¿Perdidos en la traducción? La verdad de la pulgada sobre el problema de los subtítulos de Netflix
Éxito mundial… El juego del calamar. Foto: Youngkyu Park/Netflix/AFP/Getty Images

“Una vez que superen la barrera de una pulgada de altura de los subtítulos, conocerán muchas más películas increíbles”. Así dijo el director Bong Joon-ho, al aceptar su Oscar a la mejor película por Parásitos en 2020, en una indirecta no tan sutil al dominio del contenido en lengua inglesa. El éxito de la serie coreana de Netflix El juego del calamar, en la que concursantes compiten en juegos infantiles mortales para ganar un premio en efectivo, le ha dado mucha más razón. Se ha convertido en el mayor éxito de Netflix hasta la fecha, ganando el título de su programa número 1 en 90 países, en su mayoría a los pocos días de su estreno y eclipsando incluso a la poderosa Bridgerton. Pero también ha suscitado un intenso debate sobre lo que se pierde en ese bloque de texto de una pulgada, y ha suscitado dudas sobre si Netflix está invirtiendo lo suficiente en crear versiones exactas de los guiones en lenguas extranjeras.

Incluso desde antes de El juego del calamar, algunos de los mayores éxitos de Netflix eran series en “idiomas extranjeros”, entre ellas Lupin (Francia), Élite (España), Dark (Alemania) y La casa de papel (España). Esto se debe en parte a que los espectadores de todo el mundo cada vez están más dispuestos a buscar las mejores experiencias de entretenimiento. Pero también habla, quizás, de una especie de fantasía secreta de que podríamos entender más en otro idioma de lo que creemos. De la misma forma en que todos los que se entusiasmaron con la serie danesa Borgen se convencieron de que sabían hablar danés solo porque podían decir “Tak, tak, Staatsminister” (“Gracias, gracias, primer ministro”) con un dudoso acento escandinavo, igualmente los espectadores recurrieron a los videos de YouTube sobre la jerga francesa para tratar de descifrar sus mejores fragmentos de Call My Agent. La optimista pregunta “¿Puedo hablar un idioma con fluidez con solo ver la televisión?” arroja 10.4 millones de resultados en Google.

Por mucho que quisiéramos que esto fuera cierto, el debate en torno a los subtítulos de El juego del calamar sugiere que la respuesta es no. “Si no entiendes el coreano, en realidad no viste la misma serie“, concluye Youngmi Mayer, la copresentadora neoyorquina del podcast Feeling Asian. Ella publicó un video en TikTok en el que explica los defectos de los subtítulos de El juego del calamar, que ha tenido más de 12 millones de reproducciones.

¿Sus quejas? Uno de los personajes femeninos principales (Han Mi-nyeo, interpretada por Kim Joo-ryung) es representada como más servil y menos inteligente que en coreano. El primer juego de “los pasos de la abuela” (Luz roja, luz verde) tampoco está bien traducido, y el concepto de “gganbu” (un vínculo entre dos iguales, que se convierte en un punto importante de la trama) queda en segundo plano.

Los momentos de “lost in translation” de El juego del calamar se han convertido incluso en acusaciones de sesgo cultural y político. “Netflix es famoso por sus débiles traducciones de los dramas coreanos“, escribió Sharon Kwon en Slate. Junto con muchas otras personas en internet, Kwon destacó la traducción de “señor” en lugar de “jefe”, como utiliza el personaje pakistaní Ali Abdul (Anupam Tripathi) para referirse a los demás, argumentando que al no utilizar este último término, disminuye el impacto del mensaje anticapitalista de la serie. Eileen Cho, de Vice, escribió: “¿Cómo conocerá la gente nuestra cultura si el streamer traduce mal el idioma?“.

Al ver el programa como una persona que no habla coreano, experimenté la alegría al estilo del Staatsminister de escuchar las palabras “steakhouse“, “chicken” y “ice-cream” y me ilusioné momentáneamente con que podía entender algo de coreano. Después me di cuenta de que, sí, algunos de estos subtítulos parecían extraños. ¿Es “darn” una palabra que cualquiera diría? Apareció en varias ocasiones. Asimismo, en el primer episodio, Seong Gi-hun (Lee Jung-jae) utiliza la palabra “gosh” cuatro veces. Lo cual podría pensarse, si decir “gosh” era algo por lo que el personaje era conocido. Pero no vuelve a decirlo en el resto de la serie.

El debate en torno a los subtítulos de El juego del calamar ha permitido, sin embargo, revelar la diferencia entre los subtítulos, los closed captions y el doblaje. El algoritmo de Netflix establece tu opción automáticamente en doblaje, por lo que si haces clic en cualquier contenido en idioma extranjero, los actores aparecerán misteriosamente en tu pantalla hablando un inglés americano fluido que casi, pero no exactamente, coincide con sus movimientos bucales. Los “closed captions” se crearon inicialmente para los espectadores sordos e incluyen una descripción del audio (“Un portazo”). El diálogo que se utiliza en los closed captions suele ser una transcripción directa del guion de doblaje. Los subtítulos utilizan un guion completamente diferente. Estos también están sujetos a restricciones: la traducción tiene que caber en la pantalla y corresponder a una velocidad de lectura preestablecida. Pero con frecuencia se consideran una traducción más precisa que la del guion de doblaje.

