¡Abajo el Black Friday! Siete lectores hablan sobre cómo le dieron la espalda al consumismo
'Saber que puedo modificar la ropa ha hecho que comprar en las tiendas de caridad sea mucho más fácil'. Foto: Dougal Waters/Getty Images

Ahora que el Black Friday marca el inicio de un mes frenético de compras navideñas, le pedimos a nuestros lectores que nos contaran cómo han desafiado al consumismo.

Las respuestas abarcaron desde cambios revolucionarios, como dejar de comprar ropa nueva, hasta cambios más sutiles, como preparar sándwiches en lugar de comprar una comida envasada en plástico. Sin embargo, todos coincidieron en que darle la espalda a una cultura que constantemente exige más a los consumidores conlleva beneficios económicos y medioambientales, por no hablar de una sensación de satisfacción engreída que el dinero simplemente no puede comprar.

Amuebla tu casa gratis

A principios de este año, compré una casa antigua junto con mi pareja. No tenía muebles y necesitaba muchas reparaciones, como una nueva cocina y un nuevo baño. Para muchos habría sido tentador ir a Ikea y amueblar la casa en un día. Pero para nosotros no: no nos gustaba la idea de llenar nuestro nuevo hogar con cosas que en unos años acabarían en el basurero. Además, ¿por qué comprar algo nuevo cuando el mundo está saturado de muebles extravagantes de segunda mano?

Decidimos desafiar el consumismo consiguiendo todo gratis en Gumtree y Facebook Marketplace. La generosidad de la gente nos ha sorprendido una y otra vez: nuestros vecinos nos regalaron un mueble para la televisión prácticamente nuevo y una cocina de madera sólida que no queríamos. La desarmamos y la adaptamos para nuestra cocina; éramos unos completos principiantes, pero nos las arreglamos para hacer todo el trabajo de construcción y enyesado nosotros mismos y nos sentimos bien sabiendo que nos ahorramos tantos artículos que de otra manera habrían terminado en un basurero.

Creo que todo el mundo debería preguntarse si realmente necesita ese objeto nuevo, o si es una oportunidad para ser creativo y darle una segunda oportunidad a un bello objeto. Amueblar nuestra casa de esta forma es una victoria para nuestro amor propio, nuestra cartera y el planeta. Nicola Parisi, 36 años, Manchester

Consiente a tu nuevo bebé con regalos de segunda mano

Tuvimos una bebé en junio y hemos logrado no comprar nada nuevo: casi toda su ropa es al menos de segunda mano. Estamos decididos a no acabar con una casa llena de plásticos horribles que se usan una vez y luego quedan olvidados, así que conseguimos todos sus juguetes, casi siempre gratis, en Facebook Marketplace.

Hace poco también le compramos una suscripción de juguetes de Whirli. Los juguetes son geniales y una vez que ha terminado de usarlos, los devolvemos y los reemplazamos por algo diferente.

La gente puede ser muy generosa, sobre todo con las cosas de los bebés, y se siente muy bonito poder hacer lo mismo. Ya regalamos su ropa de 0 a 3 meses y estamos deseando donar pronto su ropa de 3 a 6 meses.

Mucha gente tiene dificultades para pagar todas las cosas que necesita su hijo. Puedes regalar casi todo: alguien, en algún lugar, lo querrá. Sam Hopes, 33 años, Lancaster

Ofrécele a los equipos no deseados un hogar lleno de amor

Soy animador y utilizo computadoras y tarjetas gráficas de alta gama para mi trabajo. Tuve que actualizar todo durante el confinamiento, y no me sentía cómodo tirando componentes perfectamente útiles a un basurero. Mi madre tiene 83 años y solo necesita el icono que abre internet para poder acceder a su correo electrónico y a Zoom (al que se ha aficionado mucho en los últimos dos años). Es feliz con el equipo gratuito, y cuando los componentes lleguen finalmente al depósito de reciclaje habrán estado en funcionamiento hasta 15 años.

Regalar mis viejas computadoras me ha enseñado mucho sobre qué tan envuelto en la percepción está el consumismo. A la gente se le vende un fantasma cuando se trata de tecnología. Las empresas realizan un gran trabajo para hacer que la gente anhele la última carcasa metálica brillante cuando, la mayoría de las veces, los componentes del interior son bastante genéricos y probablemente ni siquiera están fabricados por la misma marca que crees que estás comprando. Andy, 48 años, Londres

Aprende a coser

Cuando era joven era una gran compradora, me gastaba mi préstamo estudiantil en las rebajas para estudiantes, pero cuando llegó la pandemia pensé que sería un excelente momento para aprender a coser. Tuve la suerte de que mi madre y mi abuela siempre han cosido, así que había una máquina de repuesto por ahí. Pero puedes conseguir una en perfecto estado en eBay. Las telas y la ropa para cambiar/alterar son económicas si eres ahorrativo. YouTube es tu mejor amigo: existe un video para cada habilidad y cada problema que tengas que resolver.

