Quebec planea imponer un impuesto de ‘contribución para la salud’ a los no vacunados
El primer ministro de Quebec, François Legault, anunció un plan para imponer una 'contribución para la salud' a aquellos que rechacen la vacuna anticovid por razones no médicas. Foto: Canadian Press/Rex/Shutterstock

Quebec anunció sus planes de imponer un “impuesto de salud” a los residentes que se nieguen a vacunarse contra el Covid-19 por razones no médicas, ante la nueva ola de la pandemia de coronavirus que asola a la provincia.

El primer ministro, François Legault, anunció el martes la nueva “contribución” destinada para las personas no vacunadas, mientras la provincia registraba 62 nuevas muertes, elevando a 12 mil 28 el número total de personas fallecidas por Covid-19 en la provincia, la cifra más elevada de Canadá.

Se cobrará una contribución para la salud a todos los adultos que no deseen vacunarse. Ya estamos trabajando en ello”, señaló. “Aquellos que se niegan a vacunarse suponen una carga económica para el personal de los hospitales y los quebequenses. El 10% de la población no puede suponer una carga para el 90%”.

La medida es consecuencia de la abrupta renuncia de un alto funcionario del sector salud de la provincia, en medio de la creciente indignación por las nuevas medidas de confinamiento, la capacidad de los hospitales y el lento despliegue de las vacunas de refuerzo.

La semana pasada, Quebec apareció en los titulares cuando anunció que los clientes de las tiendas de cannabis y las licorerías requerirían una prueba de vacunación, propiciando el aumento de nuevas reservaciones.

No obstante, mientras que otras provincias aceleraron el despliegue de las vacunas de refuerzo para combatir la contagiosa variante ómicron, Quebec recientemente permitió el acceso a los residentes mayores de 40 años. Desde mediados de diciembre, los residentes de Ontario mayores de 18 años pueden acceder al refuerzo.

La noticia del impuesto, el primero de este tipo en el país, surge en menos de un día después de que el director de salud pública de la provincia presentó su renuncia. El Dr. Horacio Arruda ocupó el cargo durante 12 años y fue reelegido para otro período de tres años en junio de 2020, aunque se enfrentó a crecientes críticas en las últimas semanas.

“Los recientes comentarios sobre la credibilidad de nuestras opiniones y nuestro rigor científico sin duda están causando cierta erosión del apoyo de la población”, escribió Arruda en su renuncia.

Arruda se enfrentó a una condena particular por permitir que el personal de los centros de asistencia se trasladara de un centro a otro durante la primera ola de la pandemia. Esta decisión supuso un factor clave para la propagación incontrolada del virus y contribuyó a la muerte de más de 4 mil personas, muchas de ellas de edad avanzada.

En fechas más recientes, Arruda fue criticado por desestimar las ventajas de los cubrebocas N95, alegando que no eran necesarios para los profesores o el personal del sector salud. La junta de seguridad laboral de Quebec discrepó dicho argumento y recientemente ordenó que los trabajadores del sector salud recibieran los cubrebocas más eficaces.

En un momento en que la variante ómicron se extiende por la provincia, provocando nuevas medidas de confinamiento y un toque de queda ordenado por el gobierno -el único en el país-, los quebequenses se han visto obligados a reconocer el hecho de que su provincia parece ser una vez más una de las regiones más afectadas del país.

“No pienso morderme la lengua: las cosas están mal en este preciso momento en lo que respecta a las hospitalizaciones”, señaló el Dr. Donald Vinh, especialista en enfermedades infecciosas en el centro de salud de la Universidad McGill. “Cada vez que hay un límite, en términos de capacidad hospitalaria, el índice de hospitalización rompe ese límite”.

La semana pasada, el ministro de Salud de la provincia calculó que al menos 20 mil trabajadores del sector salud se encuentran de baja por agotamiento debido a los contagios de Covid-19.
La coordinación de Quebec durante la pandemia suele ser desafortunada: la primera ola impactó a la zona cuando las familias viajaron durante las vacaciones escolares, llevando el virus a casa cuando regresaron. Sin embargo, después de más de dos años, la provincia todavía tiene dificultades para ejecutar su plan de lucha contra el virus.

Eludió el acceso a las pruebas rápidas y desde entonces suspendió el acceso a las pruebas PCR debido a la abrumadora demanda. El martes se distribuirán 600 mil cajas de pruebas rápidas en Quebec, en medio de la creciente frustración de los residentes ante la falta de las herramientas necesarias para combatir la pandemia.

El gobierno envió mensajes contradictorios al imponer un toque de queda, pero también al distribuir lentamente las vacunas de refuerzo, señaló Vinh.

Los ingresos hospitalarios siguen aumentando y existen pocos indicios de que la provincia haya alcanzado su pico de casos. A pesar de las expectativas iniciales de que Quebec podría experimentar un rápido aumento y disminución similares a los de Sudáfrica, Vinh considera que esas expectativas son “tontamente ingenuas” y que se necesita un nuevo enfoque.

“El virus seguirá propagándose en esta zona hasta que lo controlemos”, dijo. “Y las ilusiones no son la forma en que lo vamos a combatir”.