Los casos de hepatitis aumentan entre los niños de todo el mundo, pero la causa sigue siendo un misterio
Las autoridades de salud investigan urgentemente el aumento de los casos de hepatitis, que ha llevado a más de 100 niños a necesitar atención hospitalaria. Foto: Peter Byrne/PA

Una peligrosa y misteriosa enfermedad sigue propagándose entre los niños, al igual que las interrogantes sobre cuál es su causa, incluidos sus posibles vínculos con el Covid-19. Sin embargo, es demasiado pronto para determinar la causa de los casos, indican los expertos.

Se han identificado más de 600 casos de hepatitis sin causa conocida en todo el mundo desde octubre de 2021, y muchos de los casos se producen en niños previamente sanos que ahora padecen una enfermedad grave.

El Reino Unido tiene el mayor número de casos identificados, con 197, mientras que Estados Unidos tiene 180 casos, de los cuales la mayoría han sido lo suficientemente graves como para requerir hospitalización.

Aunque se están detectando más casos, la causa sigue siendo un misterio médico.

“El escenario cambia cada hora”, señaló Jason Kindrachuk, profesor auxiliar de microbiología médica y enfermedades infecciosas de la Universidad de Manitoba y coautor de un nuevo artículo sobre la situación de estos casos.

“Poco a poco, estamos comenzando a descubrir cuál es el problema”, dijo Kindrachuk. “Pero no creo que todavía tengamos todas las piezas del rompecabezas para decir, ‘Bien, esto es lo que creemos que está pasando'”.

Aunque la inflamación leve del hígado no es inusual entre los niños, la inflamación grave como la que se observa actualmente sí lo es. Generalmente, en el Reino Unido se realizan entre ocho y diez trasplantes de hígado al año, no obstante, ya se han superado esas cifras, con once en solo tres meses.

A nivel mundial, 26 pacientes –15 en Estados Unidos– han necesitado trasplantes de hígado. Casi la mitad de las muertes –cinco de 11 hasta el momento– se han registrado en Estados Unidos, aunque el país solo representa un tercio de los casos identificados.

Los primeros casos en Estados Unidos fueron reportados en Alabama, sin embargo, después de que los CDC emitieron una alerta a nivel nacional, se encontraron casos en 36 estados y territorios.

Los análisis de sangre revelan que la grave inflamación del hígado no se debe a las causas usuales, entre las que figuran los virus de la hepatitis A, B, C, D y E.

Se están investigando varias causas posibles. Se podría tratar de un nuevo virus que todavía no ha sido identificado. O bien, se podría tratar de un virus ya existente, o de varios virus ya existentes agrupados, que provocan nuevos síntomas.

Uno de los principales virus que se están estudiando es el adenovirus, una común familia de virus que se detecta en el flujo sanguíneo de muchos pacientes, especialmente la variante 41, que normalmente se presenta como un malestar estomacal. No obstante, los tejidos del hígado que se han analizado hasta el momento no muestran signos de la presencia del adenovirus, y no es habitual que este virus cause hepatitis.

No es insólito descubrir efectos raros procedentes de virus comunes. En 2012, se descubrió que otro virus común, un enterovirus, causaba una enfermedad muy poco frecuente conocida como mielitis flácida aguda. Estas enfermedades tan poco frecuentes surgen cuando existe un alto índice de casos, como podría ocurrir con el adenovirus, las autoridades de salud del Reino Unido, que realizan un seguimiento del virus, encontraron un máximo de cinco años de casos en niños pequeños este invierno.

Otra causa podría consistir en los efectos a largo plazo del Sars-CoV-2. En algunos casos, los niños que padecen hepatitis dieron positivo al Covid-19, mientras que en otros casos no había antecedentes registrados de una infección por Covid-19.

Las infecciones por Covid-19 se han extendido entre los niños, y muchos de los pacientes son demasiado jóvenes como para ser vacunados contra el Covid-19. Los CDC calculan que el 75% de los niños estadounidenses han contraído el virus.

