Activistas critican la propuesta de los zoológicos europeos de sacrificar a los gorilas machos adultos
La población de gorilas en los zoológicos de EAZA está compuesta por 463 individuos (212 machos, 250 hembras y uno de sexo desconocido) en 69 instituciones. Foto: deepblue4you/Getty Images/iStockphoto

Los activistas contraatacan las propuestas de los zoológicos de sacrificar a los gorilas machos adultos, argumentando que deberían ser reintroducidos a la naturaleza.

La superpoblación de gorilas occidentales de llanura en peligro de extinción en los zoológicos ha llevado a la influyente Asociación Europea de Zoológicos y Acuarios (EAZA) a considerar el sacrificio de los machos adultos de la especie. EAZA es el organismo que regula la mayoría de los zoológicos de Europa.

Los gorilas occidentales de llanura son los más pequeños de las cuatro subespecies de gorilas, y miden entre 122 y 183 cm cuando están erguidos. Las pruebas realizadas a un gorila de llanura revelaron un coeficiente intelectual de entre 70 y 90. El coeficiente intelectual promedio de los humanos en muchas pruebas es de 100, y la mayoría de las personas obtienen una puntuación de entre 85 y 115.

En la naturaleza están en peligro crítico de extinción. No se conoce el número exacto de gorilas occidentales de llanura porque habitan en algunas de las selvas tropicales más densas y remotas de África. Debido a la caza ilegal y a las enfermedades, el número de gorilas ha disminuido en más de un 60% en los últimos 20 o 25 años.

Documentos filtrados, vistos por The Guardian, revelan que el sacrificio, la castración y el mantener a los machos adultos solteros en confinamiento solitario durante gran parte de sus vidas están considerados como posibles soluciones a la superpoblación de la especie en los zoológicos. La población de gorilas en los zoológicos de EAZA está compuesta por 463 individuos (212 machos, 250 hembras y uno de sexo desconocido) en 69 instituciones.

El plan de acción para los gorilas, dado a conocer a los accionistas de los zoológicos, admite que el sacrificio sería “la herramienta más apropiada si se habla estrictamente desde el punto de vista biológico”, aunque es posible que la decisión no sea popular entre el público.

En el documento se lee: “El principal inconveniente de esta opción es que es polémica en muchos países y en algunos ilegal, en determinadas circunstancias. Cualquier debate sobre el sacrificio se puede convertir rápidamente en un debate emocional porque es fácil sentir empatía por los gorilas. Esto conlleva un alto riesgo de que una respuesta emocional por parte del público y/o del personal y los cuidadores de los zoológicos, catalizada por los medios sociales, provoque daños en los zoológicos y acuarios”.

Una vez que los gorilas macho alcanzan cierta edad, los zoológicos dejan de mantenerlos en grupos exclusivamente masculinos, debido al riesgo de violencia. Los zoológicos tampoco están dispuestos a mantenerlos en grupos mixtos, ya que no habría dónde albergar a las crías resultantes.

Los tigres blancos, los pumas y los ocelotes son otros animales a los que se recomienda no criar en los zoológicos europeos debido a la superpoblación.

El conservacionista y rewilder Damian Aspinall, que dirige reservas de vida salvaje en Kent, trabaja con Carrie Johnson para llamar la atención sobre la situación de los animales en los zoológicos. En su opinión, estos gorilas deberían ser reintroducidos a la naturaleza en lugar de ser sacrificados.

Comentó: “Es un día triste para la comunidad zoológica cuando se está considerando el sacrificio de gorilas cuando existe una gran oportunidad para reintroducir gorilas en la naturaleza como lo ha hecho Aspinall Foundation durante 30 años, habiendo reintroducido más de 70 gorilas”.

Sin embargo, algunos científicos argumentan que es demasiado difícil reintroducir a los gorilas en la naturaleza en la mayoría de los casos, ya que no existe suficiente hábitat para liberarlos con seguridad y evitar conflictos con otros de la misma especie, y con los humanos, y que pueden ser portadores de enfermedades que pueden acabar con las poblaciones salvajes.

El Dr. Ben Garrod, primatólogo y profesor de biología evolutiva y compromiso con la ciencia en la Universidad de East Anglia, señaló: “Lo último que quiere cualquier persona que considere seriamente la conservación y el bienestar es hablar sobre sacrificios, sin embargo, pueden cumplir una función en algunas situaciones. La introducción de cualquier gran mamífero en la naturaleza conlleva muchas cuestiones y dificultades, y los grandes simios son un grupo especialmente arriesgado”.

Los grandes simios, como los gorilas, son capaces de contraer muchas de las enfermedades que porta nuestra propia especie, y si fueran introducidos en poblaciones de gorilas salvajes, los efectos serían devastadores. Del mismo modo, los animales que son introducidos en la naturaleza necesitan un hábitat alejado de los seres humanos e idealmente lejos de otros gorilas, en parte para reducir los conflictos y en parte para reducir cualquier posible contagio o propagación de enfermedades.

“Siendo realistas, no existe una gran cantidad de ese hábitat adecuado y puro, lo cual forma parte del problema original”.

Y añadió: ” Me gustaría preguntar por qué cualquier zoológico es capaz de criar tantos gorilas como para que se considere necesario sacrificarlos. ¿Acaso hay que sacrificar a las crías, a los animales viejos o al exceso de machos? Son animales sociales, sensibles y cultos. No tenemos derecho a tratarlos como excedentes de esta manera. Criar animales así sin un objetivo sustentable y ético es, como mínimo, una imprudencia, y debe ser abordado”.

Ian Redmond, experto en gorilas y presentador de la BBC, se mostró sorprendido por las sugerencias. Dijo: “En mi opinión, es incorrecto en muchos niveles castrar o matar a un gorila sano por conveniencia humana. El gorila occidental de llanura no solo es una especie en peligro crítico de extinción, protegida por la legislación nacional e internacional, sino que todos los grandes simios son seres autónomos que merecen nuestro respeto”.

“¿Quizás en la década de la ONU de la restauración de los ecosistemas, que comienza este año, los zoológicos podrían seguir el ejemplo de Aspinall Foundation y asumir la tarea de revertir la pérdida de biodiversidad y restaurar la funcionalidad de los ecosistemas al regresar a los jardineros de la selva al lugar que les corresponde?”

Virginia McKenna OBE, cofundadora de Born Free Foundation, la organización benéfica internacional para los animales salvajes, pidió que se realizara una investigación sobre el organismo zoológico y señaló: “Al igual que yo, estoy segura de que millones de personas rechazarán las afirmaciones de EAZA sobre la conservación y el bienestar de los animales, y se unirán a Born Free para pedir una investigación completa e independiente sobre la forma en que se gestionan los zoológicos de EAZA, sus programas de cría en cautiverio y las consecuencias brutales y potencialmente terminales para muchos de los animales implicados”.

Un vocero de EAZA admitió que el sacrificio formaba parte de su plan de gestión de gorilas, pero que, en condiciones adecuadas, podrían apoyar la reintroducción de los primates.

Señalaron: “Debido a que los hábitats silvestres de los gorilas de llanura cada vez son más escasos y se encuentran en su mayoría al límite de su capacidad de carga [es decir, albergan tantos gorilas silvestres como el hábitat puede sustentar en la actualidad], cualquier programa responsable de conservación ex situ debe elaborar planes de contingencia para mantener la población lo más diversa posible desde el punto de vista genético y demográfico, al mismo tiempo que mantiene un buen bienestar animal. Hasta ahora, no se ha sacrificado ningún gorila y actualmente no recomendamos el empleo del sacrificio; es poco probable que esto cambie a corto o mediano plazo”.

El grupo admitió que la castración y albergar a los machos en solitario eran métodos que se utilizaban en la actualidad para controlar la población.

El vocero expresó: “Es una práctica muy común entre los veterinarios de todo el mundo llevar a cabo castraciones en mamíferos precisamente para garantizar poblaciones sustentables de animales y un buen orden social entre ellos. Como muestra el documento, EAZA cree que albergar a los machos solos no es una solución ideal, pero, nuevamente, como organismo de conservación ex situ responsable, debemos considerar todos los métodos para mantener una población sana de gorilas, y se ha prestado la debida atención a ello”.