El gasoducto Nord Stream 2 no se abrirá si Rusia invade Ucrania, dice EU
El Ministerio de Defensa de Rusia anunció el comienzo de los ejercicios militares que involucran a 10,000 soldados cerca de la frontera con Ucrania. Foto: Anadolu Agency/Getty Images

El proyecto del gasoducto Nord Stream 2 entre Rusia y Alemania no avanzará si Rusia invade Ucrania, declaró el Departamento de Estado de Estados Unidos, fortaleciendo significativamente la postura anterior de Occidente respecto al suministro de gas, que es estratégicamente vital.

Mientras aumentaba la tensión por el despliegue militar de Rusia en la frontera oriental de su vecino, el vocero del Departamento de Estado, Ned Price, expresó en la noche del miércoles que el gobierno de Biden estaba “trabajando con Alemania” para garantizar que pudiera soportar la pérdida del gasoducto.

“Quiero ser muy claro: si Rusia invade a Ucrania de una forma u otra, no avanzará el Nord Stream 2”, dijo Price a la National Public Radio. “No voy a entrar en detalles. Trabajaremos con Alemania para asegurar que no siga adelante“.

Emily Haber, embajadora de Alemania en Washington, pareció respaldar el endurecimiento de la postura en sus comentarios del jueves. Señaló en Twitter que “Estados Unidos y Alemania declararon conjuntamente el pasado verano: si Rusia utiliza la energía como un arma o si se produce otra violación a la soberanía de Ucrania, Rusia tendrá que pagar un alto precio”.

El canciller alemán, Olaf Scholz, y la ministra de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, también fueron claros al respecto. “Nada quedará fuera de la mesa, incluido el Nord Stream 2”, dijo Haber.

Los comentarios surgieron tras una jornada de intensa actividad diplomática, en la que Estados Unidos indicó que había establecido un camino para atender las demandas rusas en el este de Europa, mientras Moscú mantenía conversaciones de seguridad con los países occidentales y continuaba avanzando en su despliegue militar.

En una respuesta escrita entregada en persona por su embajador en Moscú, Estados Unidos reiteró su compromiso de mantener la política de “puertas abiertas” de la OTAN al tiempo que ofrecía un “análisis pragmático y basado en principios” de las inquietudes del Kremlin, señaló el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken.

Rusia exige que la OTAN retire sus tropas y armas del este de Europa y que prohíba por completo la incorporación de su vecina Ucrania, un exEstado soviético. Washington y sus aliados de la OTAN, como Reino Unido y Francia, rechazan esa postura, pero dicen estar dispuestos a discutir otros temas, como el control de armas y las medidas destinadas a fomentar la confianza.

“Poner las cosas por escrito es… una buena manera de asegurarnos de que somos lo más precisos posible, y de que los rusos entienden nuestras posturas, nuestras ideas, lo más claramente posible. En este momento, el documento lo tienen ellos y la pelota está en su cancha”, dijo Blinken.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, comentó: “Aunque estamos esperando y trabajando por una buena solución –de desintensificación– también estamos preparados para lo peor“.

El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, dijo el jueves que todas las partes involucradas en la cuestión ucraniana debían mantener la calma y abstenerse de realizar acciones que susciten la tensión y agudicen la crisis, en el marco de sus conversaciones con Blinken.

El proyecto energético más controvertido de Europa, Nord Stream 2, está diseñado para duplicar la cantidad de gas que circula desde Rusia directamente hacia Alemania, evitando la ruta de tránsito tradicional a través de Ucrania por medio de un gasoducto a lo largo del fondo del Mar Báltico.

El proyecto se ha enfrentado a la oposición de la Unión Europea, de Estados Unidos y de Ucrania por el argumento de que aumenta la dependencia energética de Europa respecto a Rusia y evita el pago de derechos de tránsito a Ucrania, en un contexto de ‘punto muerto’ más amplio entre Moscú y Occidente.

En 2015 se anunció por primera vez el gasoducto de 11 mil millones de dólares. Angela Merkel, que dejó de ser la canciller alemana en 2021, fue una entusiasta defensora del proyecto, ya que este prometía suministrar combustible asequible a 26 millones de hogares alemanes.

Sin embargo, los prolongados temores de que el proyecto pudiera otorgar a Vladimir Putin una mayor influencia sobre Alemania y otros países europeos ha aumentado significativamente debido al ‘punto muerto’ con Ucrania.

En septiembre finalizó la construcción del gasoducto, sin embargo, su propietaria, la empresa rusa de gas Gazprom, está esperando el permiso legal definitivo de los organismos reguladores alemanes para abrir las válvulas y enviar el gas hacia el oeste.

La perspectiva de que Rusia interrumpa el suministro en caso de que se produzca un conflicto ha llevado al gobierno de Biden a iniciar conversaciones con los países productores de gas de todo el mundo para asegurar el suministro a Europa.

Un alto funcionario estadounidense señaló esta semana que se estaban elaborando planes de “contingencia”, y la Casa Blanca informó que el domingo Joe Biden recibiría al emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, y que su agenda incluía “garantizar la estabilidad del suministro energético mundial”.

Cuando se le preguntó sobre los informes de que la industria tenía poca o ninguna capacidad para proporcionar el abastecimiento necesario, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, respondió el miércoles que Estados Unidos se enfrentaba a desafíos logísticos, en particular en lo relativo al traslado de gas natural.

“Eso forma parte de nuestras conversaciones con muchas empresas y países”, dijo Psaki. “Pero, nuevamente, estas conversaciones están en curso y no pensamos fracasar”.

El jueves, el ministro de Recursos de Australia, Keith Pitt, se negó a confirmar si las autoridades australianas se encontraban en conversaciones activas con los europeos sobre el abastecimiento de gas.

Indicó que Australia fue uno de los proveedores más confiables de gas natural licuado durante la pandemia.

“Por supuesto, seguiremos cumpliendo nuestros contratos actuales, pero cuando se produzca un déficit, Australia siempre intentará apoyar a nuestros amigos”, comentó Pitt a Sky News Australia.

Añadió que la cuestión de si la escasez de gas natural supondría una oportunidad a largo plazo para los exportadores australianos, o si simplemente se convertiría en una solución a corto plazo, era “un asunto que debían determinar los exportadores”.