La prohibición del aborto pone en peligro la vida de pacientes de alto riesgo, alerta estudio
A los investigadores les preocupa el aumento de la mortalidad materna como consecuencia de que se niegue la atención a las personas embarazadas. Foto: Reginald Mathalone/NurPhoto/REX/Shutterstock

Ante la rotura de las membranas antes de la viabilidad del feto –una condición en la que se rompe la fuente demasiado pronto– una paciente embarazada en Texas necesitaba con desesperación un aborto. Se arriesgaba a sufrir una infección, una septicemia, una hemorragia excesiva e incluso la muerte.

Sin embargo, el proyecto de ley 8 del Senado, una prohibición casi absoluta en vigor desde septiembre de 2021, ató las manos de su proveedor de atención médica y le impidió acceder a esta atención que podría salvarle la vida en su estado. A pesar del riesgo relacionado con los viajes aéreos, ella abordó un avión para realizarse el procedimiento fuera del estado. Su obstetra le advirtió que podría entrar en trabajo de parto durante el vuelo y dar a luz a un feto de 19 semanas que nacería muerto. “Si entras en trabajo de parto en el avión, deja la placenta dentro de ti”, advirtió el médico.

Incluso antes de que se anulara el mes pasado el caso Roe vs. Wade, sentando las bases para que entrara en vigor una prohibición anterior a Roe en Texas, otra prohibición estatal del aborto limitaba drásticamente la atención después de la detección de la actividad cardíaca del embrión, normalmente a partir de las seis semanas de embarazo.

A pesar de una excepción para las emergencias médicas, la ley puso en peligro la vida de las pacientes embarazadas de alto riesgo, de acuerdo con los investigadores de Texas que documentan sus consecuencias en un reciente estudio publicado en el New England Journal of Medicine. Algunas pacientes necesitaban estar “al borde de la muerte” para poder recibir la interrupción del embarazo conforme a la ley, reveló el artículo, destacando cómo las prohibiciones del aborto crean repercusiones peligrosas para los embarazos complicados.

La ley, denominada SB 8, no ofrece ninguna excepción en caso de violación, incesto o anormalidad fetal grave, y prohíbe la atención dentro del estado para la inmensa mayoría de las pacientes que abortan en Texas. Durante los meses posteriores a su promulgación, fue ampliamente considerada como la prohibición del aborto más estricta de Estados Unidos. Actualmente, cuando casi la mitad de los estados de Estados Unidos han prohibido el aborto o están a punto de hacerlo, Texas ofrece un inquietante presagio de lo que está por ocurrir.

“Lo que hemos observado en Texas bien podría ser un adelanto de lo que veremos en otros lugares”, comentó a The Guardian la doctora Whitney Arey, autora principal del artículo e investigadora del Texas Policy Evaluation Project (Proyecto de Evaluación de Políticas de Texas), un grupo que realiza un seguimiento del impacto de las políticas estatales de salud reproductiva. “Estas limitadas excepciones incluidas en las prohibiciones del aborto crean un entorno de miedo para los proveedores, lo que será realmente peligroso para algunas de las pacientes más vulnerables y pondrá en riesgo muchas vidas”.

En un intento para solucionar el problema, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) publicó el lunes una guía que deja en claro que el aborto debe ser posible en casos de emergencia, independientemente de las restricciones estatales.
No obstante, los expertos recalcan que la norma solo será simbólica si no existe una sólida aplicación por parte del gobierno y una mayor toma de conciencia por parte de la población. La excepción de la ley de Texas para las “emergencias médicas” no está bien definida, circunstancia que hace que los hospitales y los médicos prefieran ser precavidos, y se desconoce si la norma del HHS cambiará esta situación. La ley faculta a cualquier persona a demandar a un proveedor o a una persona que “ayude o incite” a practicar un aborto ilegal para obtener una indemnización por daños y perjuicios de al menos 10 mil dólares, lo cual crea un “efecto desalentador” en los profesionales de la salud.

“Incluso si la guía es bastante clara, creo que a algunos médicos en estas situaciones les seguirá pareciendo una decisión realmente difícil de tomar”, comentó Mary Ziegler, profesora de la Universidad de California, Davis, especializada en la historia legal de la salud reproductiva. “Es posible que sigan sintiéndose incómodos, sobre todo tomando en cuenta algunas de las duras penas previstas en las leyes estatales sobre el aborto, incluida la cadena perpetua”.

‘Esperan hasta la insuficiencia cardíaca’

En Texas, las pacientes que tienen embarazos médicamente complejos o afecciones médicas preexistentes se ven obligadas a retrasar su atención para el aborto hasta que su situación ponga en peligro su vida o hasta que la actividad cardíaca del feto ya no sea detectable, según indica el estudio, elaborado por proveedores de servicios de aborto, investigadores y especialistas en medicina materno fetal, que entrevistaron a 25 médicos y 20 pacientes que tenían embarazos de alto riesgo.

Un obstetra recordó una sola paciente que pudo abortar en su hospital amparándose en la exención de la ley, después de que su grave estado cardíaco hubiera empeorado hasta el punto de ser ingresada en la unidad de cuidados intensivos. En “múltiples casos”, los médicos tratantes enviaron a las pacientes a casa, solo para verlas regresar con signos de septicemia, señala el artículo.

“Algunos médicos ya no ofrecen la interrupción del embarazo cuando existe riesgo de muerte para la paciente”, comentó la Dra. Lorie Harper, jefa de medicina materno fetal del Dell Medical School de la Universidad de Texas en Austin. “Esperan a que haya una insuficiencia cardíaca, a que haya una hemorragia, a que sea necesario intubar a la paciente o a que tenga (un fallo orgánico). Las pacientes tienen que estar mucho más enfermas antes de recibir la atención necesaria para salvarles la vida, y no todas las pacientes que llegan a ese estado crítico se recuperarán”.

A los investigadores les preocupa el aumento de los casos de mortalidad materna como consecuencia de que a las embarazadas se les niegue la atención. Texas ya tiene un índice de mortalidad materna superior al promedio de Estados Unidos, en el que las mujeres afroamericanas se ven afectadas de forma desproporcionada. En general, Estados Unidos tiene el índice de mortalidad materna más alto entre los países similarmente desarrollados y es el único país industrializado en el que están aumentando estas muertes.

Por temor a las demandas y a la posible pérdida de su licencia médica, algunos médicos de Texas creen que no tienen permitido siquiera informar a las pacientes sobre el aborto en casos en los que el riesgo materno es mayor o la salud del feto es mala, ni proporcionar información alguna sobre las clínicas de aborto situadas fuera del estado, ni transferir los expedientes de las pacientes a esas clínicas.

El estudio describe la historia de una mujer de 39 años que, después de recibir un diagnóstico prenatal de espina bífida y un trastorno de los cromosomas, se sintió “sorprendida” por el hecho de que su médico ni siquiera le informara sobre sus opciones de interrupción del embarazo. “Cuando acabas de recibir una noticia así y apenas puedes funcionar, la idea de tener que investigar por tu cuenta para determinar dónde obtener esta atención médica y organizar un viaje fuera del estado resulta aún más abrumadora”, les explicó.

En un informe amicus curiae presentado ante la Corte Suprema, dos docenas de organizaciones de atención médica, entre ellas la American Medical Association y el American College of Obstetricians and Gynecologists, destacan que las prohibiciones del aborto con escasas excepciones obligan a los médicos a tomar una “decisión imposible” entre mantener sus obligaciones éticas y cumplir la ley. “Al obligar a los médicos a esperar hasta que una paciente esté lo suficientemente cerca de la muerte como para arriesgar su licencia para ejercer la medicina para salvar su vida proporcionando la atención necesaria para el aborto, el Estado inexcusablemente pone en peligro la salud de las pacientes”, escriben.

La prohibición del aborto anterior al caso Roe, que data de 1925, ahora está en vigor en Texas tras ser ratificada por el tribunal supremo del estado. Prohíbe todos los tipos de aborto, con escasas excepciones relacionadas con la vida de la madre. Los proveedores de servicios de aborto impugnan esta prohibición centenaria ante los tribunales, aunque también se enfrentan a una ley de “activación” o gatillo que entrará en vigor en algún momento de este verano y que tendrá un impacto similar.

Los investigadores de Texas esperan que su trabajo constituya un cuento con moraleja para otros estados que se enfrentan al panorama posterior al caso Roe.

“Es verdaderamente frustrante no poder ofrecer a las pacientes todo tipo de información y servicios médicos”, señaló Harper.

“Temo que todo esto pueda empeorar aún más con estas leyes de activación. Realmente temo por la vida de las pacientes”.