Les Cayes. Los equipos médicos y los trabajadores humanitarios se apresuraron para salvar vidas y proporcionar alimentos y refugio en el país. Foto: Reginald Louissaint Jr/AFP/Getty Images

Los equipos médicos y los trabajadores humanitarios se apresuraron el lunes para salvar vidas y proporcionar alimentos y refugio entre los temores de que el número oficial de víctimas del terremoto del sábado podría aumentar y de que una depresión tropical se apoderó sobre el país caribeño afectado por la crisis.

El número oficial de fallecidos se elevó el lunes a mil 419, y al menos 6 mil resultaron heridos por el terremoto de magnitud 7.2, un temblor incluso más fuerte que el de magnitud 7.0 que mató a más de 200 mil haitianos en 2010 y arrasó con gran parte de Puerto Príncipe.

Esta vez se ha perdido un número mucho menor de vidas, debido a que el epicentro se situó más lejos de la capital que está densamente poblada.

Pero el personal de rescate informó el lunes que las condiciones sobre el terreno en la península del sur de Haití, donde se produjo el terremoto, eran terribles, y que probablemente empeorarán cuando la depresión tropical Grace toque tierra.

Al mediodía del lunes, la capital, Puerto Príncipe, ya se veía azotada por las fuertes lluvias y se esperaba que las inundaciones repentinas y los desprendimientos de tierra afectaran los viajes por carretera.

Las proyecciones del Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos indicaron que Grace podría pasar por las zonas directamente afectadas por el terremoto y cubrirlas con hasta 38 centímetros de lluvia, lo que conlleva el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.

Necesitamos estar preparados. Va a traer muchas inundaciones… y va a dificultar los esfuerzos de rescate“, advirtió Jean William Pape, un destacado médico haitiano que forma parte de la ayuda al terremoto.

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Una de las ciudades más afectadas es Les Cayes, un puerto marítimo que se encuentra a unos 193 kilómetros al suroeste de la capital y que cuenta con aproximadamente 100 mil habitantes.

Sterens Yppolyte, médico interno del hospital de la Inmaculada Concepción de Les Cayes, comentó que sus médicos tenían dificultades para hacer frente a la afluencia de los pacientes heridos procedentes de la ciudad y, cada vez más, de la zona rural que la rodea.

La sala de urgencias está llena y el patio también“, señaló Yppolyte. “Estamos luchando“.

El médico en formación, de 26 años, dijo que entre los pacientes que estaban llegando se encontraban niños y ancianos, muchos de los cuales habían sufrido fracturas de piernas o brazos y traumatismos craneoencefálicos por la caída de los escombros. “Se hace lo que se puede, pero no hay suficientes médicos ortopédicos”.

Para agravar la crisis, dos estudiantes de medicina del hospital murieron cuando la casa en la que vivían se derrumbó tras el terremoto.

Yppolyte, quien intentó sin éxito sacar a sus colegas de entre los escombros, comentó que la situación fuera de las puertas del hospital también era desesperada.

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“La gente está necesitada. No hay agua en el pueblo, ni comida. Están durmiendo a la intemperie”, explicó. “Haití necesita al mundo y sus oraciones. La gente está realmente asustada”.

Las autoridades de protección civil dicen que al menos 13 mil casas quedaron destruidas por el terremoto y casi 6 mil personas resultaron heridas.

El lunes, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) informó sobre el despliegue en helicóptero de sus equipos de búsqueda y rescate urbano en Les Cayes, junto con perros rastreadores entrenados para localizar a las víctimas atrapadas en los edificios derrumbados.

“En estos momentos la gente está traumatizada porque no sabe qué sucederá en las próximas horas, días o semanas”, señaló Thomas Jean Verlin, un profesor de 31 años de Les Cayes. “Hay mucho pánico. Creo que el 90% de la población necesita asistencia psicológica“.

Akim Kikonda, trabajadora humanitaria de Catholic Relief Services, una organización civil que opera en Les Cayes y en Jeremie, señaló que estaban distribuyendo lonas a las personas que dormían en la calle.

“Después del terremoto, hubo una docena de réplicas, por lo que las casas que no quedaron completamente destruidas han sufrido graves daños. La gente no se siente cómoda en el interior, por lo que está durmiendo afuera”.

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Alessandra Giudiceandrea, jefa de misión de Médicos Sin Fronteras, comentó que la organización benéfica tenía tres pequeños equipos en el sur, incluyendo Les Cayes y Grand Anse, donde contaban con un cirujano y un anestesista. También estaban atendiendo a pacientes en Puerto Príncipe, quienes habían viajado al norte para recibir tratamiento.

La lluvia ya ha comenzado en Puerto Príncipe“, señaló el lunes. “Lo único que podemos decir es que los desplazamientos por aire y por carretera serán más lentos. Los edificios se han derrumbado y estamos trabajando en tiendas de campaña. Solo tenemos que confiar en que las tiendas resistan el viento”.

Pero la seguridad es otro gran reto, después de meses de inestabilidad política que han dejado a las pandillas en control de las rutas clave, comentó Giudiceandrea.

“Aquí tenemos de todo, la situación de seguridad, la epidemia, una catástrofe natural. Crucemos los dedos para que esto sea lo último… He estado aquí en el pasado, conozco este país y lo que diré es que la capacidad de respuesta de los haitianos, incluso cuando ellos mismos son las víctimas, es enorme“.

Cuando ocurrió el terremoto del sábado, Haití ya se estaba recuperando de una profunda crisis social, económica, política y de seguridad, que alcanzó un terrible clímax el 7 de julio con el asesinato de su presidente.

Casi seis semanas después de ese descarado ataque a la residencia presidencial, supuestamente llevado a cabo por un equipo de soldados colombianos retirados, pocos creen que se hayan identificado los verdaderos autores intelectuales, y mucho menos que se les haya capturado. Cada vez hay más dudas sobre si se realizará la elección general, que está prevista para principios de noviembre.

Haití se encuentra en una situación increíblemente desesperada“, señaló Jonathan M Katz, un periodista estadounidense que cubrió el terremoto de 2010 en Haití y escribió un libro sobre la mala gestión de la respuesta internacional.

Incluso antes del asesinato, Haití había sido en realidad “un país sin gobierno“, consideró Katz.

Ahora, los haitianos no tienen más remedio que enfrentarse a la crisis recurriendo a sus “aparentemente interminables reservas de autosuficiencia y solidaridad… es un verdadero desastre”.