¿Qué cambios harías en tu vida para salvar el planeta?
En general, la gente considera que está mucho más comprometida con el medio ambiente que otros miembros de su comunidad local o de cualquier institución. Foto: Emanuele Cremaschi/Getty Images

Los ciudadanos están alarmados por la crisis climática, pero la mayoría cree que ya está tomando más medidas para preservar el planeta que cualquier otra persona, incluido su gobierno, y son pocos los que están dispuestos a realizar cambios significativos en su estilo de vida, descubrió una encuesta internacional.

“La amplia sensibilización sobre la importancia de la crisis climática ilustrada en este estudio aún no está relacionada con una voluntad proporcional de actuar”, observó la encuesta realizada en 10 países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania.

Emmanuel Rivière, director de encuestas internacionales de Kantar Public, comentó que la encuesta, realizada a finales de septiembre y publicada en coincidencia con la conferencia climática COP26 en Glasgow, contenía “una doble lección para los gobiernos”.

En primer lugar, tienen que “estar a la altura de las expectativas de la gente”, señaló Rivière. “Pero también tienen que convencer a la gente no de la realidad de la crisis climática, ya lo hicieron, sino de cuáles son las soluciones y de cómo podemos compartir equitativamente la responsabilidad de las mismas”.

La encuesta descubrió que el 62% de los encuestados consideraba que la crisis climática era el principal reto medioambiental al que se enfrentaba el mundo en la actualidad, por encima de la contaminación atmosférica (39%), el impacto de la basura (38%) y las nuevas enfermedades (36%).

Pero cuando se les pidió que valoraran su actuación individual frente a la de otros, como los gobiernos, las empresas y los medios de comunicación, los ciudadanos se consideraron en general como personas mucho más comprometidas con el medio ambiente que otros miembros de su comunidad local o de cualquier institución.

Alrededor del 36% consideró que estaba “muy comprometido” con la preservación del planeta, mientras que solo el 21% opinó lo mismo respecto a los medios de comunicación y el 19% respecto al gobierno local. Solo un 18% consideró que su comunidad local tenía el mismo nivel de compromiso, y los gobiernos nacionales (17%) y las grandes empresas (13%) fueron considerados como grupos aún menos comprometidos.

Los encuestados también se mostraron escépticos respecto a la posibilidad de adoptar más medidas por sí mismos, citando una amplia gama de razones. La mayoría (76%) de los encuestados de los 10 países señaló que aceptaría normas y reglamentos medioambientales más estrictos, pero casi la mitad (46%) consideró que no era necesario que cambiaran sus hábitos personales.

Solo el 51% señaló que definitivamente tomaría medidas individuales contra el cambio climático, mientras que el 14% señaló que definitivamente no lo haría y el 35% se mostró indeciso. Los habitantes de Polonia y Singapur (56%) fueron las personas más dispuestas a actuar, y los habitantes de Alemania (44%) y Holanda (37%) los menos dispuestos.

Las razones más comunes mencionadas por las que no están dispuestos a realizar más acciones por el planeta son: “Me siento orgulloso de lo que estoy haciendo actualmente” (74%), “No existe un consenso entre los expertos sobre las mejores soluciones” (72%) y “Necesito más recursos y material por parte de las autoridades públicas” (69%).

Entre otras razones para no querer emprender más acciones se encontraban “no puedo permitirme hacer esos esfuerzos” (60%), “me falta información y orientación sobre lo que se debe hacer” (55%), “no creo que los esfuerzos individuales realmente puedan tener un impacto” (39%), “creo que las amenazas medioambientales están sobrevaloradas” (35%) y “no tengo espacio en la cabeza para pensar en ello” (33%).

Al preguntarles qué acciones para preservar el planeta deberían ser prioritarias, además, la gente atribuyó mayor importancia a las medidas que ya eran hábitos establecidos, que requerían un menor esfuerzo individual o de las que tenían poca responsabilidad directa.

Alrededor del 57%, por ejemplo, señaló que reducir los residuos y aumentar el reciclaje era “muy importante”. Otras medidas consideradas prioritarias fueron la reversión de la deforestación (54%), la protección de especies animales en peligro de extinción (52%), la construcción de edificios energéticamente eficientes (47%) y la sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables (45%).

Sin embargo, los encuestados consideraron que las medidas que podían afectar su propio estilo de vida eran significativamente menos importantes: solo el 32% consideró prioritario reducir el consumo de energía de las personas, mientras que favorecer el transporte público en lugar del carro (25%) y cambiar radicalmente nuestro modelo agrícola (24%) fueron igualmente poco populares.

Solo el 23% consideró que reducir los viajes en avión y cobrar más por los productos que no respetan las normas medioambientales eran importantes para preservar el planeta, mientras que la prohibición de los vehículos de combustible fósil (22%) y la reducción del consumo de carne (18%) y del comercio internacional (17%) fueron considerados como prioridades aún menos importantes.

“Es innegable que los ciudadanos están preocupados por el estado del planeta, pero estos resultados suscitan dudas sobre su nivel de compromiso para preservarlo”, señaló el estudio. “En lugar de traducirse en una mayor disposición para cambiar sus hábitos, la preocupación de los ciudadanos se centra especialmente en su valoración negativa de los esfuerzos de los gobiernos”.

Se encuestaron muestras representativas de más de 1,000 personas en Estados Unidos, Reino Unido, España, Francia, Holanda, Alemania, Suecia, Polonia, Singapur y Nueva Zelanda.
Los ciudadanos se otorgaron a sí mismos la puntuación más alta por su compromiso en todos los países, excepto en Suecia, mientras que solo en Singapur y Nueva Zelanda consideraron que los gobiernos nacionales estaban muy comprometidos. En el Reino Unido, la diferencia entre la opinión de los ciudadanos sobre sus propios esfuerzos (44%) y la de su gobierno (16%) fue mayor.