NFT: la gran fiebre quizás haya terminado, pero ¿están en verdadero declive?
El empresario de blockchain Vignesh Sundaresan mostrando el NFT Beeple que compró por 69 millones de dólares en abril de 2021. Foto: Roslan Rahman/AFP/Getty Images

Fue descrito como la Mona Lisa del mundo digital y llegó con un precio de conocedores: 2.9 millones de dólares por el primer tuit del cofundador de Twitter. Era marzo de 2021 y los tokens no fungibles, o NFT, irrumpían en la corriente principal.

Un año después, el intento de vender el debut en Twitter de Jack Dorsey por 25 millones de dólares fue cancelado después de que las ofertas de la subasta alcanzaran un máximo de tan solo 14 mil dólares. El crecimiento explosivo de los NFT en los últimos 12 meses se ha estabilizado, e incluso es posible que esté en declive, según indica un análisis del sector, a medida que la atención se consolida en torno a algunos de los mayores actores.

La fiebre por los NFT en 2021 fue testigo de la venta tras venta de los novedosos activos digitales que alcanzaron sumas asombrosas. Una colección de imágenes del artista visual Beeple fue vendida por 69 millones de dólares, el token principal del videojuego “jugar para ganar” Axie Infinity alcanzó un valor total de 9.75 millones de dólares y Coca-Cola recaudó más de 575 mil dólares con la venta de artículos como una chamarra personalizada para ser usada en el metaverso. La industria del futbol, con la exestrella del Chelsea John Terry al frente, tampoco tardó en secundar esta moda.

El NFT de Dorsey fue subastado en abril por su propietario, el empresario de la criptomoneda Sina Estavi, quien comentó: “Este NFT no es simplemente un tuit, es la Mona Lisa del mundo digital”. Estavi esperaba recaudar más de 25 millones de dólares con la venta y ofreció donar la mitad de su ganancia a la caridad. Cuando las pujas solo alcanzaron los 14 mil dólares, canceló la subasta por completo.

Los tokens no fungibles se llaman así porque, a diferencia de otras tecnologías similares como el bitcoin y el ethereum, cada uno es en cierto modo único. Esto significa que pueden ser aplicados a algo más que simples usos de tipo de moneda, y en los últimos años los NFT han sido adoptados por personas que buscan convertir el arte, la música, los videojuegos y las tarjetas coleccionables en activos digitales.

Los NFT utilizan un blockchain –el libro de contabilidad descentralizado utilizado por primera vez por el bitcoin para rastrear la propiedad de la criptomoneda– para registrar quién los posee y permitir que sean comercializados o modificados. Sin embargo, la mayoría están basados en la blockchain de ethereum, que es mantenida a través de un sistema extremadamente intensivo en carbono llamado prueba de trabajo (POW).

Un informe publicado esta semana por Chainalysis, una empresa de datos de blockchain, indicó que los coleccionistas han gastado 37 mil millones de dólares este año hasta la fecha del 1 de mayo, situación que los pone en camino de superar los 40 mil millones de dólares gastados en 2021. No obstante, señaló que el crecimiento “explosivo” del mercado de NFT el año pasado se había “estabilizado”, con una fuerte caída del número de transacciones realizadas desde febrero. En otras palabras, el gasto mensual en los NFT ya no está creciendo a pasos agigantados, cuando comenzó a despegar a mediados del año pasado.

Chainalysis indicó que el crecimiento de las transacciones se produjo a “tropezones” desde el verano pasado, con la excepción de dos grandes puntos máximos: el lanzamiento de la colección Mutant Ape Yacht Club de Yuga Labs en agosto de 2021; y un aumento registrado a finales de enero de este año, probablemente impulsado por el mercado de NFT de LooksRare.

Otros beneficiarios del auge vieron cómo su valor se desplomó en los últimos meses. Axie Infinity, por ejemplo, era el ejemplo emblemático del sector de “jugar para ganar” en el ámbito de los videojuegos. Los jugadores podían gastar miles de dólares en una mascota virtual estilo Pokémon, y después jugar para ganar tokens que podían ser canjeados por dinero real.

En su mejor momento, el videojuego redistribuyó suficiente dinero como para poder pagar los sueldos de miles de jugadores en Filipinas, pero a medida que se fueron reduciendo los nuevos jugadores, cayó el valor de su token –y de las recompensas–, provocando que la capitalización bursátil de la organización pasara de 10 mil millones de dólares en noviembre a menos de 2 mil millones en la actualidad. Un hackeo de 500 millones de dólares en marzo, atribuido a atacantes patrocinados por el Estado norcoreano, no fue algo de gran ayuda.

Sin embargo, algunos proyectos de NFT han prosperado. Los más destacados, como el Bored Ape Social Club de Yuga Labs o el Moonbirds de Proof Collective, actúan como distintivos de pertenencia a un exclusivo club de propietarios, y conforme el sector se ha consolidado en torno a unos pocos grandes actores, se ha disparado el interés por sus lanzamientos.

Cuando Yuga Labs lanzó su más reciente NFT, un conjunto de 55 mil “otherdeeds” que representan la propiedad de terrenos virtuales en un próximo videojuego, la fiebre por comprar los tokens de 5 mil libras fue tan alta que la blockchain de ethereum se vio sobrepasada. Las comisiones por transacción aumentaron hasta más de 2 mil 500 libras por operación, afectando no solo a las personas que intentaban (y que en algunos casos no lograban) comprar los otherdeeds, sino también a cualquier otra persona que intentara utilizar la blockchain de ethereum al mismo tiempo. En una operación no relacionada se vendió un NFT de 25 dólares en una transacción que costó más de 3 mil dólares para realizarse.

Ethan McMahon, economista de Chainalysis, comentó: “Los títulos ‘blue chip’, como Bored Ape Yacht Club, tienen más estabilidad de precios que los nuevos competidores, que pueden ponerse de moda y después desaparecer. Solo advertiría esto diciendo que no se trata de algo nuevo en este espacio: hasta la fecha, un grupo selecto de colecciones populares ha sido el que ha tenido la mayor parte de la actividad y, en términos generales, la mayoría de las colecciones nunca prosperan”.

La naturaleza descentralizada del mercado de los NFT significa que incluso existen disputas sobre la naturaleza de la caída misma. Aunque algunos NFT concretos han perdido millones de dólares de valor, el estado del sector en su conjunto depende de a quién se le pregunte al respecto.

Tom Schmidt, un inversionista en criptomonedas, citó los datos de OpenSea, un mercado de NFT, para argumentar que las ventas mensuales solo disminuyeron ligeramente desde un punto máximo en enero, mientras que un informe de los analistas de criptomonedas Kraken sugiere que el volumen de transacciones diarias en Opensea alcanzó su punto máximo en septiembre y que disminuyó a la mitad en los meses posteriores. A pesar de que la Mona Lisa digital está perdiendo su brillo, los NFT siguen siendo un mercado en dólares multimillonario.