Hallan superbacteria potencialmente mortal en carne de cerdo de supermercados británicos
El grupo de campaña World Animal Protection encargó a la agencia Fera Science que examinara la prevalencia de enterococos resistentes a los antibióticos en la carne de cerdo producida mediante tres sistemas diferentes de garantía alimentaria. Foto: PA Images/Alamy

Una investigación reveló que una parte de la carne de cerdo de los supermercados británicos está infectada con una superbacteria potencialmente mortal.

Los análisis descubrieron que más del 10% de los productos porcinos de la muestra, entre los que se incluían articulaciones, costillas y carne molida, estaban infectados con bacterias que mostraban ser resistentes a un antibiótico de “último recurso” utilizado para tratar enfermedades graves en los seres humanos. Entre los productos contaminados figuraban algunas carnes de cerdo vendidas con la etiqueta “Red Tractor assured” y productos orgánicos y con garantía de la RSPCA (Sociedad Real para la Prevención de la Crueldad contra los Animales).

La superbacteria es una variante de la bacteria enterococos que puede causar infecciones del tracto urinario y de heridas, entre otras enfermedades. En los casos más graves, la bacteria puede infectar el flujo sanguíneo, el corazón y el cerebro.

La bacteria se ha vuelto resistente al tratamiento con algunos tipos de antibióticos, lo que significa que algunos de los medicamentos que un médico podría recetar normalmente no tendrían algún efecto para tratar la enfermedad.

Las cepas de las bacterias resistentes a los medicamentos son un problema sanitario importante, y se sabe que los índices están aumentando en toda Europa. Existen muchas razones por las que las bacterias están desarrollando formas de sortear los antibióticos, sin embargo, una cuestión clave es que los antibióticos han sido ampliamente utilizados en la producción ganadera para tratar y prevenir enfermedades, particularmente en las granjas industriales.

Estas granjas pueden actuar como incubadoras de enfermedades potencialmente mortales resistentes a los medicamentos en los seres humanos, y la resistencia antibiótica ahora es considerada una de las más grandes amenazas para la salud pública del mundo. Una revisión del gobierno británico sobre la resistencia a los antimicrobianos en 2016 calculó que las superbacterias matan al menos a 700 mil personas en todo el mundo cada año, cifra que podría aumentar a 10 millones de muertes adicionales para el año 2050 si no se toman medidas.

Los nuevos análisis, compartidos de forma exclusiva con Bureau of Investigative Journalism y The Guardian, sugieren que la superbacteria enterococos se encuentra más extendida en la carne del Reino Unido con respecto a lo que se pensaba. Una encuesta del gobierno publicada en 2018 encontró la bacteria en uno de cada 100 artículos de carne de cerdo y aves de corral analizados. No obstante, los nuevos análisis la encontraron en 13 de 103 muestras y también la detectaron en la carne orgánica, a pesar del hecho de que los agricultores orgánicos utilizan una cantidad significativamente menor de antibióticos en sus animales.

Los expertos señalaron que las “preocupantes” revelaciones refuerzan la necesidad de aumentar la vigilancia.

Tim Lang, profesor emérito de política alimentaria de la City University of London, comentó: “Estos hallazgos sugieren que el uso de antibióticos de ninguna manera está bajo control en algunos sectores de la industria cárnica. La compra de cualquier alimento es una relación de confianza; los consumidores no tienen lentes de Rayos X para ver lo que revelan estos hallazgos. No hay ninguna etiqueta”.

Como respuesta, un vocero de Red Tractor señaló que sus granjas de cerdos certificadas estaban obligadas a utilizar los antibióticos de forma responsable, bajo la orientación de un veterinario.

La RSPCA indicó: “Como organización dedicada al bienestar animal, confiamos y esperamos ver que los sistemas de mayor bienestar requerirían un menor uso de antimicrobianos, lo cual, a su vez, reduciría el riesgo de desarrollar resistencia a los mismos. Esto mejoraría la vida de los animales de granja y preservaría la salud humana”.

Gareth Morgan, director de la política agrícola de Soil Association, comentó: “Se pueden explicar los niveles más bajos de resistencia a los antibióticos en los productos orgánicos debido a las estrictas restricciones en el uso de antibióticos en la agricultura orgánica”.

La Junta Directiva de Medicamentos Veterinarios, el departamento gubernamental responsable del uso de antibióticos en las granjas, indicó en un comunicado: “Estamos comprometidos a reducir el uso innecesario de antibióticos en los animales y mantenemos nuestra intención de reforzar nuestra legislación nacional en este ámbito”.

La FSA (Agencia de Normas Alimentarias) señala que la cocción completa de la carne debería eliminar la mayor parte de las bacterias, o reducirlas, y que su manipulación higiénica contribuirá a reducir el riesgo. Siempre se debe guardar por separado en el refrigerador, y las manos, los cuchillos y las tablas deben ser lavados minuciosamente después de manipularlos.

