Las cifras de la vacuna anticovid reflejan la desigualdad: no se cumple el objetivo mundial
Un trabajador del sector salud en Goma, República Democrática del Congo. El país recibió 1.7 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca en los primeros envíos de COVAX en marzo de 2021. Foto: Guerchom Ndebo/Getty Images

El objetivo internacional de vacunar al 70% de la población mundial para mediados de 2022 no se cumplió debido a que los países más pobres se encontraban ‘al final de la fila’ cuando se desplegaron las vacunas contra el Covid-19, señalan los activistas.

Las últimas cifras de la publicación Our World in Data revelan enormes desigualdades en los índices de vacunación en todo el mundo, ya que solo una de cada siete personas en los países de bajos ingresos está completamente vacunada. En comparación, casi tres de cada cuatro personas en los países de altos ingresos han sido vacunadas durante aproximadamente todo un año.

Los activistas piden que se renueve el esfuerzo por aumentar la aceptación de la vacuna a nivel mundial para ralentizar la propagación del virus y prevenir futuras variantes. Su petición surge después de que la Organización Mundial de la Salud indicara esta semana que los contagios de Covid-19 en Europa se triplicaron y que las hospitalizaciones se duplicaron en las últimas seis semanas, con una cifra total de 3 mil muertes a la semana.

“A menos que logremos una acción equitativa para afrontar esta pandemia, siempre permanecerá con nosotros en el mundo”, señaló Kavengo Matundu, coordinador para África del Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza (GCAP), que ha estado trabajando con los grupos en el frente en la respuesta al Covid-19. “El virus ha demostrado que es capaz de mutar en cualquier cosa, y se puede convertir en algo más peligroso que el original“.

Cuando se distribuyeron las primeras vacunas en todo el mundo en 2020, los países de bajos ingresos tuvieron que esperar meses para recibir las dosis a través del sistema de reparto de vacunas COVAX o a través de otros donadores. Los países ricos habían comprado la mayor parte de las vacunas disponibles.

Cuando llegaban, las dosis de la vacuna en ocasiones estaban a punto de caducar, o eran insuficientes para satisfacer las demandas de los centros de salud. Esto, señaló Maaza Seyoum, coordinadora del Sur Global de la Alianza Popular por las Vacunas, hizo que las personas se sintieran frustradas y renuentes a regresar a los centros de vacunación.

La aparición de nuevas variantes –sobre todo la ola de Delta, que provocó altos índices de mortalidad en algunos países– contribuyó a convencer a algunas personas de que las vacunas no funcionaban. “Por más que se hable de ingenuidad y esperanza, cuando la situación se complica, no podemos contar con que los países ricos hagan lo correcto”, señaló Seyoum.

Los países más pobres del mundo han terminado en el final de la fila, creando la sensación de que algunas vidas importan más que otras“.

Añadió: “La pandemia, y los problemas económicos que ha acarreado –algunos de los datos que hemos observado muestran que 100 millones de personas más se han visto empujadas a la pobreza a causa de esta pandemia– dificultan el hecho de pedir a las personas en ese entorno que dediquen una enorme cantidad de tiempo de sus ganancias a formarse para recibir una vacuna”.

“Tenemos que imaginarnos cómo nos sentiríamos si intentáramos acceder a un servicio del que nos dijeran que estaba retrasado una y otra vez”.

Según las cifras de Our World in Data, hasta el 10 de julio solo el 15.8% de los habitantes de los países de bajos ingresos estaban completamente vacunados, en comparación con el 55% de los habitantes de los países de ingresos medios-bajos, el 73.5% de los países de altos ingresos y el 78.7% de los países de ingresos medios-altos.

África registra el menor número de personas vacunadas. Excluyendo a Eritrea y Corea del Norte, los cuales aún no han iniciado programas de vacunación, siete de los 10 países que tienen los índices de vacunación completa más bajos del mundo se encuentran en África. Los otros tres países son Papúa Nueva Guinea, Haití y Yemén. El índice de la vacunación de refuerzo en el Reino Unido ya es muy superior a los índices de vacunación estándar de dichos países.

Seyoum comentó que el programa COVAX era “una hermosa idea construida a partir de la solidaridad”, pero que había fracasado “por culpa de la codicia y la mala planeación”.

Los datos más recientes del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke, que abarcan el tiempo transcurrido hasta el 9 de junio, muestran que Canadá, Australia y el Reino Unido han comprado suficientes dosis de vacunas para vacunar a sus poblaciones numerosas veces: 11.1, 9.9 y 7.6 dosis por persona, respectivamente.

Por el contrario, Sudáfrica pudo comprar el equivalente a 0.5 dosis por persona. La adquisición por parte de la Unión Africana de 330 millones de dosis de vacunas de Moderna y Janssen equivalía a solo 0.2 dosis por persona en todo el bloque.

La Unión Africana y COVAX han rechazado las oportunidades de adquisición de dosis de la vacuna de AstraZeneca, la cual tiene una vida útil corta, y de Moderna, que debe ser conservada en temperaturas muy frías. Ninguna de las dos vacunas es adecuada para los países que carecen de una infraestructura decente de transporte y cadena de refrigeración.

COVAX señaló que la entrega “ad hoc” de las vacunas contra el Covid-19 el año pasado dificultó que los países más pobres pudieran planear su despliegue de vacunas. Ahora que existe un mayor número de vacunas, pide que las entregas coincidan con los plazos necesarios para que los países de menores ingresos puedan planear sus campañas de inmunización.

La Dra. Fifa Rahman, representante de la sociedad civil en el Acelerador del acceso a las herramientas contra el Covid-19 de la OMS, señaló que debería incluirse a un mayor número de personas procedentes de países de bajos ingresos en los debates sobre el despliegue de las vacunas.

Comentó que el despliegue fue “casi negligentemente tardío, porque tienes a un grupo de neoyorquinos en una sala tomando decisiones respecto a África”.

Añadió que la Vaccine Delivery Partnership –una organización interinstitucional para agilizar la cobertura de vacunación– “está haciendo un gran trabajo, pero con un gran retraso”.

Seyoum comentó: “Los países ricos siguen pensando que si se limitan a protegerse, saldrán de la pandemia, pero eso es, desde el punto de vista de la salud pública, algo completamente ridículo. Suena como un cliché, pero como dijo el director de la OMS el año pasado: ninguno de nosotros está a salvo hasta que todos estemos a salvo”.

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