Turquía amenaza con retrasar un año la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN
El diputado turco Akif Çağatay Kılıç dijo que Ankara merecía un mayor respeto por parte de los miembros de la OTAN. Foto: Anadolu Agency/Getty Images

Turquía indicó que está dispuesta a retrasar la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN durante más de un año a menos que reciba garantías satisfactorias de que los dos países nórdicos están dispuestos a tratar el tema del apoyo a los grupos kurdos que Turquía considera como organizaciones terroristas.

La cuestión amenaza con hacer fracasar una cumbre fundamental de la OTAN que debe comenzar en Madrid el 29 de junio.

Turquía acusa a Suecia y Finlandia de dar refugio a presuntos miembros del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y también se opone a sus decisiones de 2019 de prohibir las exportaciones de armas a Ankara debido a las operaciones militares efectuadas por Turquía en Siria.

Turquía emprendió una ofensiva de diplomacia pública para destacar el apoyo que Suecia brinda a los grupos kurdos del norte de Siria, a los que Turquía asocia con el PKK –designado como organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos y Turquía–, y planea organizar una reunión paralela sobre el tema durante la cumbre de la OTAN.

“Se trata de una cuestión de interés nacional fundamental, y estamos dispuestos a impedir su adhesión hasta por un año en caso de ser necesario”, señaló Akif Çağatay Kılıç, diputado del partido gobernante de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y presidente del comité de asuntos exteriores del parlamento turco.

Turquía es el segundo ejército más grande en la OTAN y ha estado proporcionando los drones que ayudan a Ucrania a defenderse. Merecemos un mayor respeto”.

Indicó que Turquía respetaba sus propios deberes y responsabilidades para con la alianza. “¿Qué van a hacer (Suecia y Finlandia)? Han estado albergando a organizaciones terroristas que asesinan a mi pueblo, no respetan mis fronteras y representan una amenaza existencial para mi país. Lo único que exigimos es que no haya distinciones. Una organización terrorista es una organización terrorista”.

Negó que la crisis constituyera un intento de avivar los ánimos nacionalistas antes de las complicadas elecciones, señalando que los partidos de la oposición no kurdos apoyaban la postura del presidente, Recep Tayyip Erdoğan. También indicó que no hubo ningún intento de negociación con Estados Unidos respecto a los acuerdos de armas.

Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, ha elogiado los esfuerzos de Suecia para atender las preocupaciones de Turquía, sin embargo, parece haber reconocido que los planes de una rápida incorporación pueden estar desapareciendo.

La primera ministra sueca, Magdalena Andersson, tiene previsto asistir a la cumbre de Madrid, la cual puede terminar siendo una muestra de división tanto como de pensamiento estratégico a largo plazo y de ampliación. De forma privada, los funcionarios occidentales reconocen que Alemania, Francia y Estados Unidos no desean que Ucrania domine la cumbre, aunque resulta difícil imaginar que el apoyo de la OTAN a Kiev no constituya el tema central.

El viernes, Suecia intentó apaciguar a Turquía publicando un documento de política exterior en el que destacó la necesidad de luchar contra el terrorismo, y en el que abrió una vía para que Suecia reanude las ventas de exportación de armas destinadas a Turquía. Suecia impuso restricciones a la venta de armas en 2019 a raíz de la invasión del norte de Siria por parte de Turquía. Gran Bretaña ya anuló la prohibición de venta de armas.

El documento de política exterior indicó que Suecia “contribuirá a la seguridad de toda la OTAN, incluida la de Turquía”. Una ley antiterrorista más estricta, que entrará en vigor el 1 de julio, le otorga a los servicios de inteligencia suecos mayor libertad para vigilar las comunicaciones de los sospechosos de simpatizar con el terrorismo.

Aunque las exigencias de Turquía pueden variar, los funcionarios han indicado que desean la deportación a Turquía de determinados activistas kurdos, así como la destitución del ministro de Defensa sueco, Peter Hultqvist, con motivo de una reunión celebrada en 2011 con el PKK, catalogado como organización terrorista en Suecia desde 1984.

Ankara desea que ambos países rompan sus relaciones con la administración autónoma kurda-siria, respaldada por Estados Unidos, que según Turquía tiene un liderazgo equivalente al del PKK.

El margen de acción de Andersson es limitado, ya que no transformará las leyes de extradición suecas únicamente para satisfacer las amenazas procedentes del presidente turco, y la semana pasada tuvo que recurrir al apoyo de una diputada sueca-kurda y excombatiente de los peshmerga, Amineh Kakabaveh, para sobrevivir a una reñida votación de confianza. La diputada comenta que recibió garantías no especificadas a cambio de su voto.

Suecia alberga a 100 mil refugiados kurdos.

Los diplomáticos turcos resienten las insinuaciones de que el país no planteó sus objeciones a la adhesión de Suecia con anterioridad o de que está actuando de forma hipócrita con respecto a la cuestión kurda debido a su apoyo a grupos extremistas en otras partes de Medio Oriente.

Finlandia tiene menos problemas con Turquía, sin embargo, ha señalado que es poco probable que insista en la solicitud de adhesión sin Suecia.

Los medios de comunicación finlandeses informaron que el país recibió 10 solicitudes de extradición relacionadas con Turquía entre los años 2019 y 2022. El país concedió dos de esas solicitudes y está tramitando siete.

Aunque Gran Bretaña mantiene fuertes lazos diplomáticos con Turquía, también ha ofrecido garantías de seguridad a los dos países nórdicos durante el potencialmente peligroso periodo de incertidumbre que transcurre entre su solicitud de ingreso a la OTAN y el momento en que su plena adhesión les otorgue la protección de defensa colectiva de la alianza.

En un esfuerzo para hallar una solución, el ministro británico para Europa, James Cleverly, se encuentra esta semana en Turquía para reunirse con los ministros. Angus Lapsley, director de seguridad euroatlántica del Ministerio de Relaciones Exteriores, señaló que el Reino Unido estaba trabajando día y noche para intentar resolver la controversia.

Stoltenberg ha comentado que la cumbre de Madrid nunca supuso una fecha límite.