En lo que se cree constituye el primer estudio de este tipo en el Reino Unido, el grupo de campaña World Animal Protection encargó a la agencia Fera Science que examinara la prevalencia de enterococos resistentes a los antibióticos presentes en la carne de cerdo producida conforme a tres regímenes diferentes de garantía alimentaria, así como en productos no garantizados.

Los investigadores compraron 103 muestras de carne de cerdo –22 etiquetadas con el sello Red Tractor, 27 con el sello de la RSPCA y con el sello de productos orgánicos, así como 27 sin etiqueta de garantía– en supermercados de Yorkshire y en tiendas en línea. Todas las muestras procedían de granjas británicas, excepto los productos que no tenían etiqueta de garantía.

Posteriormente se analizó la carne para detectar la presencia de bacterias de enterococos y las 25 muestras positivas fueron sometidas a análisis de resistencia a los antibióticos. De las muestras infectadas, todas menos dos contenían enterococos resistentes a al menos un antibiótico.

De las muestras contaminadas, 13 eran resistentes al antibiótico vancomicina. Cinco de ellas eran productos con sello Red Tractor, cuatro no garantizados y dos orgánicos y de la RSPCA. La vancomicina –que forma parte de la clase de antibióticos glucopéptidos– suele ser considerada como un antibiótico de “último recurso” debido a su importancia en el tratamiento de las infecciones más graves y potencialmente mortales.

El glucopéptido avoparcina fue ampliamente utilizado en las granjas para engordar el ganado con mayor rapidez hasta que la Unión Europea lo prohibió en 1997, después de que esta práctica fuera ampliamente culpada de propagar superbacterias de los animales de granja a las personas.

A pesar de la prohibición, los estudios sugieren que el uso de otros antibióticos en la producción ganadera ha contribuido a la persistencia de la resistencia a los glucopéptidos en las bacterias que portan los animales de granja.

Se descubrió que algunas muestras de enterococos eran resistentes a otros tipos de medicamentos clasificados como “de importancia crítica” para la salud humana. Algunos de estos medicamentos, incluyendo las fluoroquinolonas y los macrólidos, siguen siendo utilizados en las granjas porcinas británicas, a pesar de las peticiones para que se reduzca su uso.

Un vocero de Red Tractor comentó: “Nuestros estándares solo permiten el uso de los antibióticos de mayor prioridad e importancia crítica como último recurso, cuando resulte absolutamente necesario para proteger la salud de los cerdos”.

Aunque el sector porcino del Reino Unido sostiene que ha reducido el uso de antibióticos en sus granjas en los últimos años, se ha planteado la preocupación de que, conforme se ha ido eliminando un tipo de medicamento, los ganaderos y los veterinarios han recurrido a otros en lugar de afrontar plenamente los estándares de bienestar inadecuados.

Cóilín Nunan, asesor científico de Alliance to Save Our Antibiotics, comentó: “Unos estándares de bienestar mucho más elevados pueden reducir el estrés y las enfermedades de los animales, y eliminar la necesidad de la mayor proporción de uso de antibióticos en la cría de cerdos”.

La organización Soil Association señaló que los glucopéptidos nunca eran utilizados en la ganadería orgánica. Una posible explicación, indicó, del hallazgo de bacterias resistentes a la vancomicina en la carne orgánica era que se habían propagado a las granjas orgánicas a través del medio ambiente, incluido el suministro de agua.

Más de la mitad de los antibióticos utilizados en el mundo se destinan a los animales, asimismo la reducción del uso de fármacos en la ganadería es considerada fundamental para ayudar a combatir el problema.

A principios de este año, la Unión Europea introdujo una normativa más estricta que prohibió la administración de antibióticos a grupos de animales sanos. Hasta la fecha, el Reino Unido no se ha comprometido a aplicar normas similares, circunstancia que ha provocado la advertencia de que corre el riesgo de quedarse atrás en la lucha contra la propagación de enfermedades resistentes a los antibióticos.

Mark Holmes, profesor de genómica microbiana y ciencias veterinarias en la Universidad de Cambridge, instó al gobierno británico a adoptar los estándares de la Unión Europea: “La administración de antibióticos en la agricultura británica ha mejorado considerablemente en los últimos años, pero siempre se puede mejorar”.

Lindsay Duncan, responsable de campañas agrícolas de la organización benéfica de conservación World Animal Protection, señaló: “El gobierno del Reino Unido debe poner fin al uso habitual de antibióticos en los animales de granja, como recientemente lo hizo la Unión Europea, y reconocer que es necesaria la reducción del consumo de productos animales para hacer frente a los innumerables problemas causados por la ganadería industrial”.