Ya se han establecido vínculos entre el Covid-19 y los problemas hepáticos. Se ha registrado un funcionamiento inusual del hígado, incluida la posibilidad de hepatitis tras la infección por Covid-19, en niños y adultos durante toda la pandemia.

Investigadores italianos alertaron sobre la posible relación del Covid-19 con la hepatitis en mayo de 2021, tras atender a un niño de 10 años con problemas hepáticos durante una infección por Covid-19. Los investigadores brasileños también registraron un caso de hepatitis inducida por Covid-19 en un niño inmunodeprimido en septiembre de 2021.

El síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (MIS-C), un peligroso síndrome inflamatorio asociado al Covid-19, también puede dañar el hígado, según indica una investigación. La hepatitis aguda es uno de los principales indicadores del MIS-C, según descubrieron los investigadores en agosto de 2020.

Una niña de tres años que anteriormente estaba sana, padeció un episodio leve de Covid-19. Sin embargo, tres semanas después, desarrolló hepatitis e insuficiencia hepática aguda, según indica un nuevo estudio publicado este mes.

Una nueva investigación se basa en esta posible relación con los recientes casos de hepatitis.
Investigadores de la India publicaron el 9 de mayo una versión preliminar de un estudio, que aún no ha sido revisado ni publicado en el que se destaca el aumento de los casos de hepatitis en niños tras los casos asintomáticos de Covid-19. De los 475 niños que dieron positivo, 37 presentaban síntomas de hepatitis, y se recuperaron bien con el tratamiento.

La versión preliminar de otro nuevo gran estudio comparó la función hepática de miles de niños que dieron positivo a Covid-19 con la de niños que padecían otras enfermedades respiratorias.

“Los niños con Covid tienen un riesgo significativamente mayor” de padecer una función hepática anormal, señaló Rong Xu, profesora de informática biomédica en la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve y coautora de la versión preliminar del estudio.

Y, lo que resulta preocupante, estos problemas persistieron durante al menos seis meses, explicó.
Pero eso no significa que la hepatitis que se está detectando actualmente está relacionada con el Covid-19. “En este estudio, solo encontramos la asociación” entre el Covid-19 y los problemas hepáticos, señaló. El siguiente paso consistiría en comprobar si los niños que tienen una función hepática anormal después de padecer Covid-19 experimentan posteriormente otros resultados negativos.

Es posible que los sistemas inmunitarios debilitados, dañados por el Covid-19 u otros virus, hagan que los niños sean más susceptibles a la hepatitis. Otro investigador propuso que el Covid-19 podría crear reacciones inmunitarias exageradas contra otros patógenos mucho tiempo después de la infección inicial.

Este estudio, al igual que otros, es un eslabón de la cadena, dijeron los expertos, pero no una prueba irrefutable.

“Siempre estamos tomando piezas del rompecabezas y uniéndolas poco a poco”, explicó Kindrachuk.

“Hay que añadir todas estas cosas a la lista de posibles agentes causales, y ahora tenemos que intentar hacer la parte difícil, que consiste en decir, ‘¿Qué es?'”.

Independientemente de que la causa sea un adenovirus, el coronavirus, alguna combinación de ambos u otra causa, las investigaciones que están surgiendo destacan los posibles efectos a largo plazo de los virus, sobre todo cuando se propagan ampliamente y revelan efectos secundarios poco frecuentes.

Se ha demostrado, por ejemplo, que el Covid-19 afecta al corazón, el cerebro, los pulmones, el hígado y los riñones mucho tiempo después de que cese la infección inicial, e incluso en casos leves.

“Me preocupan mucho los efectos a largo plazo del Covid-19 en los múltiples sistemas de órganos de los niños”, dijo Xu.

La buena noticia es que sabemos cómo prevenir los casos de este y muchos otros virus, mediante el empleo de cubrebocas, mejorar la ventilación, el lavado de manos, proporcionar licencias por enfermedad, vacunar a todos aquellos que sean elegibles, y más, explicó Kindrachuk.

“No tenemos todas las respuestas para lo que está ocurriendo en este momento. Pero lo que sí tenemos, sin duda, es información sobre las medidas de mitigación y protección que pueden reducir la incidencia de las infecciones”.