Las empresas patrocinadoras de la COP26 critican la cumbre climática por estar ‘mal administrada’
El Scottish Event Campus en Glasgow, Escocia, una de las sedes de la cumbre climática COP26 en noviembre. Foto: Ewan Bootman/NurPhoto/REX/Shutterstock

Las empresas que han invertido millones de dólares para patrocinar la cumbre climática COP26 la han tachado de “mal administrada” y “de último momento” en una serie de quejas a medida que se acerca el evento del próximo mes en Glasgow.

Los patrocinadores, entre los que se encuentran algunas de las empresas más grandes de Gran Bretaña, han presentado quejas formales en las que culpan a funcionarios públicos “muy inexpertos” de los retrasos en las decisiones, la mala comunicación y la ruptura de las relaciones entre los organizadores y las empresas en el período previo a las históricas conversaciones.

The Guardian tiene conocimiento de que una carta dirigida a los organizadores, redactada por la cadena de televisión Sky y firmada conjuntamente por altos cargos de otros patrocinadores de la COP26, les ha planteado su preocupación sobre estos y otros problemas, y se suma a otra carta firmada conjuntamente en julio.

Reino Unido dirige su presidencia de la COP26 desde la Oficina del Gabinete, bajo la dirección del exsecretario de Negocios Alok Sharma, que es el presidente de la COP26, y del empresario Nigel Topping, que fue nombrado el año pasado defensor de alto nivel de la acción climática del gobierno. Se prevé que el patrocinio contribuya a sufragar una cuenta policial que se calcula alcanzará los 343 millones de dólares.

Además de Sky, la cumbre cuenta con otros 10 patrocinadores importantes, entre ellos los gigantes de la energía Hitachi, National Grid, Scottish Power y SSE, el titán tecnológico estadounidense Microsoft y las empresas del FTSE GSK, NatWest, Reckitt, Sainsbury’s y Unilever. Otros “socios” de menor nivel son el fabricante de automóviles Jaguar Land Rover y el minorista de muebles Ikea.

Una fuente, contratada por un patrocinador de la COP26, comentó que “la mayor frustración” era la falta de información sobre cómo se desarrollará el evento, y el papel que desempeñarán sus principales patrocinadores, puesto que las preguntas importantes se han quedado sin respuesta y se han retrasado las decisiones de planificación.

“Tuvieron un año más para preparar la COP debido al Covid-19, pero no parece que hayan aprovechado este tiempo para realizar mejores progresos. Parece que todo es de último momento“, comentó la fuente.

Está previsto que las próximas conversaciones sobre el clima, consideradas como la última oportunidad para encaminar al mundo hacia el cumplimiento de sus ambiciones climáticas, se celebren a principios de noviembre, después de que el evento se pospuso un año debido al brote de Covid-19 a principios de 2020.

Las sugerencias de que el presidente chino, Xi Jinping, faltará al evento ya han provocado un gran revuelo, amenazando las posibilidades de un pacto global con el mayor emisor de dióxido de carbono del mundo.

Los organizadores de la COP26 prometieron a los patrocinadores una “oportunidad excepcional” y “beneficios únicos” a cambio de su apoyo, incluida la posibilidad de promocionar sus marcas en el espacio de exposición “zona verde” de la conferencia y la participación de ministros del gobierno en sus eventos.

Sin embargo, en múltiples correos electrónicos y cartas oficiales, las empresas se han quejado con los organizadores de que no se han cumplido sus expectativas y de que los retrasos en los planes de la zona verde son cada vez más preocupantes. También han planteado quejas de que los ministros no siempre han estado disponibles para sus eventos en el período previo a la COP26, como se acordó en los acuerdos de patrocinio.

Otras fuentes han calificado como “profundamente frustrante” el “cambio de objetivos” y la “inercia” que asola a la planificación de la COP26.

Muchas de las empresas que apoyan el evento participan habitualmente en acuerdos de patrocinio de alto nivel para grandes eventos, y se han quedado desconcertadas por la lentitud de los eventos de la COP26, explicó otra fuente.

La fuente culpó a los funcionarios públicos “muy jóvenes e inexpertos” encargados de planificar el evento de adoptar un “enfoque verticalista del sector público” que ha provocado el rechazo de los patrocinadores.

“Está claro que muchos de ellos tienen muy poca experiencia en la gestión de relaciones en el sector privado, o incluso experiencia en asistir a un evento COP”, comentó la fuente.

Se considera que los patrocinadores de las empresas energéticas Hitachi, National Grid, Scottish Power y SSE se sienten especialmente frustrados porque tenían la impresión de que no participarían otras marcas energéticas en la COP26. Sin embargo, la “zona azul”, organizada por la ONU, incluirá marcas rivales.

El lunes estaba previsto que los ministros dieran a conocer tres documentos clave sobre los planes del gobierno para alcanzar su objetivo de cero neto en 2035, pero la publicación se ha retrasado debido al asesinato del parlamentario David Amess.

Los documentos revelan una marcada división dentro del gabinete, que se cree que se produce entre, por un lado, Boris Johnson, el primer ministro; Kwasi Kwarteng, el secretario de Negocios, y Michael Gove, responsable de la mejora de los hogares de Reino Unido, todos los cuales perciben los beneficios de una fuerte acción climática; y, por otro lado, el canciller Rishi Sunak, un defensor del libre mercado que se opone instintivamente a la intervención del gobierno.

Se espera que los tres documentos se presenten a lo largo de la semana, y que el gobierno busque preservar una muestra de unidad respecto a las publicaciones.

La disputa sobre la gestión gubernamental de la planificación de la COP26 surge en medio de la preocupación por el orden público, ya que se espera que hasta 150 mil manifestantes tomen las calles de Glasgow a principios de noviembre junto con las cruciales conversaciones climáticas, que requerirán una de las mayores operaciones policiales jamás realizadas en Gran Bretaña.

Los países y organizaciones que planean ser anfitriones de los eventos también han comentado que temen que el aumento de los gastos cause problemas a las naciones en desarrollo.

Varios participantes señalaron a The Guardian a principios de este mes que el precio de la renta de los pabellones de la COP26, espacios para celebrar talleres, mesas redondas y discursos de apertura durante la conferencia, es considerablemente más elevado que el de la COP25 en Madrid, y algunos dijeron que había aumentado hasta un 30%.

Un vocero de la COP26 comentó que los organizadores estaban “trabajando estrechamente” con los patrocinadores, lo que aumentaría el valor del dinero para los contribuyentes, y reduciría el costo financiero general de la COP26.

Información adicional de Fiona Harvey.