Los países ricos podrían haber evitado la nueva variante de Covid-19, dicen los expertos
Un hombre recibe la vacuna anticovid en un centro de vacunación en vehículo en Botswana. Foto: Xinhua/REX/Shutterstock

La aparición de nuevas variantes como la B.1.1.529 se podría haber evitado si los países ricos hubieran garantizado el acceso de las naciones más pobres a las vacunas anticovid, coincidieron expertos.

Los científicos han descrito la variante B.1.1.529, detectada en varios países, entre ellos Sudáfrica, como la “más preocupante que hemos visto”, ya que contiene un gran número de mutaciones que no solo la hacen más transmisible, sino que también la ayudan a evadir el sistema inmunológico del organismo.

Expertos como Tim Bierley, activista farmacéutico de Global Justice Now, señalaron que el aumento de la variante habría sido “completamente evitable” y que las condiciones para su aparición fueron creadas por los países de bajos y medios ingresos a los que Reino Unido “impidió activamente” tener un acceso equitativo a las vacunas.

“Durante más de un año, Sudáfrica, Botswana y la mayoría de los países han pedido a los líderes mundiales que renuncien a la propiedad intelectual de las vacunas, pruebas y tratamientos contra el coronavirus, para que puedan producir sus propias vacunas. Es una medida fundamental que se debatirá en la conferencia de la Organización Mundial del Comercio de la próxima semana. Pero, hasta ahora, Reino Unido y la Unión Europea han bloqueado imprudentemente su avance”.

“Cuando esta nueva variante comience a recorrer el mundo, recuerden que el gobierno británico ha liderado la oposición al plan que podría haberla detenido”.

El Dr. Ayoade Alakija, copresidente de la Alianza para la Distribución de Vacunas en África, comentó: “Estoy tan enojado en este momento. Incluso si el argumento moral no funcionó para ellos, si hubiéramos perdido de vista nuestra moralidad común y nuestra humanidad común, entonces incluso desde una perspectiva ilustrada del interés propio, seguramente, seguramente, entendieron que si no molestaban al mundo de la forma más equitativa y rápida posible, que lo que íbamos a ver eran variantes que surgían que no sabemos si seremos capaces de controlar”.

Sin embargo, la profesora Azra Ghani, epidemióloga del Imperial College de Londres, señaló que es probable que se establezcan nuevas variantes en cualquier entorno en el que el virus circule en niveles elevados, incluido en Reino Unido.

Aunque Botswana, uno de los primeros países en los que se detectó la presencia de B.1.1.529, ha trabajado arduamente en su programa de vacunación contra el Covid-19, muchas personas siguen sin estar vacunadas. De acuerdo con la OMS, hasta el 25 de noviembre se habían administrado un total de 1,016,989 dosis de la vacuna en Botswana, y Reuters sugiere que el 38.3% de la población había recibido al menos una dosis. En Sudáfrica, Reuters calcula que el 24.1% de la población ha recibido dos dosis.

Adam Finn, profesor de pediatría en la Universidad de Bristol y miembro del Comité Mixto de Vacunación e Inmunización (JCVI), advirtió que el enfoque de vacunar y revacunar a personas cada vez con menor riesgo en los países ricos “repercutiría en los países ricos”, señalando que terminarían sufriendo más muertes y más daños económicos como consecuencia directa.

“No hay ninguna necesidad de altruismo en este caso, solo un interés propio muy fuerte, pero de alguna manera los políticos siguen sin entenderlo y a aquellos que los asesoramos nos dicen de forma muy clara que todo lo que está fuera de nuestras fronteras está fuera de nuestra competencia“, dijo a The Guardian.

Sin embargo, Danny Altmann, profesor de inmunología en el Imperial College de Londres, también hizo hincapié en las complejidades adicionales en torno a B.1.1.529, ya que Sudáfrica actualmente tiene un exceso de reservas de vacunas que no puede utilizar debido a la indecisión sobre las mismas.

La investigación ha sugerido que el problema es mayor entre los adultos blancos, ya que un estudio realizado en agosto reveló que poco más de la mitad estaban dispuestos a recibir una vacuna anticovid, en comparación con aproximadamente el 75% de los adultos negros.

No obstante, Alakija señaló que los problemas no estaban relacionados. “Si Sudáfrica y el resto de África hubieran tenido acceso a las vacunas al mismo tiempo que los países ricos del mundo, no se habría producido una propagación incontrolada y la consiguiente mutación del virus“, indicó.