‘Es dañino y humillante’: cómo los haters de Amber Heard socavan a las víctimas de la violencia doméstica
¿Solo una forma más de entretenimiento? Amber Heard en el estrado del juzgado del circuito del condado de Fairfax. Foto compuesta: Reuters

Una mujer joven está sentada en las escaleras, con el cabello recogido hacia atrás y el labio inferior temblando. Comienza a hablar sobre las bofetadas que recibió en la cara, y algo en sus palabras resulta familiar al instante. Están tomadas del agotador testimonio ante el tribunal de la actriz Amber Heard a principios de este mes, en el que describe el maltrato que dice haber sufrido a manos de su exesposo, la estrella de cine Johnny Depp. Solo que ahora estas palabras son repetidas de forma burlona, y no solo por esta cuenta, que pertenece a una propietaria de un negocio de belleza canadiense que utiliza el alias @sansanjovs, sino por toda la plataforma de redes sociales TikTok.

Las recreaciones exageradas de escenas icónicas de películas son muy populares en el sitio, y se ha utilizado el mismo truco para ensartar declaraciones de políticos. Sin embargo, hay algo más inquietante al ver cómo es aplicado a un caso judicial que implica acusaciones de violencia doméstica. Depp demanda a su exesposa en Estados Unidos por difamación por un artículo periodístico que ella escribió en 2018. Aunque el artículo del periódico Washington Post no mencionaba nombres, Depp argumenta que claramente lo implicaba a él y que su exesposa “no era una víctima de abuso doméstico, es una perpetradora”; ella contrademanda por supuestas difamaciones en su contra.

La amplia cobertura de este caso, transmitido por televisión en Estados Unidos y en vivo en todo el mundo a través de YouTube, habrá reavivado recuerdos dolorosos para muchos supervivientes. No obstante, para algunas personas en las redes sociales, la visión de Heard derrumbándose en el estrado de los testigos mientras acusaba a su exesposo de agredirla sexualmente con una botella (afirmaciones que él niega) parece ser simplemente otra forma de entretenimiento, un jugoso set o un episodio de Love Island para charlar con los amigos.

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Johnny Depp testifica en el juzgado del circuito del condado de Fairfax el 25 de abril. Foto: Steve Helber/AP

Se han vuelto virales las publicaciones que refutan las supuestas inconsistencias en las pruebas de Heard, junto con las imágenes de un Starbucks en California que supuestamente puso dos botes de propinas –uno etiquetado con el nombre de Heard y el otro con el de Depp– para que los clientes pudieran “votar” por su favorito, como si se tratara de un reality show de televisión. Mientras que el bote de Depp aparece repleto de billetes de dólares, el de Heard se ve tristemente vacío. Como escribió la psicóloga Jessica Taylor, del grupo que lucha contra la práctica de culpabilizar a las víctimas, Victim Focus, la semana pasada en Twitter: “El hecho de que un hombre que acude a los tribunales para enfrentarse a su exesposa prestando un testimonio extremadamente gráfico de agresión y abuso sexual sea recibido con regalos, admiradores, carteles, mujeres llorando y hombres chocando los cinco resulta bastante asombroso, independientemente de la opinión que uno tenga sobre este caso”.

Tal vez sea la visión de dos actores de Hollywood enfrentándose en la pantalla lo que ha fomentado esta sensación de irrealidad casi teatral, con el equipo de Depp desestimando el testimonio de Heard como “la actuación de su vida”. Sin embargo, a pocas personas que comparten los hashtags de Twitter #Justiceforjohnny o #amberheardisaliar parece importarles que hace dos años Depp perdió un caso de difamación por un artículo publicado en el periódico The Sun en el que se afirmaba que era un “maltratador de esposas”, y que un juez británico sentenció que el artículo era “sustancialmente cierto”.

Los adolescentes que se informan a través de los memes de TikTok o de clips descontextualizados en Instagram, por su parte, quizás no tengan ni idea del largo historial legal. Y aunque este juicio insoportablemente público es, de alguna manera, excepcionalmente estadounidense –las salas de los tribunales británicos no son televisadas, las víctimas de abusos sexuales de este país tienen derecho al anonimato, y los testigos en los casos de violencia doméstica pueden testificar desde detrás de las pantallas–, los activistas británicos contra la violencia doméstica ahora temen que la burla pública de Heard corra el riesgo de disuadir a las víctimas de aquí de denunciar, por miedo a ser menospreciadas y a que no les crean.

“Que una mujer relate (lo que dice ser) su experiencia de violencia doméstica es en sí mismo traumático para muchas supervivientes. Pero el hecho de que esa prueba no solo sea negada, sino ridiculizada, es profundamente dañino y humillante”, señala Ruth Davison, directora ejecutiva de la organización benéfica contra la violencia doméstica Refuge. “Esto es un juicio real. El humor (sobre) lo que en realidad es profundamente ofensivo me preocupa”. Independientemente del veredicto final de este caso, la respuesta pública al mismo arroja una luz inquietante sobre cómo la misoginia persiste incluso en una generación supuestamente “woke”.

