Sri Lanka: manifestantes irrumpen en las oficinas del primer ministro
Manifestantes ondean banderas de Sri Lanka desde el balcón del despacho del primer ministro, Ranil Wickremesinghe, tras el anuncio de que este sería presidente en funciones. Foto: Arun Sankar/AFP/Getty Images

El miércoles se desencadenaron protestas en Sri Lanka después de que el presidente, Gotabaya Rajapaksa, huyera a las Maldivas a bordo de un jet militar, aunque ni él ni el primer ministro renunciaron de forma oficial, sumiendo al país en el caos político.

Tras la partida clandestina de Gotabaya, un funcionario de Sri Lanka informó que el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, fue designado por Rajapaksa como presidente en funciones. Wickremesinghe declaró el estado de emergencia cuando los manifestantes irrumpieron en las oficinas del primer ministro y tomaron las instalaciones de la televisión estatal.

Los manifestantes, quienes exigen que tanto Rajapaksa como Wickremesinghe renuncien, se enfurecieron ante el anuncio de que Wickremesinghe ahora era el presidente en funciones. Miles de personas se reunieron afuera de la oficina del primer ministro, donde fueron objeto de docenas de descargas de gas lacrimógeno por parte de la policía cuando intentaron atravesar las puertas. Se pudo observar cómo las personas corrían con los ojos llorosos y con sangre saliendo de sus cabezas.

“La situación es mala, están disparando, disparando, disparando los gases lacrimógenos sin parar, muchas personas han resultado heridas”, comentó Vinodh Blaze, de 37 años, un conductor de tuk-tuk cuyos ojos estaban enrojecidos por el gas.

“Ranil ahora ejerce como presidente y el pueblo de Sri Lanka no lo quiere. Si él es el presidente, nada cambia. Exigimos que Gotabaya se vaya y que Ranil se vaya. Queremos nuevos políticos en los que podamos confiar. Pero podemos ver que él no nos está escuchando”.

En escenas que evocan el fin de semana, cuando los manifestantes tomaron el palacio residencial y las oficinas del presidente, el miércoles las multitudes lograron traspasar las barreras del ejército e irrumpir en las oficinas de Wickremesinghe. Mientras las fuerzas armadas se veían superadas, la gente invadió los pasillos y ondeó banderas desde los balcones.

Wickremesinghe, quien asumió el cargo de primer ministro interino hace solo dos meses, fue acusado de apoyar al régimen de Rajapaksa y la exigencia de los manifestantes es que renuncie inmediatamente para dar paso a un nuevo gobierno.

Es importante que la comunidad internacional no se limite simplemente a observar y esperar a que esto desemboque en la violencia, sino que deben instar a Ranil Wickremesinghe a que renuncie para que alguien que cuente con la confianza del pueblo pueda tomar el mando”, señaló Shanakiyan Rasamanickam, parlamentario del partido Alianza Nacional Tamil. “Él no es el ejecutivo, es ilegal que esté declarando el estado de emergencia”.

Los manifestantes también tomaron las oficinas del centro de medios de comunicación estatal Rupavahini que se encuentran en la ciudad de Colombo. “Hasta que se termine la lucha, la corporación Rupavahini de Sri Lanka únicamente emitirá programas de Jana Aragalaya”, comentó un manifestante, en referencia al movimiento de protesta popular, antes de que se suspendiera la emisión del canal.

En la madrugada del miércoles, Rajapaksa, su esposa y dos guardias de seguridad abordaron un avión militar con destino a las Maldivas, después de que este invocara los poderes ejecutivos para posibilitar su huida. “En virtud de las disposiciones de la Constitución y tras una petición del Gobierno, las fuerzas aéreas de Sri Lanka pusieron a disposición un avión a primera hora de hoy para trasladar al presidente, a su esposa y a dos funcionarios de seguridad a las Maldivas”, se informó en un comunicado. Llegaron a Malé, la capital de Maldivas, a las 3 de la mañana.

En un discurso pronunciado en la tarde del miércoles, el presidente del parlamento indicó que el presidente presentaría su renuncia al final del día.

Manifestantes, activistas y abogados han pedido que se juzgue al presidente, junto con varios miembros de la familia Rajapaksa, debido a la presunta corrupción y a los abusos contra los derechos humanos cometidos. No obstante, mientras siga siendo el presidente, Rajapaksa goza de inmunidad para no ser detenido. Se cree que no renunciará de forma oficial hasta que llegue a su destino final, los Emiratos Árabes Unidos, un país que ha sido durante mucho tiempo un refugio para los líderes caídos en desgracia.

Los ciudadanos se mostraron muy enfadados por la huida del presidente, dejando a Sri Lanka en una situación económica desastrosa. “Estoy tan enojada que no tengo palabras”, dijo Sonali Udara, de 27 años. “Él nos dejó un país en el que no nos podemos permitir comer ni cuidar a nuestras familias. Quiero un futuro mejor que esto”.

La huida de Rajapaksa se produjo después de unas dramáticas 24 horas en las que intentó sin éxito diversos medios para salir del país. Se le impidió abordar un vuelo comercial con destino a Dubai en la noche del lunes, después de que el personal del aeropuerto se negara a validar su pasaporte en la zona VIP del aeropuerto. India también se negó a autorizar el aterrizaje de su avión en su territorio.

Al hermano menor del presidente, Basil Rajapaksa, que fue ministro de Economía, también se le impidió abordar un vuelo hacia Dubai con rumbo a Estados Unidos, donde tiene doble nacionalidad. Según se informó, Basil también abandonó Sri Lanka en la noche del martes.

Gotabaya Rajapaksa, que fue electo en 2019, ha resistido durante meses las peticiones de su renuncia, mientras Sri Lanka se hundía cada vez más en una crisis financiera de la que se le acusa ampliamente. Rajapaksa y cinco miembros de su familia que ocupaban altos cargos en el gobierno son acusados de corrupción generalizada y de un mal manejo económico que dejó al país sin monedas extranjeras para importar alimentos, combustible y medicinas, y que impulsó la inflación a niveles récord. Según la ONU, la isla que tiene 22 millones de habitantes se enfrenta a una crisis humanitaria.

Rajapaksa se vio obligado el fin de semana a anunciar su intención de dimitir del poder esta semana, tras la irrupción en su palacio presidencial y sus oficinas, así como en la residencia oficial del primer ministro. Los manifestantes se han negado a desalojar los edificios hasta que ambos, Rajapaksa y Wickremesinghe, hayan renunciado. Wickremesinghe indicó el sábado que renunciaría una vez que se hubiera constituido un gobierno de unidad de todos los partidos.

Los partidos de la oposición señalaron que se había acordado en principio el gobierno de unidad, aunque se desconocía quién sería el nuevo primer ministro. Si la renuncia de Rajapaksa se produce conforme a lo previsto, el parlamento se reunirá nuevamente el 15 de julio y los parlamentarios votarán el 20 de julio para elegir al nuevo presidente.