‘Ya no puedo hacer esto’: EU enfrenta escasez de enfermeras por el agotamiento
Enfermeras sostienen palomas blancas antes de liberarlas en un acto del centro médico St Francis para agradecer a la comunidad su apoyo durante la pandemia, el 26 de agosto de 2021 en Lynwood, California. Foto: Frederic J Brown/AFP/Getty Images

A los 15 años, Mary Ann Evely ya sabía que quería ser enfermera, así que comenzó como voluntaria en un hospital infantil de St Louis.

Cincuenta años después, los sentimientos de Evely hacia la enfermería no han cambiado a pesar de su trabajo durante los últimos 20 meses en una unidad de cuidados paliativos en Naples, Florida.

En una ocasión, cerca del comienzo de la pandemia de Covid-19, tres jóvenes se pararon afuera de la habitación de su abuelo, sin poder entrar debido al virus. Evely acercó la cama del abuelo a la ventana para que al menos pudieran ver su cara mientras fallecía.

“Eso fue lo más duro para mí”, dijo Evely, llorando mientras contaba la historia.

Aunque Evely consiguió superar esa pena, su hija Verónica, de 28 años, enfermera de la unidad de cuidados intensivos en Nashville, Tennessee, la llamó hace un año, después de ver morir por Covid-19 a tres millennials y le dijo: “No puedo seguir ejerciendo la enfermería“.

Esa sensación de agotamiento se ha vuelto más común entre el personal de enfermería de Estados Unidos durante la pandemia debido a la ansiedad y la depresión por el aumento de la carga de trabajo; el temor a contraer el virus y el hecho de presenciar tantas muertes, entre otras razones, según varios estudios.

Ahora las organizaciones de atención médica de todo el país intentan evitar que la escasez del personal de enfermería empeore y buscan respuestas sobre cómo ofrecer ayuda al personal de enfermería que está dispuesto a renunciar.

“Todo el mundo ha pasado por algún tipo de estrés y angustia emocional con la pandemia, y la enfermería no es diferente”, dijo Betty Jo Rocchio, jefa de enfermería de Mercy, una organización de atención médica católica romana con sede en St Louis. “Parece que nuestro personal de enfermería ha tenido ese doble impacto, personal y profesional, y nosotros decimos que ha creado un desgaste profesional, pero es una especie de desgaste de vida”.

En una encuesta reciente de la American Nurses Foundation, el 21% del personal de enfermería dijo que pensaba dejar su trabajo en los próximos seis meses, y la mitad de aquellos que querían dejarlo indicaron que se debía a que el trabajo estaba afectando negativamente su salud y bienestar.

“Lo han dado todo durante un año y medio o dos años”, dijo Annette Kennedy, presidenta del Consejo Internacional de Enfermeras, en una reciente conferencia de prensa. “Han trabajado muchas horas. Han trabajado sin descansos y han sido convocados a cumplir un deber sin equipo de protección y sin apoyo”.

Mary Ann Evely, enfermera, dice: ‘No creo que el personal de enfermería se cuide a sí mismo y, por supuesto, creo que está mal pagado y menospreciado, especialmente hoy en día’. Foto: The Guardian

Antes de la pandemia, Mercy contaba con alrededor de 9 mil enfermeros, es decir, aproximadamente mil menos de los que necesitaba el sistema de salud, comentó Rocchio. Esa brecha aumentó cuando los pacientes de Covid-19 comenzaron a llenar las salas de urgencias y las unidades de cuidados intensivos de los hospitales.

Durante la pandemia, el sistema ha perdido otros 500 enfermeros por agotamiento, jubilación o puestos de enfermería itinerante mejor pagados, explicó Rocchio.

La Facultad de Enfermería de la Universidad de Missouri-St. Louis (UMSL) también experimentó un descenso del 20% en sus inscripciones este año, según Roxanne Vandermause, directora del programa.

No conoce la razón exacta del descenso, pero especula que podría deberse a que la gente ha considerado que la escuela es una prioridad menor durante la pandemia o a que la atención médica, con sus requisitos de cubrebocas y vacunación, se ha convertido en un escenario de conflicto.

“Hay un punto en el que creo que el ciudadano promedio dice: ‘Ya no quiero escuchar sobre estos conflictos. No quiero formar parte de estas situaciones que son completamente incontrolables'”, dijo Vandermause.

El número de inscripciones de la UMSL no es necesariamente un indicador de las tendencias nacionales. Las inscripciones en los programas de licenciatura en enfermería de todo el país aumentaron un 5.6% en 2020 con respecto al año anterior, hasta poco más de 250,000 estudiantes, según una encuesta de la American Association of Colleges of Nursing.

Pero independientemente del motivo de la disminución en UMSL, Rocchio se siente preocupada porque las escuelas de enfermería locales son la fuente de personal de Mercy.

Para aumentar el número del personal de enfermería, Mercy está intentando encontrar adultos ya establecidos en otras carreras y animarlos a convertirse en enfermeros ofreciéndoles becas y horarios de prácticas flexibles en sus hospitales, dijo Rocchio.

“Estamos intentando posicionarnos para ayudar a que cualquier persona interesada en estudiar enfermería pueda hacerlo a través de la escuela de enfermería”, dijo.

Los hospitales de todo el país también han aumentado considerablemente los sueldos del personal de enfermería, ya que compiten entre sí y con las empresas de enfermería itinerante por el personal. El Wall Street Journal informó que el salario promedio anual de los enfermeros, sin incluir las bonificaciones, aumentó aproximadamente un 4% en los primeros nueve meses del año, hasta los 81 mil 376 dólares.

Mercy se está preparando para lanzar un paquete mejorado de beneficios y compensaciones con el fin de seguir siendo competitivos en el mercado local, aunque no pueden competir con las empresas de enfermería itinerante, señaló Rocchio.

“Estamos analizando cuáles son las cosas que nuestro personal necesita para mantenerse sano, feliz y seguir trabajando en Mercy, y no se trata únicamente de dinero, sino de un servicio de guardería competitivo… así como cosas relacionadas con la jubilación, el bienestar” y la flexibilidad de horarios, explicó Rocchio.

Evely, la enfermera de Florida, no ha recibido ningún aumento de sueldo durante la pandemia, pero su empleador sí le proporcionó al personal de enfermería una semana adicional de vacaciones, dijo. Aun así, si su esposo se hubiera enfermado de Covid-19, y Evely hubiera tenido que quedarse en casa sin trabajar, eso habría contado como parte de sus vacaciones.

“No creo que el personal de enfermería se cuide a sí mismo, y por supuesto creo que está mal pagado y menospreciado, especialmente hoy en día”. Pero dijo que antes del Covid-19 “yo también me sentía así”, dijo Evely.

A pesar de ese sentimiento y de otros sinsabores, perdió a una compañera de enfermería de 48 años por culpa del Covid-19, Evely sigue comprometida con su trabajo en cuidados paliativos.

“Mucha gente me dice: ‘¿Cómo haces esto?’ Y no sé cuál es la respuesta correcta, pero yo siempre digo: “Es parte de la vida, y me alegro mucho de haber podido ayudar a su ser querido en su último viaje“, comentó Evely.

Su hija Verónica también ha continuado trabajando como enfermera. Después de la llamada telefónica, tuvo tres días de descanso.

Evely la animó a “reagruparte y darte cuenta de que estás ayudando a la gente”, dijo. “Después de eso, estuvo bien”.

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