El odio en internet bajo escrutinio después de que el autor del tiroteo de Buffalo transmitiera la masacre en Twitch
Agentes del FBI observan los impactos de bala en la vitrina de un supermercado Tops en Buffalo, Nueva York, el 15 de mayo, el día después de que un hombre armado matara a 10 personas. Foto: Usman Ukalizai/AFP/Getty Images

El tiroteo en Buffalo centró la atención en el papel de Twitch, la plataforma de videojuegos utilizada por el hombre armado para transmitir en vivo la masacre, en medio de renovadas peticiones de una regulación más estricta de las plataformas de redes sociales.

Twitch permite que los creadores, muchos de ellos con millones de seguidores, se transmitan a sí mismos jugando videojuegos, platicando con sus admiradores o simplemente desarrollando su vida diaria.

El sospechoso del tiroteo de Buffalo, un supremacista blanco confeso que supuestamente disparó contra 11 víctimas afroamericanas y dos blancas, matando a 10 personas, en lo que, según dicen las autoridades, fue un crimen por motivos raciales, utilizó un canal de Twitch para transmitir en vivo el ataque desde la cámara instalada en su casco.

Twitch, propiedad de Amazon, indicó que retiró el video en los dos minutos siguientes al inicio de la violencia, pero que para ese momento ya había sido compartido en otros sitios, entre ellos Facebook y Twitter. En un comunicado enviado al periódico New York Times, Angela Hession, vicepresidenta de confianza y seguridad de Twitch, señaló que la respuesta del sitio era un “tiempo de respuesta muy sólido tomando en cuenta los desafíos de la moderación de contenido en vivo, y muestra un buen progreso”.

La naturaleza fragmentaria de las plataformas modernas de redes sociales se ha sumado a las dificultades de moderación de contenido. A medida que la noticia del tiroteo se volvía viral en TikTok, los moderadores de la plataforma se esforzaron por retirar las imágenes publicadas, pero no consiguieron retirar los videos que dirigían a los espectadores a cuentas de Twitter donde podían ver el tiroteo en su totalidad.

El papel de la transmisión en vivo solo representa un aspecto de la cuestión. El autor del tiroteo transmitió sus intenciones con antelación –incluso mediante la preparación de una lista de cosas por hacer en la plataforma de chat Discord–, lo que significó que algunos de sus seguidores estaban listos para descargar el video mientras era transmitido.

La repetición inicial de las imágenes subidas parecía provenir de seguidores; no obstante, al cabo de unas horas, la mayor parte de las publicaciones compartidas procedían de usuarios que buscaban satisfacer la curiosidad de otras personas en internet, un patrón similar al que se observó tras el tiroteo de Christchurch en 2019, que en un principio fue transmitido en vivo en Facebook antes de ser distribuido por YouTube, Twitter y el propio Facebook. Esa transmisión en vivo, sin embargo, estuvo disponible durante 17 minutos antes de que los moderadores de Facebook la retiraran, un tiempo de respuesta casi 10 veces más lento que el de Twitch.

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La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, comentó a la cadena de televisión ABC el domingo que las empresas de redes sociales tenían que rendir cuentas por las opiniones racistas violentas que circulan por internet. El agresor de Buffalo publicó en internet, antes del tiroteo, un manifiesto de 180 páginas centrado en la racista “teoría del reemplazo”, una teoría conspirativa que sostiene que las personas blancas están siendo sistemáticamente reemplazadas por personas no blancas.

Hochul indicó que las empresas tecnológicas “tienen que rendir cuentas y garantizarnos a todos nosotros que están tomando todas las medidas humanamente posibles para poder controlar esta información”. Añadió: “La forma en que estas ideas depravadas están fermentando en las redes sociales, se está propagando como un virus ahora”.

El proyecto de ley de seguridad en internet y la Ley de Servicios Digitales, piezas legislativas que se están introduciendo en el Reino Unido y en la Unión Europea respectivamente, tienen como objetivo la actividad delictiva en internet, no obstante, en Estados Unidos los avances son más lentos. La sección 230 de la Communications Decency Act (Ley de Decencia en las Comunicaciones) de 1996 exime a las plataformas de la responsabilidad de los contenidos publicados por terceros, aunque el presidente Joe Biden y su predecesor, Donald Trump, apoyaron su reforma, aunque por razones diferentes. Sin embargo, la primera enmienda de la Constitución estadounidense implica que sea poco probable que las plataformas alguna vez se enfrenten a una responsabilidad significativa por alojar contenidos racistas.