La leyenda de la subtitulación y crítica de cine Darcy Paquet, que trabajó en Parásitos, tuiteó: “No hice los subtítulos de El juego del calamar, pero ten en cuenta que para esta serie existen dos series de subtítulos en inglés. Están los subtítulos “reales” en inglés y la transcripción de la versión doblada [closed captions]. Elige los subtítulos reales“.

Sin embargo, los espectadores sordos o con problemas de audición no pueden elegir entre el guion subtitulado y el doblado. Y a muchos seguidores les irrita que Netflix parezca estar invirtiendo más en el doblaje que en la subtitulación. Entre 2015 y 2020, Netflix invirtió 700 millones de dólares en cinco años en películas y televisión coreanas. Tras el éxito de El juego del calamar, solo este año está invirtiendo 500 millones de dólares en el contenido coreano. Se podría pensar que la cuestión de la traducción correcta figuraría como una prioridad.

Estas conversaciones existen desde hace tiempo en el mundo de la subtitulación. La traducción de un guion de doblaje siempre será menos precisa, ya que se enfrenta a dos retos. En primer lugar, debe traducir una frase de manera que se tarde exactamente la misma cantidad de tiempo en decirla en voz alta en ambos idiomas. En segundo lugar, si hay alguna oportunidad de copiar los movimientos de la boca, entonces se supone que se debe aprovechar. Por esta razón, en El juego del calamar el honorífico coreano “oppa” se tradujo como “viejo” en el guion del doblaje. Es “cariño” en el guion de los subtítulos. De hecho, en coreano es un término de respeto que significa “hermano mayor”.

Max Deryagin, que vive en Perm, Rusia, es el presidente de Subtle, la Asociación de Subtituladores, un grupo internacional de subtituladores independientes que lucha por el reconocimiento de la subtitulación como un oficio profesional y una forma de arte esencial. Deryagin lleva 11 años subtitulando del inglés al ruso y trabajó en los subtítulos rusos de las películas de Netflix Birdbox y Mank, la serie de streaming Orange Is the New Black y el cortometraje de David Lynch What Did Jack Do?, que también se estrenó en Netflix. Él vio este último 15 veces antes de intentar traducirlo (“Estaba tan emocionado que apenas podía dormir. Cualquier película compleja es emocionante de traducir, ya que necesitas entenderla para transmitirla. Imagina hacer eso con Twin Peaks“). La abundancia de contenidos ha provocado una “escasez de talento” en la subtitulación en los últimos años, explica. No hay suficientes traductores para todo: “Netflix tiene tanta programación que ha cambiado profundamente nuestro sector“.

Deryagin explica cómo las diferencias entre los distintos idiomas representan desafíos para él y sus colegas. “El inglés está considerado como algo compacto, como el japonés y el chino. El árabe y el español no tanto”. Estas diferencias tienen enormes ramificaciones si intentas ajustar una traducción a unas pocas palabras en la pantalla respetando la velocidad de lectura del espectador. Los escandinavos son los más experimentados en todo esto, comenta. “En Escandinavia, creen en subtítulos más largos que se prolongan. La velocidad de lectura es de alrededor de 12 caracteres por segundo. Pero en otros países quieren subtítulos más cortos que conserven más del diálogo, pero que conserven lo esencial”. (Si esto parece una tarea imposible, es porque realmente lo es). Los subtituladores recortan constantemente las “palabras de relleno” (mmm, eh, ya sabes). En el caso de los closed captions, las limitaciones son aún mayores: “Es necesario que la traducción se adapte a los movimientos de los labios del actor. A veces tienes que tomarte grandes libertades“.

A Youmee Lee, una artista coreana estadounidense sorda, le gustaría que Netflix, y otros servicios de streaming, pusieran más empeño en controlar el proceso de traducción. “Para las películas que no son en inglés, los closed captions deberían ser una versión accesible de los subtítulos oficiales en inglés”, dice Lee. “Vi el primer episodio [de El juego del calamar], y me resultó doloroso ver [las diferencias entre] los subtítulos y los closed captions. A ambos les faltaba información específica. Los servicios de streaming deberían estar coordinados con la traducción y la accesibilidad. Nosotros, los espectadores sordos, merecemos tener acceso a la misma información que los espectadores oyentes para que todos podamos compartir la experiencia”.

Lo que realmente revelan estos debates, tal vez, es la profundidad de la inversión emocional en estos programas dignos de mención. Por supuesto, los hablantes no nativos se perderán ciertos detalles. Esto puede ser obvio desde los propios subtítulos y solo hace que se estudien aún más las interpretaciones de los actores para compensarlo. Lo que resulta enormemente satisfactorio en El juego del calamar, ya que la actuación es extraordinariamente buena. Después de todo, cualquier angloparlante se habría sobresaltado ante la expresión que se utiliza en el octavo episodio: “Siempre tienes que meterte en problemas para saber que son problemas”. (¿Qué?) La traducción real es: “Siempre te lo comes antes de saber si es mierda o doenjang (pasta marrón de soja fermentada)”. No hace falta hablar coreano, ni siquiera haber probado el doenjang, para entenderlo.

Con series como El juego del calamar teniendo tanto éxito como ahora, algunas personas podrían preguntarse por qué la gente se preocupa tanto por la traducción. En palabras de Youngmi Mayer: “Supongo que podrías preguntarte si a la gente de verdad le interesa Star Wars. Algunas personas te dirían que no les importa Star Wars en absoluto. Y otras personas responderían que basaron toda su vida en ella. Si una palabra estuviera mal traducida se enojarían muchísimo”.