No solo es una forma estupenda para pasar el tiempo de forma segura durante los confinamientos, sino que ha facilitado mucho las compras en las tiendas de caridad, sé que puedo modificar la ropa para que se adapte a mi talla y estilo. Solía frustrarme mucho al ver cosas que me gustaban pero que no me quedaban bien. Ahora puedo hacer cosas como convertir un pantalón viejo en una bolsa de mano o convertir una camisa grande de hombre en dos nuevas de mi talla.

Incluso arreglo cosas para mis compañeros de casa y confecciono regalos para las personas que quieren y aprecian. Significa más para la gente cuando ven que dedicaste tiempo para hacerles algo específico, en lugar de comprarlo. Ellie Bromwich, 26 años, Londres

Sigue la ‘regla de los 90 días’

En 2014 me propuse un reto. ¿Podría pasar todo el año sin comprar nada nuevo o de segunda mano? Fue difícil, pero después de 13 semanas, rompí mi adicción a las compras de toda la vida y disfruté mucho siendo consciente de mis compras. Además, ¡ahorrar un asombroso 38% de mi sueldo fue un agradable extra!

Por supuesto, no podía dejar de comprar para siempre, pero ahora, antes de dar clic en “añadir al carrito” en Amazon, hago una pausa y añado el artículo a mi “lista de deseos de 90 días”. A veces es agonizante tener que esperar, pero nueve de cada 10 veces termino pensando: “No, después de todo no lo quiero”.

Además de ayudarme a liberarme de las deudas, la regla me ha hecho más feliz. Solía pasar los sábados recorriendo grandes centros comerciales; ahora me dedico a mis pasiones, como pasear a mi perro por la playa o hacer manualidades. Estas experiencias son mucho más satisfactorias que mirar a mi alrededor y ver mi departamento lleno de relucientes pertenencias. Estoy prosperando, no solo sobreviviendo. Rachel Smith, 40 años, Kent

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No compres ropa nueva

Me sentía desesperanzada por el cambio climático cuando encontré un artículo que animaba a los lectores a participar en el movimiento No New Clothes. Ya estaba haciendo lo básico: reciclar, caminar o usar el transporte público, ser vegetariana, usar calzoncillos reutilizables para la menstruación. Sentía que se me agotaban las acciones individuales que podía realizar. Abordar mi consumismo me pareció el siguiente paso lógico y, en junio, abandoné la moda rápida.

Ahora pienso de forma mucho más intencional sobre la ropa. ¿Realmente necesito otro vestido nuevo para ir a una boda? ¿Qué sentido tiene comprar algo que solo me pondré una vez cuando nadie presta atención de todas formas?

Antes no me volvía loca respecto a mis gastos, pero probablemente un par de veces al año iba a la ciudad a comprar un nuevo par de jeans y terminaba regresando a casa con 150 o 200 libras (6 mil pesos) en cosas que solo me pondría un par de veces. La pandemia hizo que fuera más fácil dejar el hábito.

Comprometerse a No New Clothes es muy factible porque la mayoría de la gente ya tiene un montón de ropa estupenda. Sé que me ha hecho apreciar mucho más lo que tengo.

Dicho esto, no creo que se trate necesariamente de no volver a comprar nada nuevo. Simplemente te hace detenerte y pensar: “¿Esto es algo que me voy a poner una vez a la semana, o de vez en cuando?”. Chloe Maughan, 27 años, Bristol

Dale un descanso a Santa

Hace unos años decidí no dar ni recibir regalos de Navidad ni de cumpleaños, solo una tarjeta. Animamos a nuestros familiares a que gastaran en ellos mismos el dinero que habrían gastado en nosotros. De este modo, nadie recibe regalos no deseados; es mucho más bonito que ahorren su dinero para los regalos adecuados.

En cambio, siempre hago una donación benéfica, normalmente a una organización que trabaja en el mundo en desarrollo, como Chase Africa o el hospital Brooke para animales. En mi opinión, hemos llegado al “pico de las cosas”, así que sería estupendo que la gente encontrara otras formas de hacer regalos: haciendo cosas, tal vez, o simplemente invitando a comer a un familiar.

A veces, la gente se enoja conmigo, piensan que estoy siendo grosera, pero la forma en que yo lo veo es que estoy intentando romper el ciclo del consumismo sin sentido. Las tiendas están llenas de baratijas y es triste saber que todo va a acabar en un basurero. Podemos y debemos mejorar.

Yo añadiría que ya no hay niños pequeños en la familia, comprar cosas para los adultos es lo que se siente como un desperdicio. Los regalos de Navidad de la oficina son aún peores: nadie sabe qué comprar y terminan regalándose mutuamente cosas que nadie quiere. Viv Fouracre, 60 años, Taunton

Información adicional de Alfie Packham.