Arcade Fire: el primer concierto desde las acusaciones contra Win Butler
Los fans se toman selfies con Win Butler antes del concierto de Arcade Fire en Dublín. Foto: Rory Carroll/The Guardian

Rón Maguire estaba cerca de la primera fila del concierto de Arcade Fire en Dublín en la noche del martes, el cual fue el inicio de la gira europea de la banda, y se quedó en algún lugar entre la agonía y el éxtasis.

“Los he escuchado toda mi vida”, comentó el estudiante de 20 años, que vestía una playera casera de Arcade Fire. “Pero esta noticia, caramba Louise, me hizo trizas. Hay muchos músicos que hacen cosas horribles, ¿pero Win?”.

A principios de esta semana, cuatro personas acusaron al cantante Win Butler de conducta sexual inapropiada. Él ha negado las acusaciones, sin embargo, dejó a algunos fans que tenían boletos para la primera noche de su gira europea –y su primer concierto desde que las acusaciones salieron a la luz el sábado– con un dilema: ¿ir o no ir?

Las estaciones de radio de Canadá y Estados Unidos han comenzado a retirar las canciones del grupo de las listas de reproducción. Los comentaristas de las redes sociales han instado a los fans a boicotear los próximos conciertos de la banda en Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Italia y otros países.

Algunos admiradores de Dublín comentaron en Twitter que habían decidido no asistir.

A muchos les sorprendió que la gira siguiera adelante. Cuando se le pidió que hiciera un comentario, un publicista de Arcade Fire se limitó a decir que la banda continuaría con su gira, que promociona su nuevo álbum, We.

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JD Carey, a la izquierda, y Rón Maguire, formados para el concierto de Arcade Fire en el 3Arena en Dublín. Foto: Rory Carroll/The Guardian

En el 3Arena, la cantante canadiense Feist, encargada de abrir el espectáculo, no mencionó las acusaciones durante su presentación. En su puesto de mercancía exhibió un cartel en el que se comprometía a donar las ganancias de sus ventas a Women’s Aid, una organización benéfica irlandesa que ayuda a las víctimas de la violencia doméstica. Su publicista no respondió la solicitud para conocer sus comentarios.

La solución de Maguire al dilema consistió en posponer su conocimiento de los detalles de las acusaciones formuladas contra Butler hasta después del espectáculo. “Prefiero no saberlo por ahora.

Creo que una vez dentro estaré en ambiente. Lo leeré cuando llegue a casa. Me molestaré”.

La acompañante de Maguire, JD Carey, de 18 años, acudió en solidaridad con su amigo, pero se sentía incómoda. “Es horrible para las víctimas ver que los fans siguen apoyando a la banda”.

Dentro del recinto, Shan Conley, de 19 años, compartía esa opinión. “No habría comprado el boleto si la noticia hubiera salido antes. No me hubiera gustado contribuir a sus ganancias si hubiera hecho algo así”.

Su acompañante, Steve Dowling, de 20 años, no dudó en asistir. “Hasta que no se demuestre su culpabilidad solo son acusaciones”.

Una investigación realizada por la publicación musical estadounidense Pitchfork descubrió que cuatro personas, de entre 18 y 23 años en aquel momento, alegan que Butler se comportó de forma inapropiada con ellas. Las tres mujeres, y una persona de género fluido, acusan al cantante de aprovecharse de su fama y de su grupo de fanáticos, incluyendo el envío de mensajes sexuales no deseados, durante incidentes que ocurrieron entre 2015 y 2020, cuando Butler tenía entre 34 y 39 años.

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Win Butler cantando en Dublín. Foto: Debbie Hickey/Getty Images

Butler dijo que las relaciones fueron consentidas: “Es profundamente revisionista, y sinceramente un error, que alguien sugiera lo contrario”.

La controversia ha conmocionado a muchas personas debido a que Arcade Fire se convirtió en la aristocracia de la música indie –tocaron en la toma de posesión de Barack Obama– gracias a sus canciones épicas y a una imagen íntegra y políticamente progresista. Régine Chassagne, pareja de Butler desde hace mucho tiempo, toca con la banda y lo defendió ante el medio Pitchfork, comentando que estaba “segura” de que él nunca había tocado a una mujer sin su consentimiento.

Butler causó un gran revuelo justo antes de su concierto en Dublín, cuando recorrió el recinto y saludó a sus fans, sorprendidos y encantados. Una mujer, que minutos antes se había enterado de las acusaciones a través de Twitter, posó con el ganador del Grammy para tomarse selfies, radiante. Dijo que después del concierto leería sobre las acusaciones.

Cuando The Guardian le preguntó si abordaría la polémica desde el escenario, Butler hizo una pausa, se encogió de hombros, ofreció un apretón de manos y se alejó.

Al subir al escenario, entre los ensordecedores aplausos de un recinto casi lleno, Butler le agradeció al público “de todo corazón” su asistencia. Fue lo más parecido a una alusión a las acusaciones.

Tras minimizar la charla, comenzó a interpretar el clásico de la banda, Wake Up, y ofreció un enérgico concierto con Chassagne y el resto de la banda, en el que combinaron viejos éxitos y nuevas canciones.

La banda dejó el escenario con un clip de Stand By Me de Ben E King, otra posible alusión a la situación.

La eufórica respuesta de la multitud –y la falta de interrupciones evidentes– sugirió que estos fans, al menos, mantenían la fe.

“Él es una estrella del rock, eso viene con el trabajo, es el estilo de vida”, comentó Dessie Hamill, de 60 años, que salió de su casa en Irlanda del Norte esa mañana para conseguir un lugar en la parte delantera del escenario. “Las mujeres lo persiguen todos los días de la semana. Son una de las bandas más grandes del mundo”.

Otras personas desconocían las acusaciones y, cuando se les informó, se encogieron de hombros. “No quiero ofender a la especie masculina, pero un hombre es un hombre“, dijo una mujer de unos 30 años.

“Solo estoy aquí por la música”.

Otras admitieron sentirse incómodas, pero señalaron que separaban el arte del artista. “No estoy justificando nada, pero diferentes artistas han demostrado un comportamiento cuestionable en el pasado y aun así escuchas la música”, dijo Silvia D’Angelo, una italiana de 31 años.

Otra fan, de 29 años, compartía esta opinión. “La gente todavía escucha a Michael Jackson“. Declinó proporcionar su nombre, citando la reacción de colegas “woke” más jóvenes.

Pat O’Leary, de 50 años, comentó que las acusaciones lo sorprendieron. “Arcade Fire tendría cierta distinción por intentar hacer lo correcto”. Había comprado una playera cuya recaudación fue destinada a Haití. Las acusaciones de conducta sexual inapropiada mancharon a otras figuras creativas como Woody Allen y Roman Polanski, señaló O’Leary. “¿Eso haría que dejara de ver Chinatown? No”.