Para muchos de los que trabajan en este campo, esa respuesta refleja algunos temas muy conocidos: que si realmente era tan malo, ella debió haberlo dejado antes (en promedio, a una mujer le toma siete intentos dejar a su pareja abusiva, según indica Refuge); que ella es una “ex loca” que busca atención o un buen acuerdo de divorcio; que él es tan simpático que no podría haberlo hecho.

Amber Heard llora al acusar a Johnny Depp de abuso sexual bajo los efectos del alcohol, video

No obstante, según dice Davison, no es nada raro que los agresores parezcan “simpáticos”. “Todas estas son características de los abusadores, que te pueden bombardear con amor, que son increíblemente encantadores”. Y, aunque las celebridades más queridas pueden parecer ser más propensas a disfrutar del beneficio de la duda, señala que en la vida real a las propias víctimas les puede resultar difícil reconocer que el hombre que aman es abusivo, diciéndose a sí mismas que su comportamiento simplemente estaba fuera de lugar.

Quizás el tema más generalizado, sin embargo, es que existe un tipo de víctima “modelo” con la que los demás pueden –y deben– ser juzgados. Heard ha sido criticada por llorar demasiado, o por no llorar lo suficiente; una teoría popular en internet consiste en que sus ocasionales miradas en dirección a Depp y la renuencia de este a establecer contacto visual demuestran que él está más asustado de ella que viceversa.

La comisionada para las víctimas de Londres, Claire Waxman, es una observadora habitual de los juzgados familiares. Con frecuencia se reúne con supervivientes de abusos y fue víctima de acoso en el pasado. No existe, dice con firmeza, una forma típica de comportarse en el estrado. “Algunas víctimas están completamente desprovistas de cualquier emoción, y eso no significa que no haya ocurrido. Están desconectadas, es una respuesta bastante normal al trauma. Mientras que otras ni siquiera pueden articular una frase porque lloran mucho, y eso también es normal”.

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Claire Waxman, comisionada para las víctimas de Londres, en el Ayuntamiento. Foto: Alicia Canter/The Guardian

No obstante, cuando Waxman publicó en Twitter que algunos aspectos de la respuesta pública al caso le resultaron “poco menos que impactantes”, fue bombardeada con comentarios que la acusaban de ser “basura” o “esquizofrénica como ella”. (Una psicóloga contratada por el equipo de Depp testificó que le había diagnosticado a Heard un trastorno límite de la personalidad y el llamado trastorno histriónico de la personalidad, solo para que la psicóloga contratada por el equipo de Heard testificara que en cambio le había diagnosticado un trastorno de estrés postraumático desencadenado por los maltratos). La sugerencia de que las supervivientes son mentalmente inestables también es habitual, explica Waxman, ya que incluso los problemas desencadenados por los propios abusos en ocasiones son tergiversados y utilizados como arma contra las mujeres en los tribunales. “Es bastante común que a las mujeres que alegan maltrato en los juzgados familiares se les diga que tienen trastornos de la personalidad, que no están bien mentalmente, que están desequilibradas. Se malinterpreta el impacto del abuso, la respuesta al mismo y el trauma que pueden tener”.

El hecho de minimizar y burlarse de las acusaciones de Heard en internet ya está haciendo, según opina Waxman, que las mujeres duden sobre si deben denunciar casos similares. “Parece que estamos deshaciendo años de trabajo. Me han contactado víctimas que se sienten profundamente angustiadas por la cobertura, y profesionales que apoyan a las víctimas que realmente se preguntan ‘¿Soy digna de que me crean? ¿Querría yo revelar y obtener esa respuesta que (estamos) observando?“.

“He recibido el rechazo de algunas personas que decían: ‘Bueno, si ella hizo una acusación falsa, entonces tenemos que denunciarlo'”, explica Waxman, “pero esto está fomentando la idea errónea de que las acusaciones falsas de abuso y abuso sexual son abundantes. No es así”. Las investigaciones del Ministerio del Interior sugieren que solo entre el 3% y el 6% de las acusaciones de violación son falsas, señala; en esos casos, la verdad debe ser probada por la policía y los tribunales en posesión de todas las pruebas, no por un juicio de aficionados en las redes sociales. Aunque Waxman elogia la reciente campaña “Enough” del gobierno, que anima a los británicos a desafiar los comportamientos coercitivos y abusivos cuando los vean en público, le preocupa que las actitudes más generales de los adolescentes sean moldeadas por los virulentos ataques contra Heard por parte de los seguidores de Depp.

Los activistas por los derechos de los hombres también se han manifestado en apoyo a la estrella de Piratas del Caribe, y consideran que este caso permite iniciar conversaciones más amplias sobre el divorcio o poner de manifiesto la difícil situación de los hombres maltratados. (La Encuesta sobre Delincuencia de la ONS de 2018 para Inglaterra y Gales reveló que el 4.3% de los hombres experimentaron violencia doméstica en el año anterior, en comparación con el 7.5% de las mujeres, aunque era menos probable que los hombres lo denunciaran a la policía; según la Encuesta sobre Delincuencia y Justicia de Escocia, que se realiza de forma independiente, la mayoría de los perpetradores de violencia doméstica contra los hombres eran mujeres). Sin embargo, lo más sorprendente es que muchas de las personas que acosan a Heard en las redes sociales o los seguidores que rodean a Depp afuera del juzgado son mujeres jóvenes más cercanas a la edad de Heard, 36 años.

Para Davison, eso no es tan sorprendente. “Vivimos en un mundo misógino y, por consiguiente, lo que aceptamos como normal, lo que creemos que es normal, es misógino, tanto si somos hombres como mujeres”. Se podría decir que el hashtag #abusehasnogender a favor de Depp, compartido en internet tanto por hombres como por mujeres, también puede tener un eco especial entre los más jóvenes, acostumbrados a rechazar los burdos estereotipos de género.

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Miembros del público afuera del tribunal del condado de Fairfax antes del inicio del juicio Depp vs. Heard. Foto: Shawn Thew/EPA

Sin duda, uno de los aspectos que hace que este caso sea especialmente incendiario es que la propia Heard fue detenida en 2009 bajo la sospecha de haber agredido a su entonces novia, Tasya van Ree.

Todos los cargos fueron retirados y van Ree insistió posteriormente en que Heard fue acusada “injustamente” por la policía, que “malinterpretó y exageró el incidente”. No obstante, una grabación reproducida en el tribunal en la que Heard aparentemente admite haber golpeado a Depp también ha suscitado un amplio debate sobre si el llamado maltrato mutuo –en el que ambos integrantes de la pareja son violentos el uno con el otro– realmente existe, o si se trata de una acusación formulada en gran medida por los agresores para confundir las cosas.

Sin juzgar lo que pudo ocurrir o no en este matrimonio en particular, Davison comenta que la violencia doméstica típicamente implica un desequilibrio de poder, lo cual permite que un miembro de la pareja controle al otro. “No compartimos, como Refuge, la idea de que una relación es abusiva; eso comienza a enredar las cosas. Un agresor puede ser abusivo, y siempre es la decisión del agresor el abusar. Creo que cuando uno empieza a calificar una relación de abusiva o tóxica, empieza a atribuir la culpa a la víctima”. Y añade: “Lo que también se conoce comúnmente en la violencia doméstica es el concepto de DARVO, el agresor niega, luego ataca y después invierte el papel de víctima-agresor”
No obstante, la lección clave que Davison extrae del furor que rodea al juicio es el creciente papel de las redes sociales en la amplificación de los abusos y la manipulación.

Actualmente es raro que las denuncias de violencia doméstica no incluyan intentos de amenazas, humillación o acoso de las víctimas en internet, explica Davison, y no siempre es fácil convencer a las plataformas tecnológicas de que eliminen las formas más sutiles de acoso. Publicar una foto de una mujer frente a su propia casa, por ejemplo, puede parecer algo inofensivo, pero no si el mensaje es que un agresor sabe dónde vive ahora. Davison recuerda la historia de una mujer que tuvo una cita con un hombre que conoció a través de una aplicación de citas, en un lugar público muy alejado de su casa.

“Ella no quería volver a verlo. Pero él logró identificar dónde vivía mediante ciberacoso efectivo, (utilizando) información que era de dominio público, y empezó a publicar fotos en las redes sociales de la puerta de su casa. No puedes decir cuán aterrador debe ser eso, y sin embargo es una experiencia cotidiana que estamos descubriendo”.

Refuge ahora cuenta con un equipo técnico especializado que puede ayudar a las supervivientes a eliminar el material abusivo, trabajando estrechamente con las principales plataformas. No obstante, Davison espera que el proyecto de ley sobre seguridad en internet que está tramitando la secretaria de Cultura, Nadine Dorries, y que pretende regular los comportamientos denominados “legales pero perjudiciales”, pueda reforzar esa protección.

Y mientras tanto, ¿qué le gustaría que supieran las mujeres que han sufrido abusos tras el caso? “Si te sientes angustiada por esto, si te hace darte cuenta de que tu propia situación es abusiva, si te sientes retraumatizada, Refuge te cree. Estamos aquí para ti”. Desgraciadamente, es posible que pase algún tiempo antes de que el resto de la sociedad pueda decir lo mismo.

En México, llama a la línea nacional de ayuda contra la violencia doméstica en el 911