McDonald’s venderá sus operaciones en Rusia después de 30 años
McDonald's indicó que la continuidad de la propiedad de su negocio en Rusia ya no es sostenible. Foto: Maxim Shemetov/Reuters

McDonald’s venderá su negocio en Rusia, después de 30 años de operar sus restaurantes en el país, debido a la guerra de Moscú contra Ucrania.

El operador de comida rápida indicó que la crisis humanitaria causada por la invasión rusa y el impredecible entorno operativo significaban que el hecho de seguir gestionando restaurantes en el país “ya no era sostenible” ni “coherente con los valores de McDonald’s”.

La empresa pretende “desmontar los arcos” de los establecimientos, retirando el nombre, el logotipo, la marca y el menú de McDonald’s, antes de venderlos a un comprador local, lo que constituye la primera vez que adopta estas medidas en un mercado importante. Sin embargo, mantendrá sus marcas registradas en Rusia, donde Chris Kempczinski, director ejecutivo de McDonald’s, señaló que la empresa “representaba la noción misma de la política glasnost”.

McDonald’s señaló que una de las prioridades era asegurarse de que los 62 mil empleados locales siguieran recibiendo su salario hasta que se acordara la venta y que pudieran conseguir trabajo con un nuevo propietario

Kempczinski comentó que la “dedicación y lealtad a McDonald’s” de esos empleados y proveedores locales hizo que el anuncio de la venta fuera “extremadamente difícil”. Y añadió: “Sin embargo, estamos comprometidos con nuestra comunidad global y debemos mantenernos firmes en nuestros valores. Y nuestro compromiso con nuestros valores significa que ya no podemos mantener los Arcos brillando en ese lugar”.

En una carta dirigida a los empleados, dijo: “Es imposible ignorar la crisis humanitaria causada por la guerra en Ucrania. Y es imposible imaginar que los arcos dorados representan la misma esperanza y promesa que nos llevaron a entrar en el mercado ruso hace 32 años”.

La prevista venta surge con posterioridad al anuncio de McDonald’s, en marzo, de que iba a cerrar temporalmente sus 850 restaurantes en Rusia, incluido su establecimiento en la plaza Pushkin de Moscú, que fue el primero en el país.

Cuando el establecimiento abrió sus puertas el 31 de enero de 1990, miles de personas se formaron durante horas para probar la Big Mac, símbolo del capitalismo estadounidense.

La empresa, con sede en Chicago, posee el 84% de sus establecimientos en Rusia, e indicó que sus restaurantes en ese país y en Ucrania aportaban el 9% de sus ingresos anuales, es decir, aproximadamente 2 mil millones de dólares. Los restaurantes de Ucrania permanecen cerrados y McDonald’s señaló que sigue pagando los salarios completos de sus empleados en dicho país.

Como parte de su salida, la empresa espera registrar un cargo no monetario de entre mil 200 y mil 400 millones de dólares.

“La crisis humanitaria causada por la guerra en Ucrania, y el precipitado e impredecible entorno operativo, han hecho que McDonald’s llegue a la conclusión de que la continuidad de la propiedad del negocio en Rusia ya no es sostenible“, dijo McDonald’s.

La venta de sus actividades en Rusia se produce después de que numerosas marcas occidentales cerraran de forma temporal o permanente sus operaciones a raíz de la invasión de Ucrania.
Starbucks, Coca-Cola y Pepsi suspendieron sus operaciones en Rusia, al igual que marcas de consumo como Netflix, Levi’s, Burberry, Ikea y Unilever, propietaria de Marmite y Ben & Jerry’s.

Empresas de todo el mundo se han apresurado a reevaluar sus vínculos con Rusia después de que Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido intentaran aislarla económicamente con sanciones.

Las sanciones también hicieron ilegal que las empresas de Estados Unidos, la Unión Europea o el Reino Unido presten servicios a algunas de las mayores empresas rusas, entre ellas bancos como Sberbank, Gazprombank y VTB.