Los caimanes solo quieren divertirse: Imágenes de Florida podrían mostrar a los depredadores jugando
Un caimán en el parque nacional de los Everglades de Florida. Foto: Image Quest Marine/Alamy

Con una diferencia considerable, podrían ser escenas de recreación cotidiana en el soleado estado de Florida: un turista jugando con un balón de futbol, otro persiguiendo con entusiasmo un bote de control remoto en un lago.

Sin embargo, las sorprendentes imágenes publicadas en las redes sociales la semana pasada muestran a caimanes, no a seres humanos, lo que parece confirmar un estudio de la universidad de Tennessee que afirmaba que a los cocodrilos también les gusta divertirse.

Una imagen publicada en la página de Facebook Alligators of Florida por Sandra Raymon Harrison mostraba a un caimán en la reserva de Big Cypress con un balón de futbol en sus mandíbulas. No se especificó la forma en que el reptil encontró el balón, ni si tenía compañeros de juego.

Los expertos aseguraron a los comentaristas, preocupados de que el caimán tuviera el balón atorado en la boca, que la enorme fuerza de la mordida de la criatura podría hacerlo reventar en un santiamén.

El segundo caimán juguetón fue captado en un breve clip de video publicado en la página web del canal ActionNewsJax TV de Jacksonville, nadando en una acalorada persecución de un bote de control remoto.

Las imágenes fueron grabadas por un productor de la emisora que filmó a un vecino lanzando el bote y que se dio cuenta de que el caimán nadaba persiguiéndolo. El caimán animado modifica su velocidad y dirección varias veces mientras el bote se desliza ante él.

Ambos episodios parecen corroborar la investigación del experto en comportamiento animal de la Universidad de Tennessee Knoxville, Vladimir Dinets, cuyo estudio de 2015, Play Behaviour in Crocodilians (Comportamiento lúdico de los cocodrilos), señaló que este comportamiento no era inusual.

“El juego social de los cocodrilos casi nunca es registrado, pero esto no significa que sea particularmente raro”, escribió Dinets, tras pasar más de 3 mil horas observando a los cocodrilos en la naturaleza y en cautiverio.

Fue testigo de cómo los caimanes jugaban con las nutrias de río en Big Cypress y detalló la historia de un cocodrilo en Costa Rica que estableció un vínculo con su rescatista.

“El comportamiento de juego incluyó nadar juntos, abalanzarse sobre [él] con la boca abierta simulando embestidas, acercarse a él por detrás como si quisiera asustarlo, y aceptar que lo acariciara, lo abrazara, lo girara en el agua y lo besara en el hocico”, escribió.

De acuerdo con un informe de Science Daily que acompaña el estudio, los resultados “mostrando un lado más blando de las intimidantes criaturas, uno que incluye juguetear con las nutrias de río y las personas”.

Sin embargo, se tuvo que descartar un tercer episodio reciente de caimanes de Florida potencialmente jugando. Un video publicado en Facebook de un caimán aparentemente amistoso de 6 metros llamado Grandpappy guiando a un reptil de 2 metros a través de un campo de golf de Lakeland terminó con el más pequeño de los dos siendo devorado.