Investigadores de Tailandia analizan aguas residuales para entender a la viruela del mono
El virus de la viruela del mono puede ser detectado en las heces de una persona infectada. Foto: Joshimer Binas/Alamy

Los investigadores de Tailandia analizan las aguas residuales en busca de signos del virus de la viruela del mono, como parte de los esfuerzos de vigilancia para detectar la propagación del virus.

Los académicos de la Universidad de Naresuan, en la provincia de Phitsanulok, ubicada en el norte de Tailandia, comenzaron a analizar las aguas residuales del aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok en mayo, empleando una técnica que también ha sido utilizada para rastrear la propagación del Covid-19.

Se cree que el monitoreo de las aguas residuales es una forma más rápida y rentable de entender la propagación de la viruela del mono, en comparación con las pruebas realizadas a los individuos.

La viruela del mono puede ser detectada en las heces de una persona infectada, incluso durante la fase latente cuando no presenta síntomas, según indicaron autoridades citadas por los medios de comunicación tailandeses.

El Dr. Thanaphon Penrat, del Ministerio de Educación Superior, Ciencia, Investigación e Innovación de Tailandia, indicó que no existía ningún riesgo de que las aguas residuales propagaran la enfermedad: “La detección de rastros de la viruela del mono en las aguas residuales está considerada como segura y no existen pruebas de la posibilidad de contagiarse a través de las aguas residuales. (Es lo mismo) que en el caso del Sars-CoV-2, el cual no se puede transmitir a través de las aguas residuales”.

La investigación, que cuenta con el financiamiento de un fondo de investigación e innovación científica a través del consejo nacional de investigación de Tailandia, no encontró ningún rastro del virus cuando se realizó de forma piloto el proyecto en el aeropuerto Suvarnabhumi. Hasta la fecha solo se ha identificado un caso de viruela del mono en Tailandia.

El brote mundial de la viruela del mono fue declarado como una emergencia de salud pública de interés internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el llamado a la acción más enérgico que puede formular la agencia, la semana pasada, y ha sido detectado en 78 países.

Anteriormente, el monitoreo de las aguas residuales permitió que los investigadores detectaran la llegada de nuevas cepas de Covid-19 antes de que se produjeran brotes generalizados, permitiendo que las áreas locales prepararan sus servicios de salud.

La llegada de la variante Delta a las provincias tailandesas de Phitsanulok y Yala fue detectada 20 días antes de que se registrara un brote, mientras que ómicron fue detectada con 10 días de antelación, informaron las autoridades tailandesas a los medios de comunicación.

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