Julian Assange: qué esperar de la apelación de extradición
Simpatizantes del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, protestan en Londres ante los tribunales reales de justicia. Foto: Tom Nicholson/Reuters

El año comenzó con una derrota legal en el intento de extraditar a Julian Assange para que se enfrente a cargos de espionaje en Estados Unidos, pero ha permanecido en la prisión de Belmarsh a la espera de una apelación.

El miércoles y el jueves, cuando se celebre en el tribunal supremo de Londres, al menos tres acontecimientos ocurridos en los últimos meses podrían cambiar el rumbo de la larga batalla sobre el futuro del cofundador de WikiLeaks.

Uno de ellos, un paquete de garantías casi sin precedentes por parte de Estados Unidos de que Assange no sería retenido en las condiciones más estrictas de máxima seguridad y podría cumplir su condena de prisión en su Australia natal, es probable que sea el mayor desafío para su equipo legal, dicen los expertos.

Las garantías se presentaron este año como parte de los intentos de Estados Unidos de superar la sentencia dictada en enero por la jueza de distrito Vanessa Baraitser, según la cual Assange no podía ser extraditado debido a preocupaciones sobre su salud mental y el riesgo de suicidio en una prisión estadounidense.

“Es probable que su equipo legal intente socavar y abrir agujeros en esas garantías al sugerir que no son tan herméticas como parecen”, comentó Nick Vamos, socio del despacho de abogados Peters & Peters en Londres y exjefe de extradición del Servicio de Enjuiciamiento de la Corona (CPS).

También es probable que sea fundamental la salud de Assange, que fue objeto de muchas pruebas periciales durante las semanas de audiencias de extradición presididas el año pasado por Baraitser y que continúa siendo un motivo de preocupación para su prometida, Stella Moris.

“Si existen nuevas pruebas médicas que sugieran que su estado de salud ha empeorado, sus abogados podrían argumentar que las garantías de Estados Unidos, incluso si se aceptan literalmente, no cubren sus necesidades dado que su situación médica es diferente“, comentó Vamos.

En agosto, los abogados de Assange perdieron una batalla judicial para evitar que el gobierno estadounidense ampliara los motivos de su apelación cuando los jueces acordaron que Baraitser dio demasiada importancia a las pruebas del profesor Michael Kopelman, un psiquiatra que señaló que creía que Assange se quitaría la vida si era extraditado. Un abogado de Estados Unidos argumentó que Kopelman no incluyó en su informe el hecho de que Assange tuvo dos hijos con Moris.

El jueves, cuando los abogados de Assange sigan la presentación de los abogados de Estados Unidos el día anterior, es posible que intenten contrarrestar las preguntas sobre la omisión de Kopelman de los detalles sobre la pareja y los hijos de Assange enfatizando las cuestiones de seguridad. También destacarán las afirmaciones realizadas el mes pasado en una investigación de Yahoo News, basada en entrevistas con exfuncionarios estadounidenses, según las cuales se consideraron planes para secuestrar o asesinar a Assange.

Otro acontecimiento reciente que fue aprovechado por los defensores de Assange, incluido el denunciante estadounidense Edward Snowden, fue la aparente rectificación de las pruebas aportadas por un testigo en el caso estadounidense, quien ahora manifiesta que el testimonio que le atribuyó el FBI fue “un error”.

Sigurdur Thordarson, que fue un trabajador adolescente en WikiLeaks antes de convertirse en informante del FBI, se reveló durante el verano cuando un sitio web de noticias islandés, Stundin, informó que él “fabricó” la evidencia citada por Estados Unidos.

El joven de 28 años, que recibió una promesa de inmunidad judicial a cambio de cooperar con el FBI, comentó desde entonces a The Guardian que su participación con las autoridades estadounidenses se produjo “por miedo“, porque sabía que ya estaban preparados los cargos en su contra por las acusaciones de hackeo.

“No esperaba que la acusación de Estados Unidos… cometería un error tan grande como este. Si esto ayuda a Julian a liberarse de la acusación… además de la extradición, entonces estoy muy contento de que eso ayude”, comentó Thordarson, que cuenta con una serie de condenas por delitos sexuales y financieros en Islandia.

Es posible que sus comentarios sean citados esta semana por los abogados de Assange, aunque es mucho más probable que formen parte de un recurso de casación que se ha presentado y que solo entra en juego si Estados Unidos tiene éxito esta semana.

Independientemente de su credibilidad, y Thordarson acepta que sus condenas “pueden ser utilizadas en mi contra“, Vamos sugiere que el aparente giro del islandés podría tener un impacto crítico en el caso, aunque él lo considera una incógnita.

“De cualquier manera, es una cuestión que los abogados de Assange indicarán que Estados Unidos debe abordar, porque Estados Unidos no puede simplemente insistir en que nada sobre el caso de la acusación ha cambiado”, añadió.

La batalla legal de desgaste se ha desarrollado en un contexto de continuo apoyo a Assange. El viernes, un “tribunal” puso a prueba la política exterior de Estados Unidos en una muestra de apoyo a Assange por parte de personas entre las que se incluyen Snowden, Jeremy Corbyn y el expresidente ecuatoriano Rafael Correa.

Rebecca Vincent, directora de campañas internacionales de Reporteros sin Fronteras (RSF), comentó a The Guardian que en el último año hubo una mayor atención internacional sobre el caso, pero con una subestimación de la gravedad de la situación desde la perspectiva de la libertad de prensa.

“El hecho de que hayamos llegado tan lejos ya tuvo un efecto escalofriante en la información sobre seguridad nacional en todo el mundo. Sigue existiendo una tendencia entre algunos de compartimentar esto, o tomar una posición particular basada en las opiniones personales de Julian Assange, pero si Estados Unidos tiene éxito en asegurar su extradición entonces el precedente que podría establecer para cualquier organización de medios de comunicación no podrá ser exagerado“.

Independientemente del resultado de la apelación de esta semana, los expertos jurídicos, entre los que se encuentra Vamos, dudan que Assange pueda quedar en libertad bajo fianza hasta que Estados Unidos haya agotado todas las opciones hasta la apelación ante el tribunal supremo, debido a la importancia que se da a su riesgo de fuga. Esto se basa en los 2 mil 487 días que pasó en la embajada ecuatoriana para evitar su extradición a Suecia para enfrentarse a las acusaciones de agresión sexual que siempre ha negado.

Dicho proceso de apelación podría durar años, aunque existe un escenario en el que podría ser liberado en semanas. Esto ocurriría si el proceso de apelación de esta semana resulta adverso para Estados Unidos, y el tribunal supremo de Reino Unido se apresura a señalar que no admitirá una apelación.