Los virus sobreviven en el agua dulce haciendo ‘autostop’ en el plástico, revela estudio
Los virus entéricos o intestinales humanos sobreviven durante varios días en las partículas de plástico que tragan fácilmente los nadadores, descubrieron investigadores de la Universidad de Stirling. Foto: GJ Flick y DD Kuhn/Virginia Tech

Los virus peligrosos pueden seguir siendo infecciosos hasta por tres días en el agua dulce al adherirse a los plásticos, descubrieron investigadores.

Se descubrió que los virus entéricos que causan diarrea y malestar estomacal, como el rotavirus, sobreviven en el agua al adherirse a los microplásticos, es decir, partículas diminutas de menos de 5 mm de longitud. Los investigadores de la Universidad de Stirling descubrieron que estos virus siguen siendo infecciosos, lo que representa un riesgo potencial para la salud.

El profesor Richard Quilliam, investigador principal del proyecto realizado en la Universidad de Stirling, señaló: “Descubrimos que los virus se pueden adherir a los microplásticos y que eso les permite sobrevivir en el agua durante tres días, posiblemente más”.

Si bien las investigaciones anteriores se llevaron a cabo en entornos estériles, esta es la primera investigación que se realiza sobre la forma en que los virus se comportan en el medio ambiente, explicó Quilliam. No obstante, utilizó métodos estándar de laboratorio para determinar si los virus encontrados en los microplásticos presentes en el agua eran infecciosos.

“No estábamos seguros de hasta qué punto los virus podían sobrevivir haciendo ‘autostop’ en el plástico presente en el medio ambiente, pero sí sobreviven y siguen siendo infecciosos”, señaló.

Los hallazgos, que forman parte de un proyecto de 1.85 millones de libras financiado por el Natural Environment Research Council que analiza el modo en que los plásticos transportan bacterias y virus, concluyeron que los microplásticos posibilitaban la transferencia de patógenos en el medio ambiente. El trabajo está publicado en la revista Environmental Pollution.

“El hecho de que sean infecciosos en el medio ambiente durante tres días es suficiente para que lleguen desde la planta de tratamiento de aguas residuales hasta la playa pública”, señaló Quilliam.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales no son capaces de capturar los microplásticos, explicó. “Incluso si una planta de tratamiento de aguas residuales hace todo lo posible para limpiar los residuos de las aguas residuales, el agua vertida todavía tiene microplásticos, que después son transportados por el río, hacia la desembocadura y terminan en la playa”.

Estas partículas de plástico son tan pequeñas que los nadadores las podrían tragar. “A veces llegan a la playa en forma de bolitas del tamaño de una lenteja, de colores brillantes, llamadas nurdles, que los niños pueden recoger y llevárselas a la boca. No se necesitan muchas partículas de virus para enfermarse”, comentó Quilliam.

Aunque todavía se desconoce el impacto de los microplásticos en la salud humana, “si esos fragmentos de microplásticos son colonizados por patógenos humanos, entonces eso podría suponer un riesgo importante para la salud”, indicó Quilliam.

Los investigadores analizaron dos tipos de virus, aquellos que tienen una envoltura, “una especie de capa lipídica”, como el virus de la gripa, y aquellos que no la tienen, los virus entéricos como el rotavirus y el norovirus. Observaron que en el caso de los virus con recubrimiento, la envoltura se disolvía rápidamente y el virus moría, mientras que los virus que no tenían envoltura se adherían con éxito a los microplásticos y sobrevivían.

“Los virus también se pueden adherir a las superficies naturales presentes en el medio ambiente”, señaló Quilliam, “pero la contaminación por plásticos dura mucho más que esos materiales”.

Los investigadores analizaron los virus durante tres días, aunque pretenden estudiar durante cuánto tiempo pueden seguir siendo infecciosos en futuras investigaciones.

Otro estudio realizado por el equipo de Quilliam el mes pasado reveló que los niveles de bacterias fecales en toallitas húmedas y cotonetes arrastrados a las playas representaban un riesgo para la salud. La primera vez que encontraron bacterias de aguas residuales “haciendo autostop” en pellets de plástico en las playas escocesas fue en 2019.