Escrutinio sobre los republicanos que acogen la ‘teoría del gran reemplazo’ tras la masacre de Buffalo
La congresista republicana Elise Stefanik sostiene que los demócratas están aplicando una política de inmigración de puertas abiertas para 'sustituir' a los electores republicanos por personas de color. Foto: Jim Watson/AFP/Getty Images

La masacre perpetrada por un hombre armado supremacista blanco contra clientes afroamericanos en un supermercado en Buffalo centró un nuevo escrutinio sobre las figuras republicanas de Estados Unidos que adoptaron la “teoría del gran reemplazo” racista que supuestamente utilizó como justificación de los asesinatos.

La ideología extremista nacida del nacionalismo de extrema derecha, que expone la opinión de que la inmigración en última instancia destruirá los valores de las personas blancas y la civilización occidental, encontró el apoyo no solo de figuras mediáticas, como el presentador conservador de Fox News, Tucker Carlson, sino también el de un gran número de políticos electos y de otras personas que aspiran a ocupar cargos públicos.

Entre las personas que se han convencido de que los demócratas están aplicando una política de inmigración de puertas abiertas para “sustituir” a los electores republicanos por personas de color y mantenerse en el poder de forma permanente se encuentran la congresista Elise Stefanik, presidenta del grupo de su partido en la Cámara de Representantes, y JD Vance, el candidato republicano aprobado por Donald Trump para representar a Ohio en el Senado estadounidense.

Tras el tiroteo en Buffalo, ambos figuran entre las personas que han sufrido las consecuencias de adoptar la teoría conspirativa a la que se refirió el asesino en repetidas ocasiones en un manifiesto publicado en internet que las autoridades creen el autor publicó para justificar el ataque.

Citando los “despreciables” anuncios de Facebook que promueven la gran teoría del reemplazo que Stefanik utilizó en 2021, en los que señaló que “los demócratas radicales están planeando su jugada más agresiva hasta ahora: una insurrección electoral permanente”, el congresista republicano Adam Kinzinger criticó enérgicamente a su colega de la Cámara de Representantes.

“¿Sabían que: @EliseStefanik impulsa la teoría del reemplazo blanco? La #3 del GOP de la Cámara @Liz_Cheney fue destituida por exigir la verdad. Se le debería preguntar a @GOPLeader sobre esto”, dijo en una publicación en Twitter, refiriéndose a la destitución de Cheney, republicana del estado de Wyoming, por parte del líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, por su puesto en el panel del 6 de enero.

Kinzinger, del estado de Illinois, es el único otro republicano en el comité de la Cámara de Representantes que investiga los intentos de Donald Trump para anular su derrota electoral ante Joe Biden. También atacó a Stefanik esta semana por un mensaje en Twitter en el que ella acusaba a los demócratas de ser “pedo estafadores” –es decir, pedófilos– por suministrar fórmulas infantiles para los bebés inmigrantes en la frontera sur durante una escasez nacional.

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El candidato republicano para el Senado, JD Vance, es otro abierto exponente de la desacreditada teoría. Foto: Joe Maiorana/AP

Por su parte, Vance, quien le atribuye al respaldo del expresidente el haberle ayudado a lograr la victoria en las elecciones primarias de Ohio de la semana pasada, es otro abierto exponente de la desacreditada teoría.

“Están hablando de un cambio en la composición democrática de este país que significaría que nunca ganaremos, lo que significa que los republicanos nunca volverían a ganar unas elecciones nacionales en este país“, aseguró en un acto de campaña en Portsmouth el mes pasado.

Josh Mandel, que fue derrotado por Vance, llegó incluso más lejos en una entrevista en Breitbart en octubre.

“Se trata de cambiar el rostro de Estados Unidos, en sentido figurado y literal. Están intentando cambiar nuestra cultura, cambiar nuestra demografía y cambiar nuestro electorado. Todo esto es una cuestión de poder”, dijo, sin reconocer que solo los ciudadanos estadounidenses pueden votar, y que el camino para obtener la ciudadanía les puede tomar muchos años a los inmigrantes legales.

En un estudio sobre la historia de la teoría del gran reemplazo en los círculos republicanos, Vice destaca que “no es nueva para los políticos estadounidenses”. En 2017, el congresista del estado de Iowa Steve King, un feroz seguidor de Trump, dijo en un tuit: “No podemos restaurar nuestra civilización con los bebés de otras personas”.

No obstante, se podría decir que el mayor defensor de la derecha de la teoría del gran reemplazo es Carlson, el presentador del canal Fox News.

En su programa del año pasado, señaló: “El cambio demográfico es la clave de las ambiciones políticas del partido demócrata. Para poder ganar y mantener el poder, los demócratas planean cambiar la población del país”.

Su postura “perversa”, escribió el columnista del periódico Washington Post, Greg Sargent, “expone la base ideológica del movimiento nacionalista populista de derecha más general que él y sus defensores defienden”.

El caso de Buffalo no fue la primera vez que un tirador de masas con motivaciones supremacistas blancas citó la teoría del gran reemplazo. Esta teoría también figuró en el manifiesto de un hombre armado que masacró a 51 musulmanes en dos mezquitas ubicadas en Christchurch, Nueva Zelanda, en marzo de 2019.

Tras los asesinatos de Christchurch, el Institute for Strategic Dialogue (ISD), una organización de lucha contra el extremismo con sede en el Reino Unido, publicó un informe en el que reveló que la ultraderecha promovía con tanta eficacia la ideología anteriormente oculta que se arraigó en el discurso político, y que las referencias en las redes sociales se duplicaron en cuatro años hasta alcanzar más de 1.5 millones de menciones solo en Twitter.

“Resulta impactante ver hasta qué punto conceptos de extrema derecha, como la teoría del gran reemplazo y las peticiones de ‘remigración’, han entrado en el discurso político principal y ahora son mencionados por políticos que dirigen estados y ocupan escaños en los parlamentos”, dijo en su momento Julia Ebner, coautora del informe.

Aún queda por ver el efecto de la respuesta negativa contra los políticos estadounidenses que promueven la teoría tras el ataque en Buffalo. La pugilista Stefanik, por ejemplo, no se retractó el domingo, ya que no mencionó la masacre en su estado natal mientras retuiteaba las críticas contra los demócratas por la escasez de fórmulas infantiles.

Su único comentario en las redes sociales hasta la fecha, un único mensaje en Twitter publicado el sábado, no reconoció la raza de la mayoría de las víctimas, ni las circunstancias o la motivación del tiroteo.