TechScape: ¿Pueden las mujeres estadounidenses confiarles sus datos a las grandes empresas tecnológicas después del caso Roe vs. Wade?
Manifestantes reunidos tras la decisión de anular el caso Roe vs. Wade ante la Corte Suprema de Estados Unidos el 25 de junio de 2022. Foto: Tasos Katopodis/Getty Images

El viernes, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló el caso Roe vs. Wade, la histórica decisión de 1973 que establecía que el acceso al aborto era un derecho garantizado por la Constitución. En 13 estados que tienen “leyes gatillo” o de activación, el aborto fue inmediatamente –o será de manera inminente– declarado ilegal. Es posible que otros estados también lo hagan.

Mientras los estadounidenses afrontan la realidad de la derogación, en uno de los 11 países de todo el mundo que han restringido el acceso al aborto en las últimas tres décadas, la atención inicial se centró en cómo seguir facilitando el acceso al aborto, y en la manera de garantizar la seguridad de las mujeres.

Momentos después de darse a conocer la decisión, se volvieron virales las peticiones de eliminar las aplicaciones de seguimiento del ciclo menstrual, con la preocupación de las usuarias de que los datos que estas recopilan puedan terminar incriminando a las mujeres; algunas empresas adoptaron posturas públicas, comprometiéndose a defender a sus usuarias. “En este momento de tensión, escuchamos el enojo y la ansiedad que proviene de nuestra comunidad estadounidense”, señaló la aplicación de seguimiento del ciclo menstrual Clue. “Seguimos comprometidos con la protección de sus datos de salud reproductiva”.

Sin embargo, las cuestiones relativas a los datos personales abarcan un ámbito mucho más amplio que el que podría sugerir el estrecho enfoque de las aplicaciones de salud reproductiva. Tomado de nuestro artículo escrito por Kari Paul:

Los defensores del aborto y de los derechos civiles advierten que existen pocas regulaciones federales respecto a la información que recopilan y conservan las empresas tecnológicas, lo que facilita que la policía acceda a datos incriminatorios sobre la ubicación, las búsquedas en internet y el historial de comunicación.

Estos datos ya han sido utilizados para procesar a personas por abortos espontáneos e interrupciones del embarazo en estados que tienen leyes estrictas sobre el aborto, incluido un caso en el que la búsqueda en internet de píldoras abortivas por parte de una mujer fue presentada en su contra ante los tribunales.

El grupo de defensa por los derechos digitales Electronic Frontier Foundation (EFF) recomendó a las empresas del mundo de la tecnología que se preparen de manera preventiva para un futuro en el que recibirán citaciones y órdenes judiciales que soliciten datos de las usuarias con el fin de procesar a las personas que solicitan abortos y a sus proveedores.

Recomienda a las empresas que permitan el acceso bajo un seudónimo o el anonimato, que suspendan el seguimiento conductual y que retengan la menor cantidad de datos posible. También abogó por introducir el cifrado de extremo a extremo por defecto y abstenerse de recopilar cualquier información relacionada con la ubicación.

La sentencia también hace evidente la falta general de protección de la privacidad en la legislación estadounidense. La conexión es algo más que tangencial: la decisión sobre el caso Roe vs. Wade está basada en el derecho a la privacidad, que la Corte Suprema considera establecido en la 14ª enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Ese derecho fue ratificado por primera vez en una sentencia anterior, Griswold vs. Connecticut, que protegió el derecho de una pareja casada a la anticoncepción; el juez de la Corte Suprema Clarence Thomas declaró, en su concurrencia para anular el caso Roe, que también se debería reexaminar esa sentencia.

En el compromiso de la empresa Clue con la protección de la privacidad de sus usuarias, la empresa destacó que, como organización con sede en Berlín, sus usuarias están protegidas por el GDPR (Reglamento General de Protección de Datos). “Como empresa europea, Clue está obligada, conforme a la ley de privacidad de datos más estricta del mundo, la GDPR europea, a aplicar protecciones especiales sobre dichos datos de salud”, indicó la empresa. “Si conservamos sus datos, nuestra obligación bajo la ley europea de proteger sus datos de seguimiento privado es la misma. Ningún tribunal de Estados Unidos ni ninguna otra autoridad puede invalidar esto, dado que no tenemos sede en Estados Unidos. Los datos de nuestras usuarias no pueden ser simplemente requeridos desde Estados Unidos”.

Los expertos en privacidad estadounidenses advierten que es poco probable que se ejerza una vigilancia de la salud reproductiva de las mujeres estilo “trampa”, en la que las autoridades exijan a las empresas que entreguen sus bases de datos completas. No obstante, se podría ejercer presión legal sobre estas empresas para que denuncien a las usuarias de forma proactiva y, entretanto, se debería centrar la atención en la protección de las mujeres individuales que han sido objeto de investigación. Extraído del artículo de Kari:

Los expertos también alientan a las personas que solicitan un aborto a que utilicen prácticas de seguridad de datos más rigurosas, incluidas las comunicaciones cifradas y la desactivación del seguimiento de la ubicación. La decisión del caso Roe revela una prolongada crisis de privacidad que afecta a los usuarios de los servicios tecnológicos más utilizados, señaló Imran Ahmed, director ejecutivo del grupo de defensa Center for Countering Digital Hate.

La respuesta de las principales empresas tecnológicas a la sentencia ha sido complicada. Como primera prioridad, muchas de ellas se han centrado en su propio negocio, anunciando políticas para proteger a sus propias empleadas. Amazon, Facebook y Microsoft, por ejemplo, confirmaron que cubrirán los gastos de viaje de las empleadas que necesiten salir de su estado de origen para acceder a “servicios médicos legales cuando el acceso a la atención médica tenga una disponibilidad limitada”, según las palabras de la política de Microsoft.

No obstante, las principales empresas se han mostrado menos comunicativas en lo que respecta a sus promesas a las usuarias. Facebook, Uber, Apple y Google no respondieron las preguntas sobre cómo manejarían los datos sensibles y cómo responderían a las solicitudes de la policía en el futuro.

Debido a que Texas es uno de los 13 estados con “leyes de gatillo” en su legislación, el caso también ha planteado interrogantes sobre la capacidad del estado para tentar a las empresas a que se reubiquen desde Silicon Valley. Austin, baluarte de la izquierda y capital del estado, ha estado forjando una brillante reputación como centro tecnológico, y la empresa automotriz Tesla –propiedad de Elon Musk– trasladó su sede al estado a finales del año pasado. SpaceX, la otra empresa de Musk, tiene una instalación de lanzamiento situada en la costa de Texas.

Tesla es una de las empresas que promete ofrecer cobertura a sus empleados para “servicios de atención médica que no estén disponibles en su estado de origen”. El propio Musk no ha comentado nada sobre la sentencia, aunque su “tuit fijado” del 24 de mayo es una captura de pantalla de una gráfica del periódico Wall Street Journal que muestra el descenso de la tasa de natalidad estadounidense.

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