‘Vemos un silencio lleno de miedo’: periodistas afganas piden ayuda
Periodistas afganas en 2020 en ASR News en Herat, Afganistán. Cuentan ahora que temen las represalias de los talibanes. Foto: Jalil Rezayee/EPA

Cuando el presidente Ashraf Ghani se marchó de Afganistán sin previo aviso, se llevó consigo todo atisbo de esperanza que quedaba para las mujeres de la nación, especialmente para aquellas que tienen educación y hablan con franqueza.

Aaisha* es eso y más. Como destacada presentadora de noticias y de un programa de entrevistas políticas, ha visto cómo los esfuerzos de toda su vida se desmoronaron en lo que parecían segundos.

“Durante muchos años, trabajé como periodista… para dar voz a los afganos, especialmente a las mujeres afganas, pero ahora nuestra identidad está siendo destruida y no hemos hecho nada para merecerlo“, comentó Aaisha el lunes.

“En las últimas 24 horas, nuestras vidas han cambiado y hemos sido confinadas a nuestros hogares, y la muerte nos amenaza a cada momento”.

Vemos un silencio lleno de miedo a los talibanes que nos rodean“.

Las periodistas afganas relatan cómo una Kabul antes libre y bulliciosa se llena ahora de silencio y miedo mientras destruyen los rastros de su identidad y trabajan para evitar a los militantes talibanes.

Aaisha es una de las docenas de mujeres periodistas afganas que se han comunicado con The Guardian en las últimas semanas, documentando la caída de su nación para compartir la devastación con el mundo. Ahora temen que informar sin miedo ni favoritismos sea precisamente lo que les cueste el futuro.

Constantemente reciben amenazas de muerte por parte de los talibanes, y por parte de otras personas que coinciden en que las mujeres no deben ser tratadas como iguales.

A través de una conexión telefónica irregular, Fereyba* recordó el momento en que se enteró del ingreso de los talibanes por las entradas de Kabul.

Estaba afuera de la casa y recibí una llamada de mi hermano diciendo ‘¿Dónde estás? Tienes que regresar a casa ahora mismo‘”.

Y fue muy aterrador”.

No te puedes imaginar la escenas de las personas y los ojos, y las caras y las expresiones“.

Con la voz entrecortada, comentó que los informes sobre mujeres y niñas golpeadas, tomadas por la fuerza como esposas y violadas le hicieron sentir pánico de que muy pronto ese pudiera ser su destino.

“En primer lugar, estoy preocupada por mí misma, porque soy una chica, y también una mujer periodista”, comentó.

En las provincias tomaron a algunas niñas para ellos y las utilizaron como esclavas“.

Zeyba* trabaja para una de las redes de medios más grandes de Afganistán, lo que significa que ni ella, ni su esposo, ni sus hijos recibirían piedad alguna, comentó.

Explicó que ella y otros periodistas estaban tratando desesperadamente de enviar su documentación de identidad y su trabajo a las embajadas antes de destruir cualquier rastro de su existencia, física y virtualmente.

La situación en Afganistán ha provocado que el sindicato de periodistas australianos pida protección para sus colegas afganos.

En un comunicado, la Media Entertainment and Arts Alliance (MEAA) manifestó su solidaridad con los periodistas en Afganistán, que estaban siendo atacados por su trabajo.

Instó al gobierno australiano a incluir a los trabajadores de los medios de comunicación en cualquier propuesta de visado humanitario.

Karen Percy, vicepresidenta de la sección de medios de comunicación de la MEAA, dijo que Australia tenía la responsabilidad de no abandonar una misión militar “sin tener en cuenta las consecuencias”.

“Los periodistas son objetivos de represalias y la situación se está deteriorando evidentemente con mayor rapidez”, señaló.

Australia tiene la obligación de proporcionar refugio“.

John Blaxland, profesor de seguridad internacional e inteligencia en la Universidad Nacional de Australia, comentó que no hay que confundir el riesgo de abusos contra los derechos humanos al que se enfrentan las mujeres de los medios de comunicación afganos.

Estas son personas que es importante para los talibanes neutralizar y sacar de la ecuación, física y metafóricamente“, dijo.

“No sabemos cuánto tiempo les queda, y es simplemente horrible contemplar cómo se les ha dejado totalmente abandonados en estas horribles circunstancias”.

*Se han modificado todos los nombres.