Feministas de AL prometen proteger el derecho al aborto en sus países tras intención de anulación en EU
Personas participan en una manifestación en apoyo al aborto legal y seguro en Bogotá, Colombia, en 2021. En el cartel se puede leer: Por el derecho a decidir. Foto: Nathalia Angarita/Reuters

Activistas por los derechos reproductivos de América Latina se han comprometido a proteger los logros alcanzados con tanto esfuerzo en sus propios territorios, mientras se preparan para las posibles repercusiones en caso de que la Corte Suprema de Estados Unidos anule el caso Roe vs. Wade, el fallo de 1973 que garantiza el derecho al aborto.

América Latina cuenta con algunas de las leyes antiaborto más severas del mundo. Sin embargo, los movimientos feministas han luchado durante décadas para acabar con las prohibiciones y, en los últimos años, una generación de activistas más joven y diversa se ha movilizado de forma masiva para ayudar a conseguir una serie de victorias en países tradicionalmente conservadores.

Ahora, la posibilidad de que Estados Unidos avance en la dirección contraria ha provocado el desconcierto, el miedo y la indignación entre las activistas, desde México hasta Argentina.

El segmento de la sociedad que nos quiere regresar a la Edad Media es real“, señaló Ana Cristina González Vélez, doctora colombiana y cofundadora de Mesa por la Vida, una organización que formó parte de la exitosa campaña a favor de la despenalización del aborto en Colombia. “Esto tiene que ser una llamada de atención, de que una victoria legal no es una victoria cultural“.

La sentencia dictada en febrero por la Corte Constitucional de Colombia –que despenalizó el aborto hasta la semana 24 de gestación– fue la última de una serie de logros obtenidos por las activistas de los derechos reproductivos.

En 2020, las protestas de la marea verde argentina hicieron que el Congreso del país legalizara el aborto electivo hasta la semana 14 de gestación. Menos de un año después, la Suprema Corte de México declaró inconstitucional la prohibición total del aborto, aunque las leyes que lo prohíben siguen vigentes en la mayoría de los 32 estados del país. Brasil –país en el que la interrupción del embarazo solo está permitida en caso de violación, riesgo para la vida de la mujer y ciertas enfermedades congénitas– y Chile también se enfrentan a momentos cruciales en la lucha a favor de su legalización.

Sin embargo, no se puede exagerar la importancia del caso Roe vs. Wade en toda la región, comentó Debora Diniz, profesora de derecho brasileña y activista por los derechos humanos.

En un país que es un imperio político, financiero y militar, una decisión de la Corte Suprema tiene un efecto contagioso. Porque todo se mueve en conjunto“, explicó Diniz, cofundadora de Anis-Instituto de Bioética, Derechos Humanos y Género, una organización que ejerce presión para que el tribunal de Brasil despenalice el aborto electivo.

Argentina fue capaz de asegurar el cambio a través de la legislación, pero el esfuerzo requirió varios años y ha sido difícil de replicar en otras democracias asoladas por las dictaduras militares del pasado o que todavía son gobernadas por una clase dirigente patriarcal, señaló.

“Para los países latinoamericanos, como Brasil, como México, como Colombia, la Corte Suprema de Estados Unidos fue un precedente muy importante detrás de la simple idea de que los tribunales son un espacio legítimo para decidir sobre los (derechos al) aborto”, comentó Diniz.

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Manifestantes protestan contra la negativa a la ley de despenalización del aborto en Veracruz, México. Foto: Carlos Tischler/Rex/Shutterstock

La abogada mexicana y defensora del derecho al aborto, Melissa Ayala, señaló que los tribunales de México en la actualidad se encontraban firmemente a favor de los derechos reproductivos de las mujeres. Sin embargo, advirtió que los grupos antiaborto que han estado reuniendo fuerzas en la región ahora seguirán el ejemplo de Estados Unidos. Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, coincidió con esta opinión.

“La amenaza ha estado ahí desde que se aprobó la legalización (que permite el aborto)”, señaló. “Nos preocupa mucho los fuertes grupos antiderechos que estamos observando“.

Estas preocupaciones son tanto más apremiantes porque, aunque el aborto puede ser legal en Argentina, el acceso al mismo todavía varía drásticamente entre las regiones.

Las mujeres en Argentina no están dispuestas a ceder ningún terreno, dijo Belski, añadiendo que inundarían las calles ante la primera señal de cualquier nueva amenaza contra sus derechos legales.

Su consejo para sus homólogas estadounidenses fue exactamente ese. “Salgan a la calle. Movilícense de forma masiva“, señaló, y trabajen de forma bipartidista. “Creo que el secreto en Argentina fue el carácter transversal de los legisladores que lucharon por la misma causa. No hubo división política”.

Diniz añadió: “Tenemos que creer en la marea verde. La situación en Latinoamérica era muy desesperada, y logramos provocar un cambio”.

En varios países de América Latina, la situación sigue siendo desesperada: Honduras, Nicaragua y El Salvador mantienen prohibiciones absolutas bajo cualquier circunstancia, y las mujeres han sido condenadas a largas penas de prisión incluso en los casos en que sufrieron abortos espontáneos.

En Honduras, el gobierno respondió a la creciente fuerza de las campañas a favor de la legalización incluyendo en su constitución la prohibición total del aborto. “Las cosas no podrían ser peores“, señaló Neesa Medina, miembro del colectivo feminista Somos Muchas.

A Medina no se le escapa que las personas más afectadas por la prohibición del aborto en Estados Unidos serán las más vulnerables: las minorías, las migrantes, las indocumentadas.

Las latinas“, añadió. “Existen tantas historias que nos unen como sociedades. Son nuestras vecinas, nuestras familias, nuestras primas, tías, las que sentirán las repercusiones de forma directa”.

Sin embargo, las activistas de toda la región dijeron que sus propias historias recientes ofrecen la prueba de que se puede luchar por el progreso. “Estamos tan acostumbrados a fijarnos en Estados Unidos, pero este es un muy buen momento para fijarnos en el sur”, dijo Ayala.

Este artículo fue modificado el 5 de mayo de 2022 para corregir la ortografía de Roe vs. Wade.