Es Navidad en el metaverso: bienvenido a tu pesadilla zuckerbergiana
Vacaciones en Meta: 'En lugar de subirte al carro con tu familia, tocas un botón en tus lentes de realidad virtual'. Ilustración: Scott Balmer/The Guardian

Si fuiste testigo de la revelación del “Metaverso” de Mark Zuckerberg este año, estarás familiarizado con su visión utópica: un futuro en el que abandonamos nuestra lamentablemente anticuada realidad y la sustituimos por su mundo virtual. Después de todo, ¿qué podría ser mejor que entregarle el concepto mismo de verdad observable al hombre cuyo servicio convenció a tu tía de que las élites quieren beber la sangre de los niños?

El universo digital zuckerbergiano aún no está listo, pero con la Navidad a la vuelta de la esquina, hicimos una suposición informada de cómo serían la fiesta bajo el régimen entrante.

Todo comienza en una acogedora tarde de invierno. En lugar de subirte al carro junto con tu familia, simplemente tocas un botón en tus lentes de realidad virtual. De inmediato, te transportas a un entorno digital personalizado, tal vez a un lugar con un aire dickensiano, como un hospicio victoriano, o a uno de los extraños lugares que aparecen en el video de demostración de Zuck, como la oscuridad sin vida del cosmos.

Todos están ahí: la tía, el tío, tus primos, la abuela y el abuelo. ¿Y ese es el tío abuelo? ¡Sí, lo es! Murió el año pasado, pero un pequeño detalle como ese no impedirá que aparezca su avatar. Está programado con todas sus anécdotas y chistes favoritos; de hecho, es tan realista que, con el paso de los años, olvidarás por completo qué familiares siguen respirando.

Por supuesto, como cada uno eligió un avatar, no hay caras conocidas. Así que tendrás que adivinar de forma educada quién es quién mientras te acercas a los gigantescos T-rex y a los robots sonrientes; no querrás quedarte accidentalmente hablando con el primo raro, que es el zombi de la esquina o el tipo con máscara de hockey que tiene un cuchillo. El lado positivo es que nadie ha envejecido desde la última vez que lo viste.

Ha pasado mucho tiempo, así que necesitarás algo para romper el hielo. Al igual que el año pasado, el tema a tratar es la situación de los “phizzies”, la nueva clase baja que no puede pagar los lentes de Zuck y que todavía vive en el mundo físico. Tus parientes progresistas lamentan esta situación, mientras que tus familiares más insensibles se ríen, preguntándose cómo se debe sentir el quedarse atrás en un mundo en el que la materia sigue existiendo.

Pronto será la hora de la cena, que nunca es tan llenadora como solía serlo, debido a que se compone principalmente de ceros y unos. Pero espera, el tejido de la realidad se está desgarrando cerca de tu padrastro, y… sí, alguien hackeó la Navidad otra vez. De la nada aparecen un par de avatares alienígenas que empiezan a hacer cosas sexuales raras, lo que, para ser justos, representa la mayor parte de lo que ocurre en el Metaverso. Haciendo todo lo posible por evitar los tentáculos palpitantes extraviados, los empujas de vuelta a la grieta de la que salieron, haciendo una nota mental de contactar al personal de apoyo de Meta una vez más.

Finalmente, todos se sientan para comer, aunque antes de que la comida se materialice, tendrán que recitar el Juramento a Lord Zuckerberg. Una vez completado, un incorpóreo pulgar azul aparece brevemente sobre la mesa y comienza la cena. Edith y Walter llegan tarde a la cena; estuvieron en el baño de la vida real, vomitando a causa de lo que los médicos denominan mareo derivado de los lentes (GDMS, por sus siglas en inglés). La conversación, como es lógico, la domina tu tío conspirador/teórico, que lleva toda la noche esperando que JFK Jr. aparezca, lo cual, en esta realidad, es perfectamente posible.

Después de la cena es hora de entretenerse, y es el metaverso, así que te entusiasma la aparición de una gran estrella, digitalizada. Es Navidad, así que ¿qué tal Mariah Carey? Resulta que solo está disponible como NFT, y cuesta Z1m (1 millón de Zuckcoin). Te conformas con Michael Bublé otra vez. Mientras entona Jingle Bells, empiezas a repartir los regalos, preparándote para el berrinche anual cuando los niños, que legalmente solo pueden pasar el 95.3% de sus horas de vigilia en el metaverso, se den cuenta de que sus juguetes nuevos no existen en realidad.

Finalmente, la noche termina y la gente empieza a desaparecer espontáneamente mientras se teletransporta a sus cuartos virtuales. La fiesta te pone nostálgico, así que decides, por los viejos tiempos, quitarte los lentes. A medida que tus ojos se adaptan al mundo físico, ves a tu familia más cercana chocar contra las paredes y chocar entre ellos, con su visión bloqueada por los lentes. Parece una metáfora de algo, pero no puedes pensar en